La pócima del alquimista

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Un gol de Joan Cañellas a falta de dos segundos para el final (24-25) clasifica a España para las semifinales del Mundial de balonmano de Catar. Hispanos y daneses firmaron un duelo intenso y rico en matices, un choque que reeditaba la final de 2013 y que decidió una genialidad del central catalán cuando el partido agonizaba.

España está en semifinales, otra vez. Su lugar habitual, el hábitat lógico de los hispanos. Alcanzaron la antesala de la final en cinco de los últimos seis grandes campeonatos internacionales. La zona de medallas marca el mínimo de la roja del 40×20 en los mundiales y europeos disputados desde 2011, con la excepción de la eliminación en cuartos en el torneo olímpico de Londres. Dinamarca, subcampeona en 2013 y 2014, es la última víctima.

Joan Cañellas (28), autor del gol decisivo./ RFEBM
Joan Cañellas (28), autor del gol decisivo./ RFEBM

Cañellas concedió el pase con un gol postrero marca de la casa. Arrancó desde el lateral izquierdo, sorteó los brazos de la zaga danesa y cruzó el esférico hasta donde no alcanzó el guardameta nórdico. El jugador del THW Kiel, licenciado en Farmacia, consolida su ascendente sobre el grupo. En el pasado Europeo fue el más destacado del torneo en su posición; en el discurrir del presente Mundial asume la responsabilidad en los momentos calientes.

El grueso de sus compañeros rubricó sobre el parqué catarí una digna obra coral. Aun lejos de su potencial, de su mejor versión posible, los hispanos ratificaron ante una de las grandes su condición de equipo fiable. Regresó la defensa y sobre la misma se cimentó la victoria. España apretó y adelantó la línea. Primero por delante de los seis metros de área, después cerca de la discontinua de nueve. En los últimos minutos, y como medida preventiva, se marcó individualmente a Mikkel Hansen.

Mediada la primera mitad, y cuando nadie tomaba el mando en el marcador, Cadenas pidió tiempo muerto para pedir a sus jugadores mejor selección de infracciones. “Tenemos que hacer más faltas y menos penaltis”, dijo el técnico. Los siete metros eran el manantial preferido de una Dinamarca huérfana de Mikkel Hansen, ausente por la acción de la zaga roja. El protagonismo goleador lo asumía Anders Eggert, que anotó seis de los once de su equipo en el acto inaugural.

España sufría en ataque. Pero según se acercaba el descanso fue encontrando mejores caminos hacia el arco rival. Con Cañellas, con Chema Rodríguez y con la permuta de posiciones y la movilidad de ambos. El central palentino liga con el genial dorsal 21. Dos cerebros, dos diestros que intercambian el lateral con el eje. Valero Rivera sumaba desde el punto fatídico mientras Maqueda volvía a ofuscarse. El lateral toledano destacó en la marca de Hansen pero resolvió con precipitación varias jugadas de ataque.

Tras la reanudación (11-11, al descanso) continuó el atasco en los dos ataques. Mandaron las defensas hasta que apareció Hansen. El lanzador, prácticamente inédito en la media hora de apertura, encontró un agujero en el engranaje defensivo de los hispanos. Cada transición ataque defensa le costaba a España un gol. Pudo romper Dinamarca a falta de algo más de 20 para el final (18-16). Pero los vigentes campeones del mundo recompusieron su muralla y acortaron para encarar la recta final con ventaja. A falta de 10 para la conclusión, mandaban los defensores del título (20-21).

No se arredró Dinamarca. Mensah Larsen equilibró cuando restaban treinta segundos. El empate barruntaba prórroga. Hasta que apareció Cañellas, el alquimista. Derechazo seco y bajo y nueva victoria contra el ogro nórdico. La España del balón pequeño continúa en la élite.

Francia separa a los hispanos de la gran final. El combinado galo, habitual conquistador y encarnizado rival, se impuso en su cruce a la selección de Eslovenia (23-32). Por el lado contrario, y para el otro puesto en la gran final, Polonia-Catar. La presencia del anfitrión es un hecho sin precedentes y mérito, en gran medida, del magisterio de Valero Rivera en la dirección técnica. Mañana, a las 19.00 horas (Teledeporte), duelo entre dos viejos conocidos.

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