La Universidad Carlos III se lanza al mundo del motor

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Un grupo de alumnos de distintas ingenierías de la Universidad Carlos III de Madrid se ha propuesto llevar a cabo el proyecto de construir un Fórmula Student, todo con el objetivo de poder participar en uno de los campeonatos para este tipo de monoplazas que se celebran a lo largo del año.

Aunque ya lo han intentado otros alumnos en años anteriores, un grupo de estudiantes de entre segundo y cuarto de ingeniería se ha propuesto diseñar y construir un monoplaza que les lleve a una de las pruebas de Fórmula Student de 2013. La idea es participar en uno de estos campeonatos con el objetivo de mantener su coche en pista hasta el final de la carrera.

Para empezar, se deben matizar las diferencias existentes entre un Fórmula Student y cualquier otro monoplaza. Un Fórmula Student no se corresponde con las características de un Fórmula 1, sino que es mucho más pequeño y el morro no es tan alargado. Además, la velocidad máxima que alcanza ronda entre los ochenta y los 120 kilómetros por hora, dependiendo del diseño. Los materiales son estipulados por las distintas organizaciones de las pruebas, pero en general se puede utilizar la fibra de carbono.

Como diseñar un monoplaza de estas características conlleva un enorme trabajo, se ha formado un grupo de unas treinta personas de entre segundo y cuarto de carrera. El equipo está compuesto en su mayoría por estudiantes de Ingeniería Mecánica, aunque necesitan también la ayuda de “telecos” que se encarguen de la telemetría -control de todos los parámetros del coche, tales como la presión de las ruedas o la temperatura de los frenos-. Los alumnos más jóvenes, que aún no tienen los conocimientos necesarios para poder participar en el diseño del coche, son los encargados de hacer la página web y, lo más importante de todo, de buscar patrocinadores.

La financiación es difícil de conseguir, ya que se necesita una cuantiosa cantidad que no incluye el coste de los repuestos, los juegos de neumáticos o los monos y cascos de los pilotos participantes. La organización de la prueba donde estos alumnos aspiran a participar estipula que el monoplaza, una vez montado, no debe superar los 25.000 dólares de presupuesto. Tomando la referencia de algunos equipos que ya han competido, los estudiantes estiman que, con todos los gastos extra, incluyendo viajar a la competición, necesitarán unos 60.000 euros para completar el proyecto.

El dinero se suele obtener a base de patrocinadores, quienes pagan una cantidad para que el monoplaza luzca publicidad de su empresa. Generalmente, los equipos establecen un precio por centímetro cuadrado, en función del cual las marcas deciden el tamaño de sus pegatinas. Sobre el color del coche, la respuesta de los alumnos implicados en el proyecto es muy clara: el del patrocinador que más aporte.

A pesar de ser estudiantes de mecánica en su mayoría, los alumnos deben buscar información para poder diseñar la parte del monoplaza que les corresponde, ya que en la carrera no se les dan todas las herramientas que necesitan para realizar este trabajo tan especializado. Los profesores resultan ser una ayuda fundamental para que la idea salga adelante, ya que son ellos los que guían a los estudiantes y les recomiendan dónde consultar material. Además, los estudiantes de últimos cursos toman el diseño de una parte del coche -aerodinámica, chasis, suspensión, frenos…- como su proyecto de fin de carrera, lo cual asegura la continuidad del trabajo.

La competición a la que se presentarán consta de varias pruebas, dividas en estáticas y dinámicas. Dentro de las primeras se evalúa el diseño, el coste y el proyecto de marketing elaborado para el monoplaza, mientras que en las segundas el objetivo es que el coche supere una carrera de resistencia con el mínimo consumo, un eslalon y un examen de aceleración.

 Imágenes: FS Pau@Lund/FS Silverstone USM FS

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