La Cruz Roja prevé 150 millones de refugiados medioambientales para 2050

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La escasez de alimentos, la falta de agua potable, inundaciones y elevación del nivel del mar obligan a miles de personas a desplazarse cada año. Las Naciones Unidas esperan que más de 50 millones de personas tengan que emigrar por circunstancias medioambientales en 2020.

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El problema de los refugiados o emigrantes medioambientales es una de las tantas cuestiones de las que deberíamos ocuparnos. En la primera década del siglo XXI a aumentado de tal forma que se ha convertido en uno de los temas de preocupación para la sociedad, políticos o científicos. Las cifras son alarmantes, más de doce millones de refugiados, personas que se ven obligadas a huir de su lugar de origen por cambios en su hábitat (sequías, desertificación, subida del nivel del mar, entre otros).

Uno de los inconvenientes con los que nos encontramos a la hora de afrontar este tema es que no se distingue el refugiado por razones económicas, políticas, religiosas, de raza o por razones de nacionalidad del refugiado medioambiental. Hace diez años este término era desconocido por la mayoría de la sociedad, aunque el término existe desde aproximadamente 1940. Esto es así porque en la última década los problemas medioambientales han aumentado. Actualmente el 60% de las emigraciones se producen por motivos relacionados con el medio ambiente. Entonces la cuestión que debe preocuparnos es si estas emigraciones medioambientales están bien clasificadas como simples refugiados o si debemos acotar un poco más el término para adaptarnos mejor a las necesidades de esta gente que se ve privada de su hogar por causas ajenas a ellos. El debate está abierto, muchos son los expertos que dan su opinión al respecto, sin embargo todavía no se ha llegado a ninguna solución.

El calentamiento del planeta acentúa la penuria en muchas zonas, los refugiados climáticos se cuentan en millones y algunas zonas pueden llegar a desaparecer. Hemos entrado en un bucle del que va a ser muy difícil salir. Si continuamos con la misma tasa de consumo de energías derivadas de la combustión fósil, el contenido de dióxido de carbono en el aire se duplica, intensificando el efecto invernadero. Aunque somos conscientes de que este consumo exagerado está provocando un aumento en las temperaturas globales y una subida del nivel del mar, tiene difícil solución ya que nos hemos acostumbrado a vivir así. Estos cambios se están produciendo a una gran velocidad que impide que los ecosistemas puedan adaptarse a ello sin traumas.

La Organización Internacional para las Migraciones (OIM) espera que aumente todavía más la escala de migraciones globales como resultado del cambio climático. Por este motivo recomienda a los partidos políticos adoptar las medidas necesarias para mejorar la situación. La Fundación de Justicia Medioambiental (FJM) afirma que las personas que están viéndose obligadas a desplazarse no tienen un adecuado reconocimiento en el Derecho Internacional. Los instrumentos jurídicos para la protección de los refugiados son bastante escasos ya que estas personas que se ven obligadas a huir de su hogar necesitan ayuda material y un permiso para vivir en otro lugar.

El Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) es la organización internacional encargada de proteger a los refugiados y desplazados, también se ocupa de promover soluciones para su situación. En el 2002 empezó a funcionar la Fundación Living Space for environmental Refugees (LiSER) por la gran cantidad de refugiados medioambientales. Nace con el objetivo de analizar los problemas de dichos refugiados, determinar quiénes son, de cuánta gente se tratan, cuales son sus necesidades, etc. También tratan de mejorar la situación jurídica de los refugiados, estén donde estén, y quieren incorporar el tema de los refugiados medioambientales en las agendas de las organizaciones humanitarias, de derechos humanos, medioambientales y de desarrollo. LiSER fue fundada por personas implicadas en organizaciones para refugiados, medioambientales, de derechos humanos y de desarrollo. Su deseo es reforzar la posición de los refugiados medioambientales, tanto en el tema jurídico como en el aspecto material.

Imagen 10El problema del cambio climático está causado principalmente por las decisiones políticas y económicas de las naciones más poderosas y sin embargo son los países pobres los que se tienen que enfrentar a un problema que apenas han contribuido a crear. Aunque existen acuerdos internacionales para protegerlos estos no son suficientes. Janos Bogardi, director del Instituto para el Ambiente y la Seguridad Humana, del centro académico de Naciones Unidas indica que “en las áreas rurales más pobres, el aumento de los espacios áridos y la erosión de la tierra suelen ser las principales causas para que los habitantes busquen otros espacios” y añade que también hay que tener en cuenta las inundaciones provocadas por los crecientes niveles de dióxido de carbono en la atmósfera, más allá de las fluctuaciones naturales.

Los desiertos ocupan ya una cuarta parte de la superficie del planeta y más de quinientos  millones de personas viven en ellos o en sus márgenes. Así lo indica un informe del Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA). En un estudio de la Organización Mundial de la Salud (OMS) que examina la relación entre el clima y la salud, se indica que el calentamiento de la Tierra tiene una influencia directa en más de 150.000 muertes al año y más de cinco millones de enfermos. Estos datos deberían hacernos recapacitar sobre la gravedad de la situación y la urgente necesidad de tomar cartas en el asunto para evitar que estas cifras sigan aumentando.

Algunos ejemplos en los que se ha dado la emigración medioambiental es por ejemplo el lago Chad, la cuarta reserva más grande de agua natural de África, fronterizo con Chad, Níger, Nigeria y Camerún que se seca a gran velocidad por lo que obliga a sus habitantes a huir.  A veces los refugiados ambientales no sólo son víctimas de los desastres naturales, en ocasiones la mano del hombre  es la culpable de los éxodos ambientales. En 1984 en Bhopal (India), una fuga de gas venenoso en la compañía estadounidense Union Carbide de pesticidas provocó la muerte de 30.000 personas y la migración forzosa de otros cientos de miles por la imposibilidad de vivir en la zona. En 1998 en Bangladesh una explosión en una planta petrolera estadounidense dejó cincuenta kilómetros a la redonda calcinados por el fuego. Durante varios meses el gas continuo filtrándose al medio ambiente sin control.

Está claro que el Derecho internacional no se encarga de la protección de los refugiados medioambientales, quedan fuera de la legislación tanto en términos literales como en la intención de quienes los elaboraron. Los refugiados no pueden acudir a sus propios gobiernos en busca de protección, porque los estados son a menudo la fuente de su persecución y necesitan la ayuda internacional, mientras que los emigrantes medioambientales siguen disfrutando de la protección nacional. Meter todos los refugiados dentro del mismo saco no ayuda a solucionar el problema, lo que se debe hacer es intentar resolver esta cuestión delimitando más el término y concienciando a la sociedad de esta realidad que cada día tiene más fuerza.

Fotografía: Flickr

 

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