La Voz: ¿engancha o cansa?

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El reality estrella de la temporada pasada, La Voz, consiguió enganchar cada semana a una media de 6 millones de espectadores, haciéndoles disfrutar durante un concierto de casi cuatro horas de duración. Sin embargo, este año, las cosas han cambiado y el concurso presentado por Jesús Vázquez no está siendo lo mismo…

Lo sé, lo reconozco, soy una amante de los reality shows. Bueno, rectifico… más bien soy una friki. Cualquier formato de telerrealidad que emitan por la televisión tiene la capacidad de engancharme y hacerme vibrar. Desde Fama, ¡a bailar! y Mira quién baila, pasando por los exitosos Gran Hermano, Supervivientes u Operación Triunfo, hasta llegar a uno de los realitys de la actualidad, La Voz.

Soy tan friki que soy capaz de memorizar el nombre de los más de 2000 concursantes que habrán pasado por todos los concursos de España (cosa que, os aseguro, no es tarea nada fácil), incluso, soy capaz de seguir, al mismo tiempo, los concursos pero retransmitidos en otros países (por ejemplo, Gran Hermano en Latinoamérica o Factor X en Reino Unido). Además, no me canso si los repiten porque me los puedo ver una y otra y otra vez…

Pero hoy quiero analizar el reality que ocupa el late de los miércoles en Telecinco, compitiendo con el coach show de Alberto Chicote, Top Chef, de Antena 3.

la-voz-telecinco-170913La Voz llegó a nuestro país el pasado año, convirtiéndose en uno de los múltiples países que decidió adaptar este género exitoso producido en Holanda por primera vez. En ese momento, todos teníamos como referente, en cuanto a un concurso en el que se buscaba al mejor cantante, al gran Operación Triunfo. Rosa, Bustamante, Bisbal, Chenoa y compañía seguían estando presentes en nuestros corazones… Éstos habían marcado a varias generaciones, en mi caso, a mi infancia. Crecí con aquel chico de rizos dorados que giraba alrededor del escenario y no cesaba de cantar “Bulería, bulería, tan dentro del alma mía…” o de aquella canción cantada por Bustamante y Álex Casademunt “Por el amor de esa mujer, somos dos hombres con un mismo destino…”.

Pero La Voz traía una gran novedad. Los jueces no serían ni más ni menos que cuatro artistas consagrados en nuestro país: David Bisbal, nuestro ricitos de oro; Malú, el descubrimiento de Alejandro Sanz; Rosario, una de las grandes voces del clan de los Flores y Melendi, el rastafari que ya no era rastafari. Éstos tendrían que buscar a la mejor voz de España pero sin verla, sentadas en sus bonitas, y seguro que cómodas, sillas rojas.

Pero no voy a explicar la mecánica del concurso porque seguro que todos sabemos de qué palo va. Me gustaría decir que La Voz de la primera edición no tiene nada que ver con la segunda. Si el pasado año conseguía acaparar a una media de más de 5 millones de espectadores, en esta segunda temporada le está costando mucho estabilizar a unos 3 millones. Primero, fue El tiempo entre costuras que conseguía lunes tras lunes el liderato de la noche y ahora parece que Top Chef no se lo está poniendo nada fácil a los nuevos “triunfitos” de Telecinco.

Da la sensación que el concurso ya no engancha, al revés, cansa. Tanta duración, tanta publicidad y tanta parsimonia entre los concursantes y los coaches acaban aburriendo y durmiendo al telespectador. Personalmente, soy incapaz de ver cuatro horas seguidas de espectáculo con tan poca conexión entre un coach y los miembros de su equipo. La complicidad y la garra que ponían en la edición anterior con cada actuación de sus niños mimados no se ve esta vez en Bisbal, Rosario, Malú y Orozco. Pocas lágrimas y situaciones de rabia, poca compasión y refugio por parte de los coach… Por eso, quizá, se ha recortado el número de galas quedando solo ya la semifinal y la super final.

No obstante, La Voz sigue siendo lo que más llama la atención en las redes sociales, generando infinidad de comentarios (tanto favorables como negativos). Y a pesar de que me ha defraudado un poco esta segunda edición, veré las dos galas que quedan. ¿El por qué? Ya lo he dicho… soy una friki de este mundillo. Una final que contará con muchas voces carismáticas y que es probable que no se vote por aquella voz con mayor repertorio o volumen. El año pasado fue un heavy… éste, puede que un rastafari o un flamenco…

Fotografía: www.libertaddigital.com

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