La República Checa reta a España en la Davis

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David Ferrer cerró con un gran partido frente a John Isner el pase de España a la final de la Copa Davis. Los españoles han demostrado que a pesar de la ausencia de Rafa Nadal conforman un equipo equilibrado y luchador en el que se puede confiar para disputar la final frente a la República Checa (novena final para España y cuarta de los últimos cinco años). 

El segundo punto de Nico Almagro fue clave en la eliminatoria

Las semifinales que enfrentaban a España y a EEUU comenzaron el pasado viernes en el parque de los Hermanos Castro de Gijón con el partido entre David Ferrer y Sam Querrey. Ferru se alzó con la victoria por 4-6, 6-2, 6-2 y 6-4. El partido rozó las tres horas, y aunque el americano comenzó muy fuerte, poco pudo hacer ante la determinación de un Ferrer que está viviendo la mejor temporada de su carrera: “Ha sido un partido duro y complicado en todo momento pero estoy feliz por llevar el primer punto a España”.

En el segundo encuentro de la jornada, Nico Almagro, en un partido que duró más de cuatro horas, venció a John Isner en cinco sets. Resultó un duelo poco atractivo, ya que no hubo golpes espectaculares, pero ambos tenistas ofrecieron una gran intensidad que mantuvo a la afición alerta en todo momento. “Es una de las victorias más importantes de mi carrera y estoy feliz por haber dado a España este segundo punto”, reconocía un Almagro que se mostró encantado por formar parte del equipo y por haber desplegado su mejor juego a pesar de la poca vistosidad.

En la segunda jornada llegaba el esperado partido de dobles contra los hermanos Mike Bryan y Bob Bryan, considerados la mejor pareja de dobles de todos los tiempos. Marcel Granollers y Marc López no pudieron superarlos, aunque dejaron claro que la diferencia no es tan abismal como cabía esperar. Más de tres horas y media aguantaron los españoles, que terminaron perdiendo en cuatro sets. López inició el partido tocado, y Granollers tuvo que ser atendido durante el encuentro, mermando así las fuerzas de la pareja española que con una gran dosis de orgullo y profesionalidad dio la cara hasta el final. “No nos podemos reprochar nada porque lo hemos dejado todo en la pista”.

El momento emotivo del día lo protagonizó Juan Carlos Ferrero, que hace tan solo unos días anunciaba su adiós definitivo a las pistas de tenis con 32 años. La RFET aprovechó la jornada para darle un homenaje rodeado de la afición. El valenciano tiene previsto dejarlo tras el torneo de Valencia, y quiso agradecer los momentos vividos en la Davis y apoyar a sus compañeros: “Estoy seguro que vamos a estar en la final”.

Todo quedaba por decidir en la tercera y última jornada del domingo. Ferrer se enfrentaba a Isner, y si resultase vencedor daría el punto decisivo a España. Fue un partido mucho más complicado de lo previsto y de lo que reflejó el marcador final, ya que el altísimo tenista americano ha mejorado notablemente su juego en los últimos meses y no se lo puso nada fácil al alicantino, que tuvo que emplearse a fondo en una trabajada victoria.

Con el 3-1 para los españoles, se acordó no jugar el quinto punto que hubiera enfrentado a Querrey con Almagro, por lo que la fiesta se desató en la pista nada más vencer Ferrer. “Estoy muy feliz por volver a una final de Copa Davis, porque siempre he dicho que en esta competición es donde más emociones he tenido y, por poder compartir esto con este grupo, con estos compañeros con los que me llevo tan bien. Hacer otra final me llena de orgullo”.

El rival en la final, novena en la historia para España, será la Repúlica Checa de Tomas Berdych y Radek Stepanek, que con un 3-1 se deshizo de Argentina en la otra semifinal disputada en Buenos Aires (Lukas Rosol e Ivo Minar se quedaron sin participar en la semifinal por decisión del capitán). La ausencia de David Nalbandián y la lesión de Juan Martín del Potro, que ganó el primer punto a Stepanek, tuvieron mucho que ver en la victoria contra una Argentina que vuelve a quedarse fuera de la lucha por la Davis.

España jugará como visitante en una final que se celebrará entre el 16 y el 18 de noviembre en la República Checa, en pista cubierta, y que supondría la sexta ensaladera para la Armada y la segunda para los checos (la ganó en 1980 frente a Italia). La duda que se despejará en las próximas semanas es si Rafa Nadal llegará a tiempo para la final.

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