La “reimportación” en el fútbol brasileño

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Durante la última década, el flujo de transferencias internacionales implicando a jugadores de la Liga brasileña ha sido de gran intensidad, tanto para los que entraron como para los que salieron. Muchas veces los jugadores se van del país con menos de 20 años, con el estatus de futura promesa, y vuelven después de cumplir los 30. Para algunos, este tramo final de la carrera puede ser placentero o incluso exitoso, mientras que para otros puede representar una mancha negra en el currículo.

Hoy día es normal ver a jugadores brasileños en las más diversas ligas del mundo. Solo en el año 2009, un total de 1.017 deportistas probaron suerte en otros países, al mismo tiempo que otros 707 atletas han vuelto a territorio brasileño. En lo que va de 2010, son 674 jugadores los que regresaron, entre ellos el centrocampista Deco, que en agosto cambió el Chelsea por el Fluminense, o el lateral izquierdo Roberto Carlos, que después de casi quince años en Europa pasó a integrar las filas del Corinthians.

Este proceso de reimportar jugadores que un día tuvieron éxito no siempre es una apuesta segura. Primero, porque después de los 30 años las lesiones empiezan a ser más frecuentes. Segundo, porque muchas veces estos deportistas vienen de Europa, donde tienen una realidad económica que la mayoría de los equipos de Brasil no pueden ni siquiera acercarse, aunque en estas ocasiones algunos equipos ofrecen un sueldo desproporcional a los jugadores “extranjeros”, una medida que puede conllevar un perjuicio al club si el jugador no corresponde a las expectativas generadas. En los últimos años, algunos equipos desarrollaron su departamento de marketing y encontraron en Internet una forma más de sacar beneficios en relación a estos grandes fichajes; sin embargo, si los resultados dentro de los cuatro puestos no llegan, no hay forma de recuperar lo invertido anteriormente.

Algunos ejemplos de jugadores que no rentaron según lo esperado en su reincorporación al futbol brasileño son:

Kléberson. Actualmente en el Flamengo y con 31 años, viene de la cantera del Atlético Paranaense, equipo en el que militaba cuando tuvo la oportunidad de estar en el Mundial de 2002 con Brasil. Con buenos precedentes, en 2003 el Manchester United lo fichó por poco más de 8 millones de euros. Pero no tuvo éxito en el equipo de Sir Alex Fergunson, y tras dos temporadas apagadas en el conjunto inglés, en el verano de 2005 el Besiktas lo contrató por 2,6 millones de euros. Con menos protagonismo que el que tuvo en el United, en 2008 fichó por el Flamengo, donde nunca llegó a tener regularidad. En el Mundial de Sudáfrica, para el asombro de muchos, surgió en la lista final de los 23 de Dunga, aunque fuera un suplente en su club. Los 10 minutos que jugó en todo el torneo solo sirvieron para ponerlo en evidencia de manera negativa.

Edú. Delantero destacado en el Sao Paulo, en el año de 2000 fue contratado por el Celta de Vigo, equipo en el que estuvo hasta 2004, cuando el Betis lo fichó por 5,5 millones de euros. Tras cinco temporadas de altibajos en el equipo andaluz, llegó gratis al Internacional de Porto Alegre, ya con 29 años. Con pocas oportunidades, es probable que vuelva a cambiar de equipo, aunque ya no genere grandes expectativas.

Belletti. Su primer equipo en Europa fue el Villarreal, donde llegó en 2002. Tras dos temporadas en el submarino amarillo, el Barcelona pagó por él 6 millones de euros. Fue donde alcanzó la cima en su carrera deportiva, llegando incluso a marcar el gol de la victoria en la final de la Champions League 2006. En el verano de 2007 desembarcó en el Chelsea, donde solo tuvo minutos en su primera temporada. En el verano de 2010, con 34 años, el Fluminense decidió ficharlo, aunque lo único que tiene asegurado en el club carioca es su lugar en el banquillo.

Otros jugadores que han vuelto a la Liga brasileña y no encontraron su lugar son: Deivid (Flamengo), Claudio Caçapa (Cruzeiro) y Edu Gaspar (Corinthians).

