La revolución de Amaral arrasa en el Hangar

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El dúo zaragozano Amaral calentó la gélida noche del jueves con su directo en el primer Vodafone Secret Show que se celebraba en Burgos de la mano de la red social MySpace. Un concierto gratuito en el que se vivió un ambiente inmejorable entre aquellos afortunados que consiguieron acceder con su entrada libre hasta completar el aforo de la sala El Hangar.

Eva Amaral

Los fans, que llevaban haciendo cola desde antes de las cinco de la tarde y soportando el duro frío burgalés, entraron muy pronto en calor. Era una de esas ocasiones en las que la larga espera merecía la pena y creaba expectativas, aquellas que se vieron cumplidas a las primeras de cambio. Y no le faltó de nada a la cita: ni ellos, ni el público exaltado ni los aplausos y ovaciones correspondientes. Había incluso un ‘photocall’ a la entrada del recinto para retratarse como una ‘celebrity’ que hizo la delicia de muchos fans.

Con cincuenta minutos de retraso comenzó la banda su actuación, y lo hizo desplegando “Hacia lo salvaje”, el primer single de su nuevo trabajo discográfico. Al finalizar, Eva Amaral pidió disculpas al personal por el aplazamiento del concierto que se iba a celebrar el pasado 17 de diciembre, debido al accidente doméstico del batería, Toni Toledo, ya totalmente recuperado. Se mostró encantada por tocar en esta sala de conciertos, que antes fue un hangar de trenes.

A partir de entonces desgranaron gran parte de los temas de su último disco, Hacia lo salvaje, y así llegó “Esperando un resplandor”, junto a otros éxitos anteriores como “Kamikaze” o “Moriría por vos”, con la que definitivamente acabaron por meterse al público en el bolsillo. Eso y la entrega en cuerpo y alma de Juan Aguirre y Eva Amaral, que no paró de saltar con elegancia y recorrer el escenario de un lado para otro, esquivando la ya mítica columna de la sala en la que se estampa el ‘setlist’. “Esta columna me sirve para jugar un rato al escondite esta noche con vosotros”, bromeó la cantante al buscarle un nuevo uso.  

Continuaron con la canción “Como un martillo en la pared”, presentada cuestionando a los asistentes cuánto están dispuestos a ceder y todo lo que tendrán que luchar para no ir hacia atrás, muy a tono con la situación económica actual. Tras ésta, fue el turno de “Hoy es el principio del final”, uno de los momentos cumbre de la noche, con el publico burgalés haciendo los coros del citado single.

La siguiente pieza que sonó fue “Si las calles pudieran hablar”, que acompañaron con otros éxitos como “Estrella de Mar” de su disco homónimo publicado en 2002. Tras “Montaña Rusa”, le llegó el turno a “Riazor”, una canción que Aguirre compuso tras una visita a la ciudad de A Coruña. Más tarde sonaron temas como “Las puertas del infierno” de su anterior disco La barrera del sonido, aunque también pudieron escucharse temas más antiguos como “No sé que hacer con mi vida” y “Cómo hablar”, ésta última en formato acústico. Y el primer amago de despedida llegó tras “Van como locos”.

Juan Aguirre (Amaral)

Un millar de burgaleses les aclamaron, pidiendo más y la banda regresó al escenario. Aún quedaban grandes temas por venir: “El universo sobre mí” y “Revolución”, el otro gran instante mágico de la noche en el que pidieron un acto de rebelión micrófono en mano.  

 “Cuando suba la marea” puso el punto final a más de hora y media de espectáculo y anunciaron que volverían pronto. Quedaron temas en el tintero, pero en definitiva fue un concierto memorable en el que la comunión entre público y banda fue máxima. Con la despedida de Amaral comenzaron a sonar los acordes de “Moon river” de Henry Mancini, eje vertebrador de la banda sonora de la película Desayuno con diamantes, todo un broche de oro para un concierto redondo.

Fotografías: Lorena Barco y Miriam de Diego.

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