La vieja generación sigue dictando las normas

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Novak Djokovic (27), cinco veces ganador del Abierto de Australia./ Christopher Johnson (Flickr)

Novak Djokovic se ha coronado por quinta ocasión como el campeón del Abierto de Australia tras derrotar a Andy Murray por 7-6, 6-7, 6-3, 6-0. El Grand Slam australiano ya es historia, pero el exigente circuito ATP no para y mañana ya se disputarán nuevos torneos. Varias son las conclusiones que se pueden extraer del resultado del primer Grand Slam de la temporada 2015. La principal es que la vieja generación sigue dictando las normas.

El primer grande del año ya tiene vencedor. Novak Djokovic se ha proclamado vencedor de la edición de la 103 edición del Abierto de Australia. Una edición que nos deja como principal conclusión que la vieja generación sigue dictando las normas. Más allá del vencedor, lo que este torneo ha dejado claro es que ni la nueva generación de tenistas (Milos Raonic, Kei Nishikori, y Grigor Dimitrov), ni la vieja generación que está un peldaño por debajo de los cuatro fantásticos (Stan Wawrinka, Tomas Berdych, y David Ferrer)  pueden vencer a los jugadores que llevan ya asentados en los puestos más elevados  del ranking desde hace algunos años.

Sí, cierto es que Roger Federer perdió en tercera ronda ante el italiano Andreas Seppi. Y también es cierto que Tomas Berdych venció a Rafael Nadal en los cuartos de final. Sin embargo, a la hora de la verdad, esto es, a la hora de llegar a la final y disputarse el trofeo de vencedor, fueron Andy Murray y Novak Djokovic los que jugaron el último partido del torneo. En otras palabras, fueron dos jugadores de la vieja generación los que volvieron a disputarse un Grand Slam.

Siendo sinceros, poco se podía esperar de Tomas Berdych y de Stan Wawrinka. Ambos tenistas son excelentes jugadores, pero ninguno de los dos son clases mundiales, como sí lo son Murray y Djokovic, sus verdugos en las semifinales. Es cierto que el suizo se hizo con el torneo el año pasado, pero dos semanas de excelente juego no te convierten en clase mundial. La prueba está en que en el resto de la temporada 2013, Wawrinka no volvió a llegar a una final de Grand Slam, siendo su mejor resultado en los otros tres grandes torneos del circuito ATP,  la semifinal que hizo en el US Open. En el caso de Tomas Berdych, se puede decir exactamente lo mismo. El checo, que es mejor jugador cuando juega cuartos de final, que cuando tiene que jugar las rondas finales de torneos, volvió a caer en la penúltima ronda de un Grand Slam. Parecía que esta era su mejor oportunidad para volver a llegar a una final de Grand Slam, tal y como hizo en Wimbledon 2010. Pero el escocés Andy Murray lo evitó, en un partido en donde la tensión también se vivió en los banquillos de ambos jugadores. No parece que el banquillo de Murray se tomase muy bien que el nuevo entrenador del checo sea Daniel Vallverdú, amigo desde hace años de Andy Murray y ex miembro de su equipo técnico. La tensión fue tal que a la novia de Andy Murray no se le ocurrió mejor cosa que gritar que te jodan basura checa cuando Andy Murray consiguió romper el saque del checho en el primer set. Polémicas a parte, lo que está claro es que el checho es un jugador regular y solvente que siempre está ahí, pero nunca llega.

No obstante, las derrotas de Berdych y Wawrinka eran esperadas. Ambos están ya en la treintena y no parece que vayan a conseguir más de lo que ya han logrado, que tampoco es poco precisamente. Más preocupante, por expresarlo de alguna forma, son las derrotas de Milos Raonic, Kei Nishikori y Grigor Dimitrov. La temporada anterior, los tres hicieron una excelente temporada, colocándose entre los 10 mejores del ranking ATP. Además, el canadiense y el búlgaro alcanzaron las semifinales de Wimbledon, mientras que el japonés llegó a la final del US Open, la cual venció Marin Cilic, otro de esos jóvenes a los que habrá que seguir atentamente esta temporada. El croata no jugó el Abierto de Australia de este año por unas molestias en el hombro y habrá que esperar su evolución para poder evaluar si su victoria en el US Open 2014 fueron simplemente dos semanas de brillantez, o por el contrario, se consigue asentar entre la élite del tenis masculino. Por otro lado, Ernest Gulbis y Jerzy Janowicz ni están, ni se les esperan, especialmente al letón el cual es un jugador de tremenda calidad, pero más irregular aún que Richard Gasquet. Por su parte, en lo que concierne a Nishikori, Raonic y Dimitrov, su actuación en el Abierto de Australia 2015 ha sido buena, pero al mismo tiempo decepcionante. Dimitrov no pudo pasar de octavos. Cierto es que jugaba contra Murray, pero si quiere aspirar a lo más alto, deberá comenzar a ganar partidos importancia. Raonic y Nishikori cayeron en cuartos de final ante Djokovic y Wawrinka respectivamente. No se puede decir que unos cuartos en un Grand Slam sea un mal resultado, pero el resultado de Dimitrov, Raonic y Nishikori demuestran que la nueva generación aún no está preparada para derrotar a la vieja guardia. Sin embargo, no todas las noticias son negativas para aquellos que esperan ver más pronto que tarde un relevo generacional en el mundo del tenis. El joven de 19 años, Nick Kyrgios, se ha plantado por segunda vez en su carrera en unos cuartos de final de un Grand Slam. Parece claro que esta temporada habrá que seguir los progresos del joven australiano, del cual muchos en su país esperarán que no se convierta en un “cabeza loca” como su compatriota Bernard Tomic.

