La paloma de la guerra

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La paloma apareció muerta en un lