La razón de ser del formato de Copa

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A falta del Eibar-Athletic Club (0-0 en la ida), solo dos equipos que no son de Primera División, Córdoba y Las Palmas, estarán presentes en los octavos de final de la Copa del Rey. El formato del torneo, que favorece a los más grandes, ha dado los resultados esperados, muy lejos de las sorpresas que se dan en otros países.
 
La UD Las Palmas fue uno de las dos sorpresas de la Copa junto al Córdoba. Fotografía: udlaspalmas.net

Los dieciseisavos de final de Copa del Rey, a falta del Eibar-Athletic, que se ha retrasado una semana por el compromiso de Europa League de los rojiblancos, se cierran con sólo dos equipos que no son de Primera División clasificados para octavos, el formato del torneo ha dado el resultado para el que está programado: que los grandes avancen sin problemas. La UD Las Palmas y el Córdoba son los únicos equipos de Segunda que lograron sorprender a equipos de superior categoría, mientras que de Segunda B, Cacereño y Melilla rozaron la campanada ante los europeos Málaga y Levante.

 
El formato a ida y vuelta en el que empiezan a competir los clubes de Primera en la Copa del Rey ha sido una ventaja demasiado grande. La competición del KO no funciona como tal en España, donde en los últimos años apenas se dejan ver las sorpresas que sí hay en Inglaterra, Alemania o Italia, las otras grandes ligas europeas que sí favorecen el espectáculo en la otra gran competición del país. Así, el año pasado en Alemania un equipo de Segunda se coló en semifinales; y en Inglaterra, uno en la final y que incluso llegó a los penaltis, mientras que en esta edición ya han sido eliminados grandes como Liverpool, Tottenham y Manchester United (hablamos de la Capital One Cup, una de las competiciones coperas del país; aunque el formato de la otra, la FA Cup, es similar). En las islas sí que saben cuidar el producto.  
 
En España se mantienen desde hace unos años las eliminatorias a ida y vuelta que sólo favorecen a la televisión, que tienen más partidos que retransmitir. Ni siquiera viene bien a todos los equipos de Primera, pues algunos preferirían un sólo encuentro para reducir el cargado calendario que tienen por delante. Los grandes damnificados son los aficionados, a los que no les queda más remedio que presenciar encuentros sin chicha, carentes de emoción y ritmo. 
 
La hazaña del Mirandés el año pasado, que llegó a semifinales tras dejar atrás a Villarreal, Racing y Espanyol, fue una excepción. En esta edición, ningún equipo de Segunda B, salvo que el Eibar logre el milagro ante el Athletic después del 0-0 de la ida, se mantiene en pie en octavos. Estuvieron cerca Melilla y Cacereño. El cuadro extremeño estuvo a punto de alargar la maldición de Manuel Pellegrini con la Copa (ya fue eliminado por un Segunda B en el Villarreal y en el Real Madrid) y hasta los últimos minutos mantuvo encerrado en su área al Málaga, que estuvo a solo un gol de la eliminación. Y el Melilla estaba clasificado a diez minutos del final ante el Levante, cuando Míchel Herrero hizo un golazo de falta con el que rompió sus ilusiones. Los otros equipos de Segunda B, Alcoyano, Llagostera, Alavés y Real Jaén no tuvieron opciones ante Real Madrid, Valencia, Barcelona y Atlético de Madrid, respectivamente. 
 
Y de Segunda solo avanzan dos, aunque Almería y Sporting exigieron mucho a Celta de Vigo y Osasuna. La UD Las Palmas resistió en Vallecas ante el Rayo Vallecano e hizo bueno el 1-0 de la ida, cuando el portero franjirrojo fue expulsado al poco de empezar. El gol de Thievy Bifouma y la fortaleza defensiva amarilla decidió. Por su parte, el Córdoba, el equipo que más entusiasmo le ha puesto a esta edición, para la que realizaron una curiosa campaña con un mensaje de su presidente al SM El Rey, se ha quitado de encima a la Real Sociedad y consigue el objetivo de medirse al Barcelona. Tras ganar en el Nuevo Arcángel por 2-0 en la ida, en Anoeta lograron empatar a dos. Como diría el presidente del Córdoba, la Copa del Rey mola, pero con este formato mucho menos.

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