La teína del siglo XXI

0
200

Controlar el miedo es la clave. La gente se vuelve muy accesible cuando está atemorizada. Sólo hace falta difundir ciertas ideas, darles algún retoque estético que las disfrace de pensamientos racionales y el paquete estará perfectamente listo para su venta. ¿Qué es lo que genera el miedo? Sobre todo, sumisión. Lo cual lleva a una aceptación incondicional de ceder el poder, y con él todo tipo de decisiones, a otros que, por poseer los medios necesarios para combatir esos miedos, son gente de confianza que otorga seguridad.

Básicamente ese es el argumento que está llevando a cabo el regenerado Tea Party en Estados Unidos. ¿Miedo a qué? A los impuestos, al Estado, a multiculturalismo, a los inmigrantes, al Islam. Su mensaje es directo: aquellos que actualmente ostentan el poder son unos corruptos. Por tanto, debe ser inmediata la renovación de la clase política por una que sepa dirigir de manera eficiente un país tan importante y poderoso como Estados Unidos. Los impuestos sirven para sostener unos servicios deficitarios: eliminémoslos. El Estado, con Obama a la cabeza, tira el dinero en asistencia social para aquellos que no han sabido salir adelante por sí solos y requieren de los demás para chupar del bote: reduzcamos el Estado al mínimo. El odio que profesan ante el presidente Obama llega hasta el punto de cuestionar su americanismo –no dudaron en exigir su certificado de nacimiento-. América, la de los americanos, tiene que resurgir. Es necesario que los estadounidenses abran sus ojos, carguen sus pistolas y se echen a la calle para frenar la oleada de inmigrantes que llena las ciudades de delincuencia. Nadie lo va a hacer por ellos. La seguridad se la proporciona uno mismo. Dicen no ser racistas, tampoco violentos, y por supuesto, respetan a sus vecinos. Siempre y cuando sean hombres, del mismo color de piel y recen al mismo Dios. Lo demás se considera extranjero, diferente y, en definitiva, peligroso. Eso es algo que los Estados Unidos no pueden consentir.

Efectivamente, estamos ante un movimiento populista que porta en una mano la Biblia y en la otra una pistola con la bandera del país en la culata. El patriotismo mueve a estos personajes, muchos de ellos pensionistas malhumorados, que magnifican ciertos problemas para contrarrestar al ya clásico cambio climático al que recurrieron los del Partido Demócrata, ese partido que para ellos es cuasi-comunista y principal culpable de la actual crisis económica. No es raro, ya que cuando una sociedad está al borde del pánico, o mejor dicho, lo ha desbordado, tiene que encontrar enemigos con los que combatir, a los que culpar de todo mal.

Lógicamente ese enemigo no se busca en aquellos sitios en los que no se quiere encontrar. No hay que olvidar que los bancos se han reído de todos los ciudadanos jugando con sus hipotecas. Los Estados han tenido que aumentar su deuda pública para pagar a dichos bancos si no querían que el derrumbe fuese absoluto. Se ha comprobado una vez más que la mundialización está haciendo estragos por culpa del libre mercado que actúa a sus anchas. Las empresas aprovechan la situación para apretar el cuello a los cada vez más indefensos trabajadores. Se vive, de nuevo, la clásica privatización de beneficios y socialización de pérdidas. Pero claro, es más fácil culpar a los inmigrantes, que vienen a delinquir, y a los musulmanes, que quieren destruir Occidente.

Dentro del Partido Republicano, o a un lado como prefieren decir ellos, hay un oleaje un tanto revoltoso. El ala radical se está descontrolando y puede tener consecuencias importantes para los del elefante rojo y azul si se acaba fraguando un nuevo partido que compita por tener un hueco en el poder. Todavía es un movimiento sin un líder concreto –uno se imagina a un vaquero a lo John Wayne, aunque Sarah Palin está lejos de parecerse a él-, pero es cuestión de tiempo que estas ideas se expandan aún más y consigan la suficiente fuerza como para constituirse en un verdadero grupo opositor con aspiraciones políticas. Entonces, el pánico habrá surtido efecto. El mensaje del miedo habrá calado por completo en la sociedad. Momento perfecto para el auge de un Estado liberal basado más aun en la seguridad y el control social. Tiempo al tiempo. Cuando llegue ese día, que Dios nos coja confesados. Y con un arma, si puede ser.

Fuentes de las imágenes:
http://jgogek.files.wordpress.com/2009/09/tea-party-11.jpg
http://independent.typepad.com/.a/6a00d8341c595453ef012877a64bbe970c-pi
http://www.elpais.com/fotografia/internacional/Tea/Party/llega/Washington/elpepuint/20100415elpepuint_19/Ies/

Dejar respuesta