La Real Academia de Ingeniería concede sus premios a jóvenes investigadores

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Los galardones, dotados cada uno de 10.000 euros, en las modalidades “Agustín de Betancourt” y “Juan López de Peñalver” se han concedido a los jóvenes ingenieros investigadores: Tomás Palacios Gutiérrez y Eduardo Rocon de Lima respectivamente. La entrega tuvo lugar el 26 de este mes en la sede de la RAI y contó también con la concesión del Premio Academiae Dilecta a la empresa Ferrovial.

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Estos premios nacen hace cuatro años con el objetivo de estimular y motivar a los jóvenes ingenieros españoles e impulsar el desarrollo tecnológico de nuestro país. Se conceden a investigadores menores de 36 años que hayan contribuido a la investigación, con una parte significativa de su desarrollo en España, en alguna de las vertientes de la arquitectura o la ingeniería, en aplicaciones prácticas de las ciencias o en aspectos históricos o sociales relacionados con lo anterior. En esta cuarta edición, se han presentado 256 candidaturas. 

El premio Agustín de Betancourt fue otorgado a Tomás Palacios Gutiérrez, ingeniero de Telecomunicación por la Universidad Politécnica de Madrid y en la actualidad profesor e investigador del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT), por sus contribuciones en electrónica con materiales avanzados. Predominan sus hallazgos en nanotecnología y sus aplicaciones en el campo de la electrónica de altas frecuencias basadas en materiales semiconductores como el grafeno y el nitruro de galio. 

La RAI ha tenido en cuenta su dedicación y carácter emprendedor. A sus 28 años ya formaba parte del claustro de profesores del MIT y, actualmente, ha creado y dirige el Centro de Investigaciones del Grafeno y Otros Materiales Bidimensionales, así como la Iniciativa para Aplicaciones Energéticas del Nitruro de Galio.  Sin embargo, su trayectoria va más allá: ha recibido más de una veintena de premios en EEUU y ha fundado y dirige la empresa Cambridge Electronics, Inc., de base tecnológica que comercializa electrónica basada en nitruro de galio. 

Este premio fue entregado por Elías Fereres, presidente de la RAI, quien, sin mayor preámbulo, dio paso a las humildes palabras del doctor Palacios Gutiérrez: “es un grandísimo honor representar a los jóvenes ingenieros de España”. Proyectó una serie de diapositivas que nos acercaban un poco a su trayectoria profesional desde que terminó sus estudios en la UPM. 

“Existen dos motivaciones que me impulsan a seguir día a día: la demanda energética mundial y el desarrollo de electrónica ubicua” precisó el galardonado y continuó: “El mundo demanda insaciablemente más y más energía y esto no es sostenible. Yo intento aportar mi granito de arena para solucionar este problema, si no hacemos nada el consumo crecerá de forma imparable”.  Finalizó su presentación con dos ideas para el futuro: Smart-Dust y materiales bidimensionales (aquellos que no existen en la naturaleza) y asegurando que “el conocimiento genera conocimiento”:

El premio Juan López de Peñalver fue concedido a Eduardo Rocon de Lima, ingeniero industrial por la UPM e investigador del Centro de Automática y Robótica del CSIC-UPM, por sus contribuciones en la robótica de rehabilitación para patologías como el ictus, la apoplejía, temblores producidos por el Parkinson, lesión de médula y parálisis cerebral.

“Personalmente, mi motivación ha sido tratar de mejorar las vidas de personas con algún tipo de deficiencia física, aplicando tecnología para rehabilitarlas” enunció el premiado que, acto seguido y con una serie de diapositivas, explicó que hace un par de años desarrolló, junto una serie de investigadores, una neuroprótesis capaz de eliminar los temblores provocados por alguna enfermedad neurológica: “El dispositivo es capaz de identificar si una persona quiere ejecutar movimientos voluntarios o no, en cuyo caso, estabiliza el temblor”. 

La presentación fue acompañada por una serie de vídeos que escenificaban cómo este sistema, integrado en un textil adaptado a la forma de brazo, reducía los temblores de una forma asombrosa, permitiendo a sus potenciales usuarios realizar actividades con normalidad que antes eran incapaces de hacer, como beber un vaso de agua o sacar tarjetas de una cartera. “Aun así, seguiremos trabajando para la satisfacción de todas aquellas personas que sufran este tipo de deficiencias, mejorando tanto su sistema como su diseño”, concluyó, dando las gracias a la RAI por el premio.

Por último, Rafael del Pino, presidente de Ferrovial, recogió el premio Academiae Dilecta que le fue otorgado por unanimidad por ser una empresa española de ingeniería líder a nivel mundial en infraestructuras de transporte y servicios a ciudades.

El académico de la RAI Javier Rui-Wamba abrió el acto apremiando el esfuerzo e importancia de Ferrovial para España: “Esta empresa dispone de capacidad para evolucionar. Ser más grandes, sí, pero la perdurabilidad no es tan sólo cuestión de tamaño, sino asimismo de agilidad que muchas veces suele ser concepto incompatible con el de dimensión. Se necesita mucha cintura y Ferrovial ha demostrado tenerla” y concluyó con: “la ingeniería es el arte de tomar decisiones acertadas con datos insuficientes”.

Por su parte, del Pino distinguió las cinco fuerzas que definen a Ferrovial: eficiencia, excelencia técnica, visión internacional, carácter emprendedor y compromiso con la sociedad. Realizó un recorrido por la trayectoria de Ferrovial desde su comienzo y destacó que “Ferrovial ha apostado siempre de forma decidida por desarrollar las capacidades técnicas, además de las de gestión de sus ingenieros. Esta capacidad, que llamamos internamente “ingeniería de valor”, se ha revelado crucial a la hora de concursar en proyectos de primera magnitud”. Además, hizo especial énfasis en el “afán por competir y crecer fuera de España” del que había dispuesto Ferrovial casi desde sus inicios y explicó que su estrategia había sido “crecer en pocos países determinados que proporcionaran garantías de estabilidad y crecimiento”. 

Para concluir, apuntó que la sólo una definición tan amplia como la que vaticinó Leopoldo Calvo Sotelo podría definir la labor que realiza hoy un ingeniero: “el que discurre con ingenio las trazas y modos de ejecutar alguna cosa”.

 

Imagen cedida por: La RAI 

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