La responsabilidad de los medios de comunicación en la cuerda floja

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El reciente caso de un joven de 24 años en Tenerife acusado por todos los medios de malos tratos, abusos y prácticamente también de la muerte de la hija de su pareja de 3 años, está dando mucho que hablar y sobre todo nos tiene que hacer reflexionar a los que nos dedicamos a esta profesión. El periodismo está tomando un cariz realmente preocupante, cada vez se respetan menos las normas mínimas para ejercerlo de forma profesional y honrosa.
En ningún momento se le concedió la presunción de inocencia en los medios de comunicación. Desde el principio sufrió una persecución por los medios inhumana. Después de que la niña fuese ingresada en el hospital por un traumatismo causado, según la pareja, por una fuerte caída de un columpio mientras jugaba en el parque, fue atribuido por los médicos en un principio a un maltrato supuestamente cometido por el joven. Éste que llevó a la niña con graves problemas respiratorios al hospital fue arrestado por la policía acusado de maltrato y abusos y posteriormente de asesinato. Siempre negó haber hecho nada de lo que se le acusaba, tanto su pareja, como amigos y familia defendieron su inocencia desde el primer momento y la policía no llegó a encontrar pruebas suficientes para mantenerle en prisión por lo que fue liberado.

Según los informes forenses la niña murió por un edema cerebral tras el fuerte traumatismo que había sufrido por la caída. En el momento en el que el acusado llevó a la niña a urgencias, los médicos sólo apreciaron un traumatismo nasal. La niña además presentaba una serie de quemaduras que según los médicos se atribuían a los presuntos maltratos cometidos por parte de su padrastro, en urgencias determinaron que había sufrido desgarros de tipo vaginal y anal, hematomas y quemaduras. Las pruebas indicaron que no se trataban de quemaduras sino que eran consecuencia de un cuadro alérgico.

Todas las lesiones externas e internas que presentaba el cuerpo de la pequeña fueron resultado de los intentos de reanimación y de la fuerte caída que había tenido días antes y se desestimó totalmente la idea de abusos que indicaba el primer informe médico que se realizó.

El abogado del “falso” asesino se ha querellado contra los médicos que atendieron a la menor, en primer lugar en contra de los que no habían detectado los daños de la niña y en segundo lugar contra los que determinaron que había sufrido abusos. Además exigen la disculpa de todos los medios que no han respetado la presunción de inocencia y desde el principio le tildaron de asesino y violador.

Los medios han estado mostrándole esposado, con la gente increpándole y a cara descubierta sin la más mínima duda de culpabilidad. La niña fue víctima de varias negligencias médicas y periodísticas. El mismo día del suceso ya un periódico de tirada estatal publicaba en portada una foto del joven con el titular “La mirada del asesino de una niña de tres años”. Para este caso se podría determinar que los medios de comunicación que le culparon sin sentencia judicial habrían cometido un delito de “intromisión en el honor”. A todo esto se exculpa a la Guardia Civil porque en su comunicado sobre la detención del joven no dieron ni su nombre ni su imagen. También hay que recordar a la Consejería de Sanidad de Canarias se desmarcó del origen del error y dijo “desconocer las fuentes” a las que habían accedido los medios. La Guardia Civil ha insistido en que ellos trataron de advertir de que se trataba de un “presunto” culpable y que probablemente fueron miembros de la Policía Local o del hospital los que filtraron los datos. Y así se quedan tan a gusto, unos y otros echándose la culpa sin que nadie responda firmemente a este problema, una cadena de fallos y de falta de ética y profesionalidad por parte de los medios y de todas las fuentes oficiales. A pesar de que pedían una disculpa, los medios no lo han hecho y sólo se han limitado a rectificar y ahora tratarlo como presunto o hablar de error, pero el daño ya está hecho. El joven de 24 años está destruido por toda la situación, tuvo que ser incluso ingresado por un ataque de ansiedad y está hundido. A pesar de haber sido liberado sin cargos al demostrar que no estaba implicado en la desgracia de la niña, está gravemente afectado por todo lo que se ha formado alrededor suyo.

Los medios de comunicación no tuvieron en cuenta los principios fundamentales que deben regir el periodismo y la información de rigor y calidad. La presunción de inocencia debe ser algo primordial y a tener muy en cuenta cuando se están tratando casos tan delicados como este, porque una simple omisión de una palabra puede destruir la vida de una persona como ha ocurrido aquí. Esto demuestra el grandísimo poder que tienen los medios de comunicación ante la sociedad, pueden hundir o engrandecer a una persona. Cualquier medio informativo debe responder a una responsabilidad social que la caracteriza y no poner por delante una serie de intereses dudosamente “morbosos” y que luego al descubrirse desacrediten al cien por cien todo lo que se ha vertido durante mucho tiempo. La credibilidad de los medios está en juego, el problema es que la audiencia tiene una memoria a corto plazo y todo se olvida, pero el joven al que le han destrozado la vida difícilmente podrá olvidar todo lo que le ha sucedido.

Fuentes del texto:
www.elpais.es
www.lavanguardia.es
www.publico.es
Fuentes de las imágenes:
http://nicolasramospintado.files.wordpress.com/2007/05/justicia.jpg

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