La telebasura, ¿elemento indispensable de nuestra sociedad?

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Dicen que son muchos los criterios por los que puede valorarse el nivel cultural de un país. Muchas personas estarán de acuerdo que uno de ellos, quizá no el más determinante pero no por ello menos conocido, es sin duda el nivel de aceptación, gozo y adicción de una gran parte de la población de este país a los llamados programas basura. Para justificar los altos índices de audiencia que estos programas tienen, el entretenimiento y la ansiedad de morbo podrían ser los criterios adecuados. No obstante, el deseo de distraerse con estos programas es tan libre como ir a jugar al fútbol o leer un periódico. Pero pensándolo fríamente, es una verdadera pena que la gente, en vez de preocuparse por hacer cosas culturales o que verdaderamente les aporte algo en sus vidas, prefieran estar sentados delante de la “caja tonta” escuchando quién ha estado con quién dentro del mundo del famoseo.

El nivel cultural de un país se puede medir por la trascendencia de las decisiones de sus ciudadanos en su tiempo libre y, si medimos a España por esta regla, queda muy por debajo de lo deseable. Familias enteras pasan horas y horas distrayéndose con los comentarios absurdos de los contertulianos o “periodistas”, y en una sociedad avanzada como la nuestra, sinceramente, este hecho deja mucho que desear. Lo verdaderamente preocupante es que no es un dato aislado el de nuestro país, pues todos los estados occidentales tienen a la telebasura y el cotilleo como un elemento totalmente integrado en la sociedad: es decir, que no es un problema de un solo país.

Por otra parte, este mundillo mueve miles y miles de euros, entre exclusivas, programas de televisión, revistas, etc., y mucha gente depende, literal y completamente, de ello. Las personas que trabajan en toda esta falsa parafernalia saben que no tiene ni pies de cabeza lo que están haciendo, pero, claro está, no lo dicen abiertamente.

También cabe destacar que, al poner interés en la telebasura, las personas se olvidan muchas veces de noticias verdaderamente importantes como guerras, política y economía, entre otras muchas. Es una verdadera pena que se prefiera cotillear la vida de terceras personas a interesarse por asuntos muy relevantes y que nos afectan de forma directa, pero desgraciadamente estos temas antes mencionados no venden tanto, y el dinero es, a fin de cuentas, lo que importa en este mundo. Las cadenas de televisión lo saben, y por esta simple razón dedican muchas horas de su programación a la telebasura, puesto que les reporta muchos más beneficios económicos que un documental sobre la política actual de España, por ejemplo.

Una pena, porque dice mucho de nosotros como sociedad, pero aunque sea muy duro decirlo, todo ya está inventado, y con las elevadísimas cifras de dinero que se mueven gracias a perseguir famosos por las calles o concederles una entrevista en la típica revista de turno, muy difícil es convencer a los directivos de las empresas audiovisuales para que supriman la telebasura de nuestra televisión. Aunque nunca es tarde para ir replanteándoselo.

Fuente de la imagen:
http://aniano.blogspot.com/2008/11/telebasura.html

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