La revolución tiene sabor a cenizas. El comienzo de Laura Sebastian

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Montena nos trae la primera novela de Laura Sebastian, Princesa de cenizas, el comienzo de una trilogía cargada de conquistas, poder, revoluciones y sangre que hará que el lector esté atento a los giros narratológicos de esta novela. Las cenizas son todo lo que queda cuando se arrasa un territorio y metafóricamente lo que queda de una persona que se ha perdido a sí misma. No obstante, las aves fénix resurgen de sus vestigios para volver más fuertes y con más energía. Esto mismo ocurrirá con Thora, la protagonista.

Theodosia ya no recuerda cómo suena su nombre completo, ahora contesta por el nombre de Thora. Y, como consecuencia de ello, también responde a una nueva realidad: ser la princesa-objeto de un reino conquistado. Cuando la joven contaba con seis años, Ástrea fue usurpada a su pueblo por los kalovaxianos, comenzando de este modo el tiránico reinado del Káiser. Actualmente, a sus dieciséis años, la apodada ‘princesa de cenizas’ se ha perdido a sí misma para poder sobrevivir, ya que cada intento de rebelión por parte de los astreanos se traduce en castigos físicos para ella. Esto dará un giro de ciento ochenta grados cuando aparezca Blaise, un viejo amigo de la infancia. Así pues, deciden emprender una conspiración que será el inicio del rescate de su pueblo y de sí mima. Un plan que cuenta con la seducción del prinz Søren para desestabilizar el gobierno de kalovaxiona.

Una novela de conquistas al más puro estilo de la Historia de la vieja Europa: un país con individuos de determinados rasgos físicos (altos, rubios con ojos azules) decide conquistar otros, porque su región se ha vuelto inhabitable (por causas aún desconocidas). Unas invasiones parasitarias que consumen el territorio hasta convertirlo en cenizas. Un sistema de patriarcado impuesto en un estado propiamente matriarcal supone un gran cambio para los astreanos, llegando a tramas palaciegas, a vaivenes y escarceos al nivel de Versalles en su época más ampulosa. Así pues, esta obra de fantasía embebe de las crónicas del viejo continente para crear un relato lleno de humanismo para sus personajes y una moral y unos valores que se tambalean en un mundo en guerra donde lo bueno y lo malo, lo blanco y lo negro, se difumina, se disgrega y se vuelve a unir en combinaciones de lo más extrañas, que no por ello se deja de tener más valor o ser menos correcto.

Princesa de cenizas de Laura Sebastian se construye sobre una trama en la que sus puntos fuertes son sus personajes y su desarrollo en la historia. Unos giros en la historia, situaciones límites que mantienen al lector en vilo, enganchado a la historia de Theodora con sus recovecos y cicatrices. Un relato que todavía tiene mucho que decir en los dos siguientes tomos. Una novela apasionante en su desarrollo, intrigante en sus personajes y perfectamente entretenida para perderse en ella. Montena nos sumerge en las cenizas de un reino que quiere resurgir como un fénix, ¿Os animáis a avivar las llamas de la revolución de Theo?

 

 

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