La última pifia de Zubizarreta

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Andoni Zubizarreta (53), director deportivo del FC Barcelona./ Pepito, Wikimedia
Andoni Zubizarreta (53), director deportivo del FC Barcelona./ Pepito, Wikimedia

Como ha ocurrido con Thomas Vermaelen, la llegada de jugadores como Douglas o Mathieu también han sido decisiones del director técnico culé. Además, la salida de Villa por una cantidad irrisoria al Atlético de Madrid y la marcha de un prometedor Thiago junto a Pep Guardiola, no hacen sino preguntarse a los aficionados del Barça: ¿Cuánto más va a durar Andoni Zubizarreta como gestor de fichajes en la entidad azulgrana?

Una respuesta a esta pregunta que desde la directiva del Fútbol Club Barcelona, y sobre todo, Josep María Bartomeu como presidente del club, tenía que haber atajado hace ya bastante tiempo. Y sobre todo, no esperar a que los socios y aficionados le den por amortizado desde la tribuna pública.

Y es que el caso Vermaelen ha sido otra gota que ya rebosa dentro del vaso de fichajes en Can Barça. Se desembolsaron 19 millones de euros por un jugador de perfil normal, pero con el hándicap de que el año pasado con su anterior club -Arsenal- se perdió 17 partidos por problemas musculares, solo jugó 14 partidos como titular y de estos, solo disputó siete encuentros completos. Es un bagaje pobre y era un presagio de lo que podía aportar en el club catalán. Ya que aún no ha podido debutar con el primer equipo por problemas en los isquiotibiales, y no solo eso, sino que ha tenido que ir a Finlandia a operarse y la rehabilitación la marcan en unos 2 o 3 meses.

Los datos cantan por sí solos. Y más tras la salida de un baluarte tan importante como Carles Puyol, que habrá de ser suplido con dos jugadores como el belga y Mathieu. Este último pagando su cláusula de rescisión al Valencia -20 millones- y habiéndole desechado el año pasado por la mitad, 10 millones de euros. En total 40 entre dos centrales que nunca habían destacado de forma colosal en sus antiguos clubs. Sin embargo, otras opciones que se barajaban como Miranda, Kompany o Blind, con buenas actuaciones en sus equipos o el Mundial, parecieron no gustar en las oficinas del Barça.

Y es que los detallitos de Zubi este año en lo que se refiere a fichajes no terminan aquí. Ante la evidencias de claras carencias en defensa, sobre todo en los laterales, dispuso comprar barato pero sin calidad para un equipo grande. Así llegó Douglas, procedente del Sao Paulo: tras la presentación quedó en el olvido. Dos solas actuaciones, ante el Málaga y en copa ante el Huesca, donde quedaron demostradas las carencias no ya ofensivas, sino defensivas del jugador brasileño. Un defensa que Zubizarreta quiso incorporar con calzador a la plantilla y que no está dando la talla.

Una política de fichajes que no es nueva, ya que años atrás también se han tomado decisiones un tanto sorprendentes. Una mala planificación en la renovación de Thiago y el no comunicar que acababa contrato tan pronto hizo que el Bayern se hiciera con sus servicios. Y un año después, David Villa, un campeón del mundo, obviamente no en su mejor momento pero tampoco en baja forma, reforzó al Atlético de Madrid por una cifra que no superaba los 5 millones de euros.

Decisiones discutidas no solamente por lo comprado y vendido dentro del club, sino también por no saber aprovechar gangas u ofertas del mercado que máximos rivales sí. Por lo que no es de extrañar la vox populi del entorno azulgrana sobre la inmediata marcha del director deportivo del club. Una política de fichajes la de Andoni Zubizarreta que también ha sido el centro de las bromas en las últimas semanas, gracias a una parodia suya sobre el conocido anuncio de la Lotería de Navidad de este año.

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