La Sonrisa de Julia se consagra también en directo

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A las nueve de la noche del pasado 23 de marzo estaba previsto el inicio del espectáculo. Cuando pasaban veintidós minutos de la hora estipulada, el abundante público congregado en la discoteca madrileña Joy Eslava emitió una pequeña pero sonora protesta que llegó a los artistas; poco después los chicos de La Sonrisa de Julia saltaban al escenario dispuestos a hacer las delicias de sus fans con la presentación de su último disco, El hombre que olvidó su nombre.

El disco prometía, desde los aparatos musicales de nuestras casas podíamos ya advertir que el trabajo era excelente y la confirmación definitiva del grupo, después de escuchar en directo no hay lugar a dudas.

Con “Ábreme”, canción que también destapa el disco, iniciaron el show Marcos Cao -voz y guitarra- y sus compañeros. El comienzo fue prometedor, pusieron el listón muy alto con un tema que suena realmente bien y que hizo temblar la discoteca. Por suerte, en el resto del espectáculo consiguieron que ese listón no disminuyera ni un ápice en su altura y la gente disfrutó como nunca.

Sonaron todos los temas de su último disco y demostraron que tienen un directo potente, en el que las guitarras, que tanto protagonismo han adquirido en este disco, le dan un toque personal al grupo que fue creciendo a lo largo del espectáculo.

A diferencia de discos anteriores en este último trabajo La Sonrisa de Julia nos deleita en varias fases con un sonido rock, al que le han conseguido infringir su toque indie personal, formando de esta manera una sintonía perfecta entre la historia del grupo y este paso adelante con el que han conseguido crear un sonido realmente interesante.

“Loco”, “Negro”, “Puede”, “Náufrago” y por supuesto “Ábreme” fueron las canciones más tarareadas y con las que el público más disfruto y se acercó a su grupo favorito.

Diecinueve canciones en más de una hora y media de concierto en el que hubo tiempo para regodearse con finales de canciones a ritmo de rock y hacer disfrutar al público con punteos a la guitarra de indudable calidad. También tuvo tiempo Cao para sentarse al piano y entonar las canciones más íntimas de su último trabajo.

Ni siquiera fue necesario el habitual “otra, otra”, el grupo tenía perfectamente estipulados los descansos y los retornos, en uno de esos dos regresos que tuvieron lugar, “Negro” volvió a sonar con más fuerza que nunca. En la primera de las vueltas al escenario llegó la sorpresa: en la presentación de los distintos miembros, Marcos Cao nos reveló a “Matias a la guitarra, recién llegado de Buenos Aires”.

Por poner una pega, quizás el poco contacto entre los artistas y el público. En apenas tres ocasiones se dirigió el cantante al público, en una de ellas avisó “sé lo que estáis esperando” y posteriormente las guitarras comenzaron a funcionar a pleno rendimiento para sorprendernos con una versión roquera de la canción que da nombre al disco, “El hombre que olvidó su nombre”.

Muy bueno el concierto de un grupo que, con este disco, ha conseguido abrirse definitivamente un hueco en el panorama musical español. Si los próximos trabajos siguen la línea iniciada con éste, indudablemente estamos ante una banda que dará muchísimo que hablar en los años venideros.

Fotografías: Antonio Municio del Amo.

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