La sombra de la violencia en el deporte

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El deporte, tanto a nivel educativo como profesional, es considerado un medio socializador. Sin embargo, se dan situaciones en las que esta particularidad se diluye, desaparece, dando lugar a hechos o situaciones consideradas nocivas para la sociedad. Sí, me refiero a la violencia, la cual, tristemente, existe en todos los deportes, a todos los niveles y cada vez en mayor proporción.

A lo largo de la historia se han dado numerosos sucesos violentos, especialmente en deportes como el fútbol, el baloncesto, el rugby, etc. La violencia va en aumento, ya no sólo se hace alusión a los actos violentos físicos, sino que cada vez es más frecuente observar hechos de violencia verbal o psíquica. Cabe destacar que estos actos antideportivos, agresivos, pueden ser llevados a cabo por los propios deportistas participantes, como por los aficionados asistentes a los encuentros. Actualmente, este último caso es el más común. ¿Cuántas veces hemos presenciado un partido en el que los hinchas, padres, entrenadores o jugadores degradan, insultan o arremeten contra árbitros y rivales? Estoy convencida que todos hemos vivido una situación así, incluso, hemos sido nosotros mismos los propios ejecutantes del acto violento. ¿Quién no ha elevado un poco el tono cuando un compañero, amigo, hijo o ídolo ha recibido una patada y el árbitro no ha señalado infracción?

Los actos violentos verbales son más habituales en el deporte profesional, sin embargo, cada vez adquieren mayor presencia en el deporte educativo. Este último caso es el más preocupante, puesto que el deporte educativo, como su propio nombre indica, debe educar, transmitir valores y responsabilidades. Lo importante no es ganar ni competir, sino entretenerse y divertirse. La violencia surge cuando los padres, entrenadores, espectadores o los propios participantes, confunden las bases del deporte educativo con las bases del deporte profesional.

Violencia 01

En cuanto al deporte profesional, la mayoría de sucesos violentos verbales, físicos o psíquicos provienen de los grupos ultras. Los grupos ultras son aficionados radicales distinguidos de los demás aficionados por tener ideales políticos de extrema derecha o extrema izquierda. En España, los primeros grupos ultras surgieron en 1982, influenciados por los hooligans de Inglaterra, a raíz de la celebración del Mundial de Fútbol de España de 1982. Los miembros de los grupos ultras son, en su mayoría, varones menores de 30 años pertenecientes a la clase obrera y con bajo nivel social y cultural. El hecho más cuestionado en cuanto a la aparición y resistencia de estos grupos, es el apoyo que reciben por parte de algunas directivas y jugadores de los clubes. Las directivas se defienden de las críticas recibidas manifestando la enorme capacidad de los ultras para incentivar al resto de aficionados, y estimular a los jugadores. No obstante, cuando se produce un incidente grave entre grupos ultras, las directivas se escabullen, huyen de las polémicas. Cada vez que suceden percances causados por grupos ultras, se reabre el debate sobre la presencia de los grupos ultras en el deporte, provocando diferentes reacciones de clubes, directivos y aficionados. El caso más reciente de violencia desencadena por grupos ultras, es el enfrentamiento entre miembros del Frente Atlético y los Riazor Blues, que terminó con el fallecimiento de un miembro de los Riazor Blues, Jimmy. El incidente desencadenó numerosas reacciones y disputas, y reabrió el debate sobre los vínculos entre clubes y grupos ultras.

Violencia 02

Las causas de la violencia y las tensiones en el deporte se vinculan principalmente al excesivo fanatismo, resultados no satisfactorios, y desigualdades políticas o sociales. No obstante, en ocasiones estos comportamientos se ven potenciados por el alcohol, las drogas o conductas inadecuadas, impropias, observadas a nuestro alrededor. Existe también la posibilidad de que los grupos o personas radicales empleen la violencia como forma de expresión, para liberarse de sus propias frustraciones y desahogarse en los estadios con palabras y actitudes que en la vida real no se atreverían a emplear.

