La contaminación como protagonista de los primeros titulares de 2013

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Fue descrita por expertos como una de las peores nubes contaminantes de la última década, una niebla tóxica que cubría durante el primer mes del año un total de doce provincias chinas incluyendo su capital, Pekín. Lamentablemente, este incidente únicamente representa una fracción de lo que implica la polución, un problema cada vez más evidente en situaciones como esta y que empieza a tener serias consecuencias en todo el mundo.

Flickr - Niki-Photography

Durante el día 15 de enero irrumpía en telediarios, periódicos y otros medios de comunicación la preocupante noticia que se daba lugar al otro lado del planeta: El Gobierno chino activaba un plan de emergencia con motivo de la elevada contaminación registrada en la ciudad de Pekín. Era la primera vez en la historia de la nación que se recurría a esta medida debido a la asombrosa cifra que registró la Embajada de Estados Unidos situada en la localidad, un índice de 728 microgramos por metro cuadrado en el medidor de partículas contaminantes. Estos niveles de polución del aire son considerados altamente peligrosos, teniéndose en cuenta que existe aire de calidad “excelente” con un índice menor a 50 y “buena” cuando no supera los 100.

Zhang Dawei, jefe del Centro de Control Ambiental de Pekín, expresó que la contaminación es consecuencia del uso de carbón del que, según Greenpeace, se ha duplicado el consumo durante la última década. Es sabido que China es altamente dependiente de este material para suministrar electricidad así como de los combustibles fósiles, lo cual la ha convertido en la nación que más gases de efecto invernadero emite a la atmósfera. Asimismo, según organizaciones internacionales como Naciones Unidas, la calidad del aire en este país está en el ranking de los peores del mundo. Greenpeace informó que tan solo en el año 2012 los niveles de contaminación causaron aproximadamente 8.500 muertes prematuras en ciudades como Shanghái, consecuencia de problemas cardiacos, dificultades en las vías respiratorias y cáncer.

Tal fue la magnitud de la nube contaminante que satélites de la NASA pudieron captar en imágenes su extensión mientras que en la Tierra, durante la noche del 14 de enero, pasaba inadvertido un incendio en una fábrica de muebles durante aproximadamente tres horas. Los ciudadanos no fueron capaces de distinguir el humo del siniestro de la polución por lo que al llegar los bomberos los daños eran irremediables. No obstante y lejos de mejorarse la situación, a finales del mismo mes de enero se publicaba en los medios que una densa capa de contaminación volvía a amenazar la ciudad de Pekín por segunda vez en apenas dos semanas. Esta vez se tuvieron que dar medidas cautelares como la cancelación de aproximadamente 200 vuelos lo cual causó a muchos ciudadanos enfado añadido a la imposibilidad, por recomendación de las autoridades, de abandonar sus casas.

FlickrEl problema también alcanza Europa y, según el informe de la Agencia Europea del Medio Ambiente publicada a finales de septiembre de 2012, se desvelaba que el 95% de los ciudadanos europeos respira partículas muy nocivas para la salud. Entre las metrópolis se encuentra Madrid que incumplió el año pasado la legislación europea de calidad del aire al rebasar desde 2010 el máximo permitido de dióxido de nitrógeno. Fue por ello que la Comunidad solicitó a la Comisión Europea una prorroga para cumplir con la ley, la cual le fue concedida el pasado mes de enero ante la sorpresa de muchos. Grupos ecologistas y miembros de sus asociaciones expresaron su descontento ante la decisión de la Comisión debido a que consideran que la región no ha hecho nada para evitar el disparo de los riesgos del dióxido ocasionados por el tráfico excesivo. Hace apenas unos meses la Comisión Europea denegó la misma solicitud a Barcelona mientras Greenpeace publicaba en su página Web que la contaminación atmosférica provoca 16.000 muertes prematuras al año solo en España.

El Gobierno chino ha anunciado una serie de medidas que se pondrán en práctica en el año 2015 con el objetivo de reducir su contaminación. No obstante, estas se centran especialmente en la contaminación del suelo y no del aire, lo cual queda justificado según Zhou Yikai, jefe del Comité Provincial de Hubei del Partido Comunista de China, porque el país tiene un uso extendido de pesticidas y fertilizantes químicos. De igual modo, la recientemente celebrada Cumbre del clima de Doha fue considerada un fracaso por organizaciones como Greenpeace al declarar su Director Ejecutivo Internacional, Kumi Naidoo, que “las economías emergentes como China, India, Sudáfrica y Brasil deberían dar un paso adelante y asumir un papel más progresista en la construcción de un acuerdo climático para 2015”.

Entre los pactos se prolongó el Protocolo de Kioto hasta el año 2020 que había exigido hasta ahora a 35 naciones reducir sus gases de efecto invernadero en el periodo de 2008 a 2012. Pero lo decepcionante es que, a pesar de la extensión, los firmantes del acuerdo tan solo representan el 15% de las actuales emisiones mundiales y no se encuentran incluidas en el listado las naciones emergentes como China, país que solo se ha comprometido de forma verbal a reducir su contaminación. A falta de legislación sólida y tajante sobre la cuestión, parece ser que las consecuencias de la excesiva polución y sus secuelas seguirán existiendo durante bastante tiempo y las situaciones como la vivida en Pekín este último mes se harán una realidad cotidiana en todo el planeta.

Imágenes: Flickr

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