En el otro lado de la moneda están los jugadores que parecen no empeorar con el paso del tiempo, jugadores que compensan la pérdida de capacidad física con el exceso de calidad técnica.

Marcos Assunçao. Llegó a la Roma en 1999, pero fue en el Betis, a partir de 2002, donde se hizo famoso. La potencia en su pierna derecha lo convirtió en uno de los ídolos del club verdiblanco. Tras cinco temporadas en España, estuvo dos años en el fútbol de los Emiratos Árabes Unidos. En septiembre de 2009, con 33 años, volvió a Brasil para defender al extinto Gremio Barueri (actualmente Gremio Prudente), donde solo estuvo seis meses, ya que en abril de 2010 el Palmeiras anunció su fichaje. En lo que va de año, lleva 9 goles entre el Brasileirao y la Copa Sudamerica, casi todos a balón parado, y se ha convertido en una pieza fundamental en el esquema de Luiz Felipe Scolari.

Roberto Carlos. Uno de los mejores laterales izquierdos de la historia del futbol, el jugador de 1,68 metros destacó primero en el Palmeiras, para en 1995 ser contratado por el Inter de Milán, y una temporada después, por 6 millones de euros, por el Real Madrid. Tras once años, en su mayoría de éxitos, Roberto se fue al Fenerbahçe, donde estuvo poco más de dos años jugando a un nivel aceptable, teniendo en cuenta su edad. En enero de 2010, con 36 años, siguió los pasos de su amigo Ronaldo y fichó por el Corinthians. Con buenas actuaciones, no tardó en conquistar a la afición del equipo paulista. Desde enero ha jugado un total de 54 partidos entre tres torneos distintos y seguramente estará en el once ideal del Brasileirao. Antes del Mundial de Sudáfrica, Roberto Carlos recibía la unanimidad de la prensa y los aficionados para ocupar un puesto en la selección brasileña, pero lamentablemente no fue así.

Deco. Más conocido en Portugal que en Brasil, obtuvo reconocimiento internacional al ganar la Champions League 2004 con el Oporto de José Mourinho. En 2004, el Barcelona lo fichó por 21 millones de euros y, junto a Ronaldinho y Eto’o, ganó dos ligas y una Champions, siendo elegido el mejor centrocampista del torneo en la última. En el verano de 2008 se fue al Chelsea por 10 millones de euros, pero no tuvo la regularidad de antes, y dos temporadas después, en agosto de 2010, el Fluminense anunció su fichaje. Con 33 años y apenas 14 partidos jugados en el Brasileirao, Deco es uno de los responsables por la excelente campaña de su equipo, que ocupa el segunda puesto en la tabla.

Ronaldo. Dispensa calificaciones en relación a su calidad técnica y sus logros como deportista. Su primer equipo en Europa fue el PSV Eindhoven, seguido por el Barcelona en 1996, el Inter de Milán en 1997 y el Real Madrid, adonde se fue por 45 millones de euros, en 2002. En el mercado de invierno de 2007, fue traspasado al Milan por 7,5 millones de euros; allí actuó muy poco debido a las lesiones. Tras año y medio en Italia, el equipo de Silvio Berlusconi decidió no renovarle el contrato, y en enero de 2009 firmó con el Corinthians a sus 32 años. Con 35 goles en 63 partidos, “El Fenómeno” compensa dentro y fuera del campo el sueldo más grande de un jugador de fútbol en Brasil: poco más de 750 mil euros al mes. Vale recordar que, con su presencia, Corinthians capta un gran número de patrocinadores y tiene un atractivo más a la hora de fichar a otros jugadores.

Algunos jugadores que también funcionaron en su vuelta a Brasil: Lincoln (Palmeiras), Edu Dracena (Santos) y Fabio Rochemback (Gremio).

Fuentes del Texto:
Elaboración propia.
CBF: http://www.cbf.com.br/
Transfer Markt: http://www.transfermarkt.de/

Fuentes de las Imágenes:
http://www.atribunamt.com.br

http://lidebrasil.com.br

http://www.frihost.com

http://www.telegraph.co.uk

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