La ‘rave’ de Pony Bravo

0
91

El grupo sevillano apareció puntual sobre el escenario. Como cuatro jinetes se enfundaron sus armas en forma de instrumentos y comenzaron a disparar notas a diestro y siniestro, creando un áurea espectacular de referencias musicales y gran calidad que conquistaron los oídos de los allí presentes.

Pony Bravo en la sala Joy Eslava de Madrid

Tras una introducción previa a modo de calentamiento, el cuarteto comenzó el concierto con “La voz del hacha” de su segundo disco Un gramo de fe, con la seductora voz de Daniel Alonso y con una doble percusión en las tablas. Y es que desde el primer momento dieron paso a un continuo cambio de instrumentos y roles entre sus componentes sin perder el buen sonido, mientras Alonso hacía de maestro de ceremonias con sus discursos y sermones a modo de canciones.

Una gran combinación de sonido y voz se escuchó en las posteriores canciones que fueron desfilando, como “El piloto automático”, “Super-broker” con dedicatoria a Cayetano de Alba, o su versión de “Niña de fuego” de Manolo Caracol bajo el título de “Ninja de fuego”, y amenizada con el ritmo de las maracas.  

Con una idea muy coherente de la propuesta, Pony Bravo estructuró el concierto para que sus fieles pudieran disfrutar de sus dos producciones discográficas en directo. Aunque su último trabajo fue desglosado casi al completo, se pudo disfrutar a su vez de canciones como “El guarda forestal”, de su disco Si bajo de espaldas no me da miedo (y otras historias), para después oír temas como “Pumare-ho!”, o la aclamada “Noche de setas”, con una línea muy psicodélica. Pero también hubo espacio para un poco de guitarreo y voces en off con “Fullare” e “Hipnosis groove”, terminando el bloque de casi una hora con “Salmo 52.8”.

Con el buen ambiente creado y el ritmo en el cuerpo, tanto en el público como en el grupo, que daba muestras de estar disfrutando, ya sólo quedaba rematar la buena faena con los temas más coreados, como fueron “La rave de Dios”, con juego de luces incluido, “El rayo”  y “El campo fui yo”, con las que dieron evidentes muestras del dominio que tienen sobre el concepto de grupo, ya que ellos mismos se producen con su discográfica El Rancho.

Pony Bravo en la sala Joy Eslava de Madrid

Tras un pequeño parón llegó el único bis de la noche, donde la banda quiso agradecer la presencia de los allí congregados con las últimas canciones. Las elegidas fueron “Trinchera”, “China da miedo” y “Mi DNI”, una nueva canción en la que Pablo Peña adquiere la voz cantante como ya lo hace en Fiera, grupo surgido de los mismos componentes de Pony Bravo, aunque con un toque más punk. Un tema donde, a modo de rap, el grupo revela al público las circunstancias vividas en su carrera musical con claras y directas referencias al mundo independiente de la música con sus fiestas, sus revistas y sus discográficas.

Si ayer había un lugar donde cualquier madrileño tendría que haber estado, ese fue la sala Joy Eslava. Y si hay una banda a la que hay que seguir la pista, esa es Pony Bravo. No hay grupo en la actualidad tan directo, tan mordaz y tan notable como ellos. Ya lo dijeron ellos mismos: “Halle Berry, has invertido muy bien”, dirigiéndose a sus fanáticos cada vez más numerosos que acuden como peregrinos a sus conciertos.

Fotografías: Miguel López Breñas.

Dejar respuesta