La ‘primavera bosnia’ llega a Europa

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La región de los Balcanes vive días intranquilos. Las protestas que se iniciaron hace dos semanas en Bosnia-Herzegovina han puesto el foco internacional en este país de estructuras políticas complicadas. El descontento de los manifestantes se ha extendido desde Tuzla a una veintena de localidades, declarando su ira por la pobreza, el desempleo, la corrupción e incompetencia de los mandatarios. Por primera vez, las protestas trascienden las divisiones étnicas.

Tuzla. WikimediaEl estallido de violencia comenzó en Tuzla, una ciudad industrial del norte perteneciente a la parte bosniaca. El origen estuvo en un proceso privatizador que pretendía reconvertir la industria pesada del país. La fábrica Dita fue la primera afectada y le han seguido otras cuatro. Empleaba a 110 personas, a las que se les debe 27 meses de salario, además de pensiones y seguros médicos. Sus trabajadores decidieron salir a reclamar todos los miércoles desde que comenzara el proceso y hace dos semanas empezaron a recibir apoyos. La mecha prendió y las protestas se han extendido violentamente por todo el país. Es la oleada de disturbios más destacada desde el fin de la guerra de Bosnia en 1995.

En la primera escalada de tensión los manifestantes atacaron varias sedes institucionales, enfrentándose a la policía incluso en la capital, Sarajevo. Miles de personas se manifestaron en diferentes ciudades y cientos de ellas resultaron heridas. Los ciudadanos protestaban contra la pobreza, las altas tasas de desempleo y la corrupción de los dirigentes. Durante estas semanas se han movilizado tanto bosniacos, como croatas y serbios, independientemente de religiones y disputas étnicas, profundamente arraigadas en su sociedad. Lo que tienen en común los participantes de estas manifestaciones es el hartazgo frente a la incompetencia de los gobernantes de hacer crecer al país. Las imágenes de edificios ardiendo, como la sede de la presidencia, han pasado a formar parte de lo que ya se está denominando “primavera bosnia”. Por el momento, la ira ciudadana se ha cobrado a tres jefes de gobierno cantonés y al mando policial de Sarajevo.

Bosni. WikimediaEl descontento proviene de dos décadas de crisis económica y desgobierno. Bosnia tiene un 44% de paro -58% es juvenil-, el 20% de la población vive bajo el umbral de pobreza y el PIB lleva 5 años estancado. La arquitectura constitucional surgida de los acuerdos de paz de Dayton en 1995, generó una estructura política disfuncional que impide cualquier avance gubernamental. Es una nación formada por dos entidades autónomas, la República Serbia de Bosnia (o Srprska) con un gobierno centralizado y la Federación Croata-Bosniaca (o Croata-Musulmana), que a su vez está divida en 10 cantones con sus correspondientes gobiernos locales. Además de Brcko, entidad autónoma situada al norte entre ambos territorios. A nivel estatal, hay un presidente para cada grupo étnico importante, con la presidencia rotatoria cada ocho meses. También hay ministerios a nivel estatal y dentro de cada entidad. Este sistema único creado en los acuerdos consiguió una frágil paz que ha durado hasta las actuales protestas, a cambio de un sistema burocrático gigantesco, costoso e ineficaz. El modelo ha resultado inútil para impulsar el desarrollo económico del país y su acercamiento a la Unión Europea.

Tampoco los avances de la región han ayudado a Bosnia a salir de su aislamiento y buscar una solución institucional. Croacia ya está en el club comunitario y Serbia negocia con Bruselas desde que normalizara sus relaciones con Kosovo, pero los dirigentes bosnios parecen incapaces de superar Dayton. Tampoco la Unión ha tomado decisiones importantes al respecto que ayuden a impulsar reformas en el país. Lo cual sería necesario, ya que, del mismo modo que ocurría con las protestas en Ucrania, no conviene aumentar la inestabilidad en el corazón de Europa –ni a nivel político ni económico–. No obstante, los ciudadanos de Bosnia ya están en las calles, reclamando sus derechos y la responsabilidad de los dirigentes. Las protestas del país balcánico hacen pensar en el comienzo de una primavera europea.

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