La rivalidad en Los Ángeles, más caliente que nunca

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El pasado verano, después de que la NBA detuviese el traspaso de Chris Paul a Los Angeles Lakers, el base estadounidense acabó enrolado en las filas del hermano pobre de la ciudad californiana, Los Angeles Clippers. Tras este movimiento, y con el ambiente de descomposición que se respiraba en la franquicia laker, se pronosticaba un vuelco de poder en la ciudad. Sin embargo, transcurridos dos tercios de la temporada, el cambio de jerarquía no se ha consumado.

El Staples Center alberga a dos equipos ganadores: Lakers y Clippers

Afirmar que los Clippers no han cambiado para mejor supondría falsear la realidad. De hecho, están en plena lucha no solo por los playoffs, sino incluso por lograr el título de división, lo que ya supone todo un logro para un equipo que, en sus más de cuarenta años de historia, tan sólo ha pasado nueve veces a la postemporada.

Con todo, el equipo sigue jugando por debajo de sus posibilidades, atacando de manera muy irregular y defendiendo sólo a rachas, lo cual hizo que el banquillo de Vinny del Negro estuviese al rojo vivo. Una reciente racha de cinco victorias seguidas ha apaciguado bastante los ánimos, aunque no ha borrado esa sensación de inseguridad que se ha apoderado del equipo a lo largo de la temporada.

El bando laker también tiene su propia historia. Su temporada está siendo de lo más particular, con nombres históricos que han hecho las maletas (Lamar Odom, Derek Fisher) y una buena ristra de nuevas incorporaciones (Ramon Sessions). Sin embargo, el cambio más importante ha sido el del entrenador, ya que la retirada de Phil Jackson y la posterior llegada de Mike Brown han caldeado los ánimos en el vestuario. El trabajo más importante del Maestro Zen era mantener calmados los egos del vestuario, cosa que Brown no está consiguiendo, como quedó demostrado con las recientes salidas de tono protagonizadas por Kobe Bryant y Andrew Bynum.

No obstante, y a pesar de que el rendimiento de Pau Gasol se ha podido ver afectado por todos los rumores de traspaso que se han dado en torno a su figura, los Lakers se mantienen en la tercera posición de la Conferencia Oeste y como líderes de la División Pacífico, por delante de esos Clippers que tenían que subírseles a las barbas según los pronósticos de pretemporada.

En definitiva, por el momento ha quedado claro que un equipo puede fichar bien y mejorar mucho antes de que arranque la competición, pero salvo algunos casos ilustres (como los Boston Celtics de 2008), no se puede transformar un conjunto perdedor en un aspirante al título de un año para otro.

Del mismo modo, no se puede pensar que un equipo aspirante al anillo, como es el caso de los Lakers, se conviertan en perdedores de la noche a la mañana sólo porque jugaron una mala serie de playoffs el año pasado contra Dallas Mavericks. Como dijo Rudy Tomjanovich, entrenador de los Houston Rockets en los años 90, “nunca hay que subestimar el corazón de un campeón”.

Fotografía: Rina Laxa

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