La tormenta solar que se avecina

Sobre la fecha “fatídica” del 21 de Diciembre de 2012 se pueden encontrar en la red montones de informaciones, todas con mucha imaginación, incluso puede que todo obedezca a una gran campaña de marketing para los Films sobre el evento del “fin del mundo” pronosticado para esa fecha.

Las diferentes teorías expuestas (choque del planeta Nibiru, cambio espectacular de los polos magnéticos, alineamiento galáctico, etc.), según parece no tienen ningún valor científico, y han sido desmontadas entre otros por los astrobiólogos de la NASA (ver la sección “Pregunte a un Astrobiólogo” que hay en la web de la NASA “Astrobiology - Life in the Universe” (dirección: http://astrobiology.nasa.gov/ask-an-astrobiologist/intro/nibiru-and-doomsday-2012-questions-and-answers ). Aquí es aplicable un comentario de Carl Sagan que dice así: “afirmaciones extraordinarias reclaman niveles extraordinarios de evidencia si tienen que ser creídas”, cosa que sobre las predicciones para el 2012 no ha sucedido todavía.

Este preámbulo viene a propósito de la llamada de atención lanzada por la NASA sobre una gran tormenta solar que va a acontecer como muy tarde en el 2013. Esta noticia sí está avalada por los técnicos de dicha organización, en base a observaciones recientes. No va devenir un fin del mundo por esta perturbación, pero si puede ocasionar grandes problemas.

Tenemos los datos sobre la espectacular tormenta solar que observó a sus 33 años Sir Richard Carrington, uno de los más famosos y reconocidos astrónomos de Gran Bretaña: En la mañana sin nubes del 1 de Septiembre de 1859, a las 11:18 Hrs, estaba en su observatorio privado, y justo como sucedía en cualquier día soleado, su telescopio estaba proyectando una imagen solar de 11 pulgadas de ancho ( ~29 centímetros) en una pantalla, y el astrónomo dibujando en un papel fielmente las manchas solares que estaba viendo.

En esa mañana, estuvo capturando lo que parecía un enorme grupo de manchas solares. Inesperadamente, delante de sus ojos, aparecieron sobre las manchas dos lenguas de una luz blanca cegadora, que se intensificaron rápidamente tomando la figura de un riñón. Dándose cuenta de que estaba siendo testigo de algo sin precedentes, y un poco alterado por la sorpresa, escribió más tarde: “Rápidamente fui a llamar a alguien para que fuese testigo conmigo de este evento. Cuando volví a los 60 segundos, quedé petrificado al comprobar que la imagen estaba muy cambiada y disminuida”. El y sus testigos vieron la llamarada blanca contraerse hasta desaparecer. Esto sucedió a las 11:23, es decir, solo cinco minutos más tarde.

Antes del amanecer del siguiente día, en todos los cielos de la Tierra aparecieron auroras boreales rojas, verdes y moradas con tanto brillo y luminosidad que podía leerse el periódico bajo su luz. Increíblemente, las sorprendentes auroras se vieron incluso en latitudes casi tropicales, en Cuba, las Bahamas, Jamaica, El Salvador y Hawai.

Pero lo más desconcertante para entonces fue que fallaron los sistemas de telegrafía de todo el mundo. Hubo operadores telegráficos que sufrieron descargas eléctricas, y también algunos incendios debido a que las chispas incendiaron algunos papeles. Incluso después que los operadores desconectaran las baterías, la electricidad inducida por las auroras todavía permitía la continuidad de los mensajes en transito por la red.

“Lo que Carrington vió fue una llamarada de luz solar blanca, una explosión magnética en el sol”, explica David Hathaway, lider del equipo de física solar de la NASA del Marshall Space Fligth Center de Huntsville, Alabama.

