La sombra del dopaje vuelve a perseguir a Lance Armstrong

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La Agencia Antidopaje de Estados Unidos (USADA) ha acusado al heptacampeón del Tour de Francia Lance Armstrong de dopaje continuado entre 1998 y 2011 mediante una carta de quince páginas. Al deportista estadounidense le ha sido retirada la licencia para competir en triatlón, disciplina que actualmente practica, y podrían llegar a quitarle los siete Tours que consiguió consecutivamente entre 1999 y 2005. Además del campeón texano hay otras cinco personas de su entorno implicadas, entre ellas tres españoles.

La USADA pone sus miras en Lance Armstrong

“Una conspiración de dopaje masivo”. Con tan atrevido enunciado acusa la agencia antidopaje norteamericana a Lance Armstrong y su entorno deportivo de haber organizado una trama para beneficiar el rendimiento deportivo del ciclista estadounidense. La USADA asegura poseer muestras de sangre incriminatorias contra el actual triatleta correspondientes a los años 2009 y 2010, cuando un veterano Armstrong decidió volver a la alta competición ciclista rozando los cuarenta años. Las muestras estarían “manipuladas conscientemente, incluyendo el uso de EPO y/o transfusiones de sangre”, indican desde el organismo deportivo.

Además de esta prueba técnica, la agencia americana contra el dopaje tendría testimonios de varios ciclistas que habrían convivido cerca del acusado durante su etapa de mejor nivel deportivo. Siempre según el contenido de la misiva que ha recibido tanto Armstrong como el resto de acusados, las prácticas dopantes estarían acompañadas de una obligatoriedad de secreto y de la coacción para el consumo por parte del resto de compañeros de equipo. Las declaraciones abarcarían el periodo de esplendor del corredor estadounidense, que regresó curado de su cáncer al primer nivel deportivo con un cuarto puesto en la Vuelta Ciclista a España de 1998.

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No sólo Armstrong se ha visto envuelto en este escándalo. El médico italiano Michelle Ferrari, el entrenador español Pepe Martí, los doctores también españoles Pedro Celaya y Luis García del Moral, e incluso su director deportivo, el belga Johan Bruyneel, están acusados de los mismos delitos que el ciclista que fuera campeón mundial en 1993. Algunos de los cargos que se les imputan son posesión, tráfico y administración de sustancias prohibidas.

El ciclista americano, absoluto dominador de la ronda gala en los primeros años de este siglo, se convirtió en un mito del deporte al lograr la mejor marca de triunfos absolutos en el Tour de Francia. Su lucha contra un cáncer de testículos (que superó antes de su triunfal reaparición), la creación de una fundación con actividades para la sensibilización en la lucha contra la enfermedad, y su ascenso al firmamento de celebridades sociales en Estados Unidos, hicieron del ciclista americano una estrella deportiva. El brillo empezó a apagarse tras las acusaciones de consumo de sustancias prohibidas por parte de sus antiguos compañeros Floyd Landis, Tyler Hamilton y Frankie Andreu. En 2005, el diario deportivo L´Equipe, informó que un laboratorio francés tenía seis muestras de orina del texano contaminadas por EPO, sustancia que entonces no era ilegal.

Lance Armstrong ha negado todas las acusaciones y ha recordado que ha pasado más de 500 controles contra el dopaje en su carrera. La acusación de la USADA abre un proceso que puede terminar ante el Tribunal de Arbitraje Deportivo de Lausana (TAS). El ciclismo, decadente y golpeado, vuelve a verse envuelto en la polémica sobre si existe o no uso generalizado de productos dopantes.

Fotografía: Wayne England

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