La privatización sube a los escenarios madrileños

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teatro_españolLos teatros públicos de la capital comparten estos días la misma tragedia, eso sí fuera de escena, ya que el municipio se prepara para un importante cambio en la gestión que acabaría con el modelo de servicio público conocido hasta ahora. La noticia se extendía como la pólvora a través de los mentideros -que no mentirosos- digitales: la subida o bajada del telón dependerá en Madrid, a partir de 2014,  del sonido de la caja registradora.

Aunque desde el consistorio se ha mandado ya un comunicado donde se garantiza la no privatización del equipamiento cultural, la nueva fórmula de financiación y actuación de la empresa Madrid Destino (de la que dependen el Teatro Español, Fernán Gómez, Circo Price, Centro Cultural de la Villa, Matadero-Madrid, Teatro Español Naves del Español, Medialab-Prado y Centro Cibeles) ha dejado una impresión bien distinta entre los trabajadores de los espacios culturales que empezaron a movilizarse en septiembre,  desde que se conocieran las intenciones del gobierno de la externalización del Teatro Fernán Gómez.

El documento, repartido por Pablo del Amo (el recién nombrado consejero delegado de dicha empresa) durante el Consejo de Administración, marca el nuevo guion a interpretar por la red de teatros; meros actores bajo la dirección de esta sociedad, de capital público- privado. Desde ahora estos escenarios deberán responder a criterios de rentabilidad económica, puesto que “Madrid Destino se dedicará únicamente a aquellos servicios públicos cuya gestión resulta más sostenible y eficiente que la gestión por el propio Ayuntamiento”.

El texto, que ha sido colgado de forma íntegra en diversos medios (como Escena Godot), ha abierto un debate sobre el papel de las instituciones públicas en la protección del patrimonio cultural. Si nuestras salas atienden exclusivamente a intereses comerciales, respondiendo a la demanda de la inversión privada, ¿en qué consiste exactamente esa defensa de una cultura que se valora únicamente como bien de consumo? ¿acaso no corresponde a los poderes públicos la conservación de nuestros recursos culturales menos rentables, por regirse precisamente por unos principios que van más allá de los mercantiles?

Si bien es cierto que, de momento, el Teatro Español se librará de cuadrar balances en positivo para los accionistas privados, las respuestas a estas preguntas pintan mal para aquellos que creen en el arte como un bien en sí mismo. El currículo del sr. Del Amo destaca por sus trabajos en el saneamiento de las cajas de caudales de importantes empresas, como Repsol YPF, cuyo saldo fue de 25000 personas despedidas.

La degradación de la calidad de los servicios prestados en la cuidad se ha convertido en la prima donna de este enésimo acto dedicado a La Crisis. La externalización de muchos de ellos y los recortes que sufren parecen ser las líneas argumentales de esta ópera poco plausible, que antaño iba de la salvaguarda de lo que debe ser de todos. Sin embargo, desde change.org, se propone un libreto distinto donde se revierta la situación. No abandonen sus asientos porque la función no ha terminado.

Imagen cedida por Wikipedia

4 Comentarios

  1. Señores redactores, no deberían borrar los comentarios de la gente que no esta de acuerdo, pero en fin… que se puede esperar de gente como los que dirigen su pagina…

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