La seducción del Caos: las apariencias engañan

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Dirección: Basilio Martín Patino
Guión: Basilio Martín Patino, Pablo Martín Pascual
Producción: La Linterna Mágica para TVE
Fotografía: Augusto G. Fernández Balbuena
Montaje: Fernando Pardo
Música: Manuel de Falla
Intérpretes: Adolfo Marsillach, Kiti Manver, Rosalía Dans, Lidia de Miguel, Juan Genovés, María Galiana

Considerada la obra magna del director salmantino Basilio Martín patino, La seducción del caos, estrenada en 1991 aborda la facilidad de crear realidades a partir de ficciones mediante la televisión, a modo de falso documental. Así, se disponen varios capítulos fragmentados que buscan seducir al espectador a través de las grandes posibilidades que ofrecen los espacios informativos y los montajes con apariencia “basado en hechos reales” para distorsionar una realidad que apunta al protagonista como sospechoso de un asesinato.

Sin duda, el film destaca por su extraordinaria complejidad argumental y por la originalidad que supone en 1991 la gran cantidad de recursos visuales y sonoros de gran innovación en ese momento empleados en su elaboración para la reflexión crítica sobre la televisión a la que el autor tilda de seductora, como si de un juego de espejos se tratase en su afán conformante de la realidad.

La perspicacia de Patino es notable a la hora de revelar como la manipulación se encuentra, en realidad, mucho más cercana a la figura del documentalista que a un autor que presenta una obra de ficción como tal, dada la facultad del documentalista para disponer las imágenes y el montaje bajo una apariencia real ante la cual tendemos a bajar la guardia.

Su trasfondo teórico, crítico y hasta filosófico sobre la televisión y los espacios informativos es de alta calidad y, valorando los escasos medios con que ha contado esta modesta pero brillante película financiada por Televisión Española, se puede decir que la estructura narrativa es elegante y estética, especialmente la última escena en la que el protagonista, Hugo Escribano encara con una pistola las mentiras de la televisión.

En los aspectos negativos conviene resaltar que la modernidad del film se ha visto totalmente superada al día de hoy hasta el punto de resultar un tanto rancia, lo que agudiza y agrava la evidencia del escaso presupuesto con el que se contó.

Adolece, además, de grandes dificultades a la hora de agilizar la trama argumental, pues se muestra especialmente árida y lenta.

Otros aspectos criticables residen en que la fragmentación de la obra por capítulos contribuye a la ya pretendida confusión y desorientación del espectador, sin embargo esto relega a la película a una cierta atmósfera de frialdad y austeridad monótona con la que resulta difícil conectar por la falta de dinamismo en su suspense, que por otra parte, dista mucho del cine comercial y que sume a la obra en un restringido ámbito intelectual, de autor, donde el entretenimiento y espectacularidad de la forma brillan por su ausencia, precisamente lo contrario que sucede con su impactante fondo y contenido.

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