Violencia 03

Un papel importante dentro de la violencia en el deporte, es el que juegan los medios de comunicación. El tratamiento informativo de la violencia es trascendental para su desarrollo en el deporte, de esta forma, se diferencian dos tipos de medios. Por un lado se encuentran los medios que afrontan el tema de manera responsable, con el objetivo de provocar reacciones en los poderes políticos y sociales. Y por otro lado, aparecen los medios que abordan el tema desde el punto de vista del espectáculo, es decir, buscan y utilizan los conflictos con el fin de obtener un beneficio propio. Estos últimos, lamentablemente, son los más comunes en la actualidad. Cuántas veces hemos visto que un medio de comunicación intenta descifrar o analizar gestos y actitudes de un deportista o entrenador con el fin, generalmente, de crear polémica y conflicto. Serviría de ejemplo el asunto de Valentino Rossi y Marc Márquez, donde se han traspasado las barreras del ‘todo vale’, y si no llega a ser por la sensatez demostrada por personajes de gran peso en el motociclismo y el envío de mensajes en los medios con el fin de reconducir la situación, se hubiese generado una situación de violencia extrema.

La violencia en el deporte ha alcanzado tales dimensiones que algunos países ya han reaccionado y tomado medidas firmes. En España, cabe destacar la creación de la Comisión Nacional contra la violencia en los espectáculos deportivos, también conocido como Comisión Antiviolencia. Esta institución se encarga de realizar encuestas, informes y estudios sobre la violencia en los espectáculos deportivos, así como elaborar, promover y fomentar campañas preventivas sobre la prevención de la violencia. Las medidas se fundamentan, principalmente, en el deporte profesional, aunque pueden aplicarse al deporte en general. Por lo tanto, la Comisión Nacional contra la violencia en los espectáculos deportivos es la responsable de las denuncias y propuestas de expedientes sancionadores que se imponen a consecuencia de actos violentos ocurridos en los espectáculos. Normalmente, los actos son castigados económicamente, con cifras que varían entre los 150 y los 650.000 euros dependiendo de la gravedad de las infracciones. Además de las sanciones económicas, pueden imponerse otras como la inhabilitación para organizar eventos deportivos, el cierre temporal del recinto deportivo, o la prohibición de acceso al autor de las infracciones a cualquier recinto deportivo. En ocasiones, las medidas son tomadas por los propios clubes o deportistas afectados, sin necesidad de recurrir a la Comisión Antiviolencia. Los últimos datos proporcionados por el Ministerio del Interior sobre la violencia en el deporte datan de 2013, y en ellos se muestra el número de sanciones firmes, así como el número de prohibiciones de acceso a recintos deportivos, y los encuentros deportivos declarados de alto riesgo. En este sentido, los datos señalan un total de 72 y 1.156 sanciones a organizadores y particulares respectivamente, 971 personas a las cuales se les prohibió el acceso a recintos deporticos, y 58 encuentros declarados de alto riesgo.

En definitiva, presenciar actos violentos en el deporte es cada vez más frecuente. Las medidas sancionadoras son tomadas con el objetivo de reducir y supervisar los incidentes en los eventos deportivos, y en gran parte, ayudan a ello. Sin embargo, se dan actos violentos que pasan desapercibidos, y por tanto, son difíciles de eliminar. Cada uno es dueño de sus acciones, y es en ese momento en el que entra en juego la ética, todos debemos comprender y definir lo que es bueno, malo, correcto, incorrecto, etc. Cuando se acude a un evento deportivo, se hace con el objetivo de disfrutar y pasar buenos momentos rodeados de personas, que como tú, son aficionados a ese deporte. No hay necesidad de faltar el respeto, crear polémica, instaurar miedo. Hay necesidad de divertirse, socializar, animar, e incluso, competir, pero siempre desde el respeto. La violencia es innecesaria, es rechazada y se puede combatir, no obstante, se sigue produciendo ¿Por qué? La respuesta está en cada uno.

 

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