La violencia empaña la transición en Túnez

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El primer ministro tunecino Hamadi Jebali ha anunciado que formará un gobierno de unidad nacional. La decisión ha sido consecuencia de las presiones de los sectores laicos y las amplias protestas contra el asesinato de Chokri Belaid, una de las principales caras de la oposición del país.

Chokri Belaid. Foto cedida por Sebastian Baryli, flickr.comEl pasado miércoles 6 de eebrero, Chokri Belaid, abogado y presidente del Partido de los Patriotas Demócratas Unificados (PPDU) de Túnez fue asesinado en medio de una ola de protestas contra el auge islámico. Según ha informado el ministerio de Interior tunecino, un individuo disparó contra el líder del PPDU antes de huir en una moto con su cómplice. La oposición acusa al Gobierno de estar detrás del asesinato, pero las acusaciones son desmentidas por el primer ministro Hamadi Jebali. “Esto es un crimen y un acto de terrorismo que afecta a todos los tunecinos”, declaraba Jebali el pasado miércoles.

El atentado produjo la movilización de las fuerzas laicas para que el primer ministro forme un gobierno de tecnócratas independientes. Aún así, las manifestaciones ciudadanas en condena por el asesinato no han cesado. Tras conocerse la noticia, más de 1.000 personas se reunieron frente al ministerio del Interior para protestar contra lo ocurrido. La concentración se desarrolló con enfrentamientos entre policías y manifestantes, concluyendo con un policía muerto y varios civiles heridos, según han informado las autoridades tunecinas.

Hamadi Jebali. Foto cedida por Ennahdha, flickr.comAnte lo ocurrido, la misma noche del atentado, Hamadi Jebali anunció la disolución del Gobierno y la creación de un gobierno tecnocrático “para sacar al país de la crisis”. Esta decisión implicaría la cesión de gran parte de su poder a un gobierno de unidad nacional hasta la celebración de nuevas elecciones, cuya fecha pactarían los partidos políticos. Así mismo, Jebali ha declarado que si no consigue formar este gobierno provisional, dimitirá de su cargo. El principal problema al que se enfrenta el primer Ministro es Ennahda, su propio partido. La formación ocupa el 40% de la Asamblea Constituyente con 89 de los 217 escaños. El grupo parlamentario de corte islamista, fue el primero en rechazar la propuesta del primer ministro. Algunos miembros del Ejecutivo, como el titular de Asuntos Exteriores, Rafik Abdessalem, amenazaron incluso con “la retirada del poder de Ennahda” si Jebali persiste en la idea de un Gobierno tecnocrático.

 Para la formación del nuevo Ejecutivo Jebali se ha rodeado de un consejo de 16 personalidades tunecinas entre las que destaca Rachid Ammar, jefe de Estado Mayor de los Ejércitos y que sobresale por su papel en la caída del dictador Ben Alí. Su intervención, el pasado enero de 2011, evitó que las fuerzas armadas de Túnez disparasen contra la población civil.

Los enfrentamientos entre sectores totalmente opuestos de la sociedad tunecina dificultan la transición hacia la democracia y empañan al país que fue pionero de la Primavera Árabe. La decisión de un gobierno tecnocrático ha aliviado a los sectores laicos mientras que islamistas no aceptan fácilmente abandonar el poder obtenido en las urnas. En cuestión de días el primer Ministro Jebalí anunciará la composición del nuevo gobierno si consigue los apoyos necesarios.

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