Si bien es cierto que la vieja generación sigue imponiendo sus reglas en el circuito profesional de tenis masculino, no se puede pasar por alto que dos de los miembros de dicha generación han tenido una actuación bastante timorata. En el caso de Nadal las causas son más coyunturales que estructurales. El español no llegaba en las mejores condiciones al primer gran torneo de la temporada y eso se notó. Aunque algunos quisieron ver en la impresionante victoria ante Kevin Anderson una milagrosa recuperación, los años y las lesiones no perdonan a nadie y ante Tomas Berdych se pudo ver como Nadal no estaba al 100% de sus capacidades. Probablemente, Nadal preparé su temporada pensando en la gira de tierra batida que vendrá dentro de unas semanas, primero en América Latina y luego en Europa, siendo el objetivo principal ganar la décima copa de los mosqueteros. Peor es lo de Roger Federer. La derrota en tercera ronda ante Andreas Seppi no anuncia el final de una época, como se podría pensar. Pero sí es cierto que los años no perdonan, y aunque el expreso suízo no haya manifestado grandes problemas físicos a lo largo de su carrera, está claro que el declive es inevitable. Después de todo, las cosas tienen un final, incluso la carrera del tenista que más Grand Slams ha ganado en su carrera profesional. Quizás esta temporada sea la última temporada de Roger Federer al máximo nivel. O quizás la derrota ante Seppi no signifique más que un pequeño contratiempo. Sólo la evolución de esta temporada podrá resolver esta duda.

Respecto a los españoles, la actuación de la armada ha sido, en términos generales, positiva. Cuatro tenistas españoles se colaron en los octavos de final, mientras que uno llegó a cuartos. Dejando a un lado a Nadal, es importante centrarse en el papel de Feliciano López, David Ferrer y García López. Para Feliciano y García López los octavos de final son un gran resultado, siendo el mejor resultado de ambos en el torneo. Para David Ferrer, la derrota en octavos supone una pequeña decepción. El alicantino comenzó la temporada de forma maravillosa, obteniendo el título de Doha ante Tomas Berdych. Pero en Melbourne, no pudo hacer el torneo que el esperaba, cayendo derrotado en la cuarta ronda ante Nishikori. Quizás, al igual que en el caso de Federer, esta temporada pueda suponer la última al máximo nivel de un Ferrer al cual en el futuro la Historia no le absolverá, sino que le situará entre los mejores tenistas españoles de la Historia del tenis, por encima de raquetas tan importantes como Juan Carlos Ferrero o Carlos Moyá.

Otro de los principales protagonistas del torneo ha sido Andy Murray. El escocés, tras una irregular campaña la temporada pasada, marcada por las lesiones y por un esprint final que le permitió entrar a última hora en el ATP World Tour Finals, parece que comienza esta temporada con energía. A pesar de su derrota, esta temporada pinta mejor el escocés, cuyo principal objetivo para esta temporada es sumar, como mínimo, su tercer Grand Slam. No obstante, la derrota de Murray ante Djokovic demuestra que, a pesar de ser un tenista top, adolece de ese plus que le habría permitido codearse con los más grandes del circuito en los últimos años

Sin embargo, lo más destacado de estas dos semanas de tenis ha sido, sin ningún género de dudas, la victoria de Novak Djokovic, el cual logra su octavo Grand Slam y su quinto Abierto de Australia. El serbio viene demostrando, desde su explosión en el año 2011, que es el mejor jugador del circuito profesional y con su victoria también parece que es el que está en mejor forma. Será interesante comprobar si, a diferencia de lo que sucedió en las últimas tres temporadas, el serbio puede mantener su buena forma en la mayoría de los grandes y conquistar más de uno por año, algo que no hace desde su excelente temporada del 2011.  

El Abierto de Australia acaba con un nuevo campeón, y con algunas incógnitas que sólo podrán ser resueltas a lo largo de la temporada. El próximo Grand Slam será el Abierto de Francia, más conocido como Roland Garros, en el cual Nadal defiende corona y en donde la principal pregunta es si Novak Djokovic podrá vencer el único Grand Slam para poder hacerse con el Grand Slam Championship.

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