La sensualidad de Christina Rosenvinge llena la Joy Eslava

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Christina presentó en directo el pasado viernes su nuevo disco La joven Dolores. Una producción que la vuelve a consagrar dentro de la música española como una de las cantantes más representativas.

Ante un concierto de Christina Rosenvinge hay bastantes dudas, muchos son los detractores que enfatizan que la cantante no es buena en directo, pero el viernes realizó un concierto notable que dejó a más de uno con ganas de volver a verla. Con una duración de una hora y media escasa, Rosenvinge entonó nuevas y conocidas canciones de sus últimos discos de estudio. Creando reacciones de todo tipo en una sala repleta en la que, más de uno, agradecía resguardarse del chaparrón que caía de puertas para fuera.

Sobre las 21:20 horas Christina se presentó sobre el escenario haciendo que los asistentes le piropeasen ante su espectacular look que dejaba mostrar que a pesar de los años sigue teniendo una envidiable figura. Christina consiguió que los aplausos parasen comenzando a entonar “Jorge y yo”, la cuarta canción de su nuevo disco. Un precioso tema sobre la infancia dedicada a su hermano.

Seguidamente, comienza a escucharse los acordes de “Nuestra casa”, el silencio sigue sin romperse y Christina entona la frase “nos hundimos en la oscura inmensidad” y esas palabras llegan hasta dentro de cada uno de los que sin moverse la observar atentamente. Parece que el concierto va a ser de los lentos.

Primer agradecimiento con su característica voz llena de sensualidad, en clave de susurro reconoce la presencia del público y les invita a escuchar canciones nuevas y algunos hits de Tu labio superior, un handicap que suele utilizarse en los primeros conciertos, ya que los artistas temen que la gente no se sepa todavía las nuevas canciones, y mucho más, cuando Christina hizo ese disco tan bueno. Por tanto, suena “Negro cinturón”.

Pasados veinte minutos, se puede comenzar a evaluar que el sonido no está nada mal, su voz es más aguda que en el disco, pero por el momento la calidad es bastante notable. Retoman el nuevo disco con “Tu sombra” y “Desierto”, la melancolía se ha instaurado en la sala, la gente sabe que no ha venido a bailar.

Con “Eva enamorada” Christina hace uso de su negro humor indicando que ayudará a repasar nuestro catecismo, “que seguramente tendréis olvidado” nos asegura, consigue arrancar risas y aplausos. Seguidamente, al piano toca “La noche del incendio” canción surgida a raíz del  fuego que Madrid vivió en 2005 cuando la torre Windsor ardió en la noche.

Acompañada de una viola, una batería, bajo y guitarra Rosenvinge se desenvuelve como pez en el agua tocando su guitarra electrónica, teclado y guitarra española. Sin lugar a dudas, su conexión con  Charly Bautista, que casi siempre le acompaña en sus directos, es total. Aunque de vez en cuando se le escape un gallo, está haciendo un buen concierto.

Suenan “A contrapelo” y “Eclipse” del anterior disco. Después, las que quizás sean las mejores canciones de “La joven Dolores”, “Mi vida bajo el agua” y “Weekend”. Entremedias, Christina nos explica la sensación de vació, de final cuando haces un disco y después no hay más, pero que cada vez que se sube a un escenario es el principio de nuevo. La gente, encantada, le aplaude y por ello remata la primera parte del concierto con “La distancia adecuada” y “Anoche (el puñal y la memoria)”.

Una reverencia y se alejan del escenario, la gente quiere más por lo que enseguida Christina vuelve. Comienza a sonar “Debut” que finaliza con una demostración de guitarreos, uno de los motivos de la conexión con Bautista que permite darse estos lujos e incluso improvisan una canción en inglés, a petición de él. Cierra el segundo bis con “La idiota en mi mayor”. Vuelve a irse y ya sabemos que lo único que queda es el final.

Sentada al piano nos dice que nosotros sabemos todos sus secretos y que ella quiere saber los nuestros, que por ello en la entrada hay unos recortables de ella que se pueden colar en nuestras casas. Con esa voz, ella es capaz de vender todo. Y ahora sí, toca la canción que abre el nuevo disco “Canción del eco”, los coros en esta canción tiene una importancia tremenda y quedan preciosos en directo.  Después de hora y media, esto se acaba y Christina Rosenvinge nos da las gracias. Sin duda, cada vez suena mejor, va por buen camino.

Crónica y fotografías: Elena Matías.

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