El Sol nos da calor, luz, vida. Pero dentro de su hirviente caldera se generan furiosas tormentas, las cuales algunas veces expelen sobre la Tierra fuertes cantidades de plasma y radiación. Estas tormentas “retumban” todo el tiempo a través de la fotoesfera del Sol, pero son particularmente fuertes y numerosas durante los ciclos máximos de las manchas solares. Las manchas están conectadas por líneas de fuerza magnéticas con la profunda fotoesfera, y tienen también polos. Pero debido a la actividad de “la caldera” solar, estas conexiones magnéticas pueden romperse, y entonces suceden muchas cosas violentas. Una de ellas es la expulsión de un bucle de plasma entre un par de manchas, en permanente contacto con el sol. Otra violenta alteración sucede cuando ocurre una perturbación magnética severa en la capa inferior a la fotoesfera, la cromoesfera. Cuando estas perturbaciones se propagan a través de la fotoesfera, explotan dentro de la atmósfera exterior, la corona, y literalmente arrojan millones de toneladas de plasma al espacio exterior. Los ciclos de llamaradas solares comienzan con estas tormentas magnéticas, y suceden a los procesos de manchas solares.

Los protones y electrones altamente energizados se expanden en la ionosfera, perturbando las señales de radio. Los satélites y la ISS tienen que cambiar sus órbitas. Durante los máximos de las manchas solares, cuando las llamaradas son más extensas, la ISS llega a perder 400 metros diarios de altitud, y durante los mínimos pierde 80 metros, luego aprovechan el empuje del shuttle en cada visita para ponerla de nuevo en su sitio. Con los satélites, las partículas de alta energía pueden perturbar o incluso destruir la circuitería más sensitiva. Muchos satélites han perdido prestaciones debido a este fenómeno.

También pueden cortar las redes de alimentación eléctrica en la Tierra, ya hubo casos de anteriores tormentas solares que hicieron caer redes por afectar a los transformadores, incluso algunos se quemaron debido a las corrientes inducidas generadas. También las líneas aéreas pueden sufrir sus efectos. Concretamente, las líneas que tienen sus rutas sobre los polos buscan otras nuevas rutas, ya que las tormentas solares pueden aportar a los pasajeros y tripulación del avión la radiación equivalente a una dosis de rayos X de una radiografía pectoral. De hecho, también en la ISS tienen un habitáculo especial para salvaguardar a los astronautas de estas radiaciones cuando las tormentas son intensas.

En definitiva, los científicos espaciales creen que la Tierra va a ser bombardeada con niveles sin precedentes de energía magnética procedentes de las llamaradas solares una vez que el Sol se “despierte” en alguna fecha cercana al 2013. Esta tormenta, la más fuerte en 100 años, podría dejar sin electricidad a amplias zonas de la Tierra y sin señales de comunicación durante largos periodos de tiempo. La experiencia de tormentas solares no suelen ocurrir más de una vez en la vida de una persona. Cada 22 años el ciclo de energía magnética del sol alcanza un pico, mientras que el número de manchas y llamaradas solares alcanzan su máximo cada 11 años. Y por supuesto, hay un mínimo, que es en el que estamos ahora.

Se sabe que va a llegar, pero no se sabe como van a ser de malos sus efectos. Las llamaradas solares alteran los campos magnéticos, y su acción es rápida, justo como un rayo.

En cualquier caso, me viene a la memoria la cantidad de cosas que se dijeron que traería el paso al año 2000 para los sistemas basados en procesadores antiguos. Incluso se crearon empresas y se planificaron cambios profundos en los sistemas, que entre otras cosas no vinieron mal, pero que en definitiva llegó el año 2000 y lo único que nos hizo a algunos fue estar en vilo durante la noche del 31 de Diciembre para ver que sistemas caían, quedándose al final en nada.

Esperaremos tranquilamente al 2013.

Referencias:
http://solarscience.msfc.nasa.gov/flares.shtml
http://science.nasa.gov/science-news/science-at-nasa/2008/06may_carringtonflare/
http://www.australasianscience.com.au/

Una respuesta a La tormenta solar que se avecina

  1. belliniteresita@gmail.com'
    teresita bellini Sábado, 2 | octubre | 2010 en 04:36

    agradezco mucho la informacion, pero no soy tonta, si la nasa lo dice, cuando a la nasa le cuesta mucho dar este tipo de informacion, es que si, va a suceder. O sea, que lo que dicen muchas otras fuentes, no es errado ni fantasioso, por ejemplo, las profecias mayas. Nadie sabe lo que va a ocasionar. Señores, tengan mas respeto por el universo y la naturaleza, el ser humano es una motita de polvo, en el planeta tierra, y nuestro planeta se pierde en la inmensidad del espacio. Seria bueno, buscar las respuestas dentro de uno mismo, y no tanto afuera, y desarrollarnos mas espiritualmente. Gracias, teresita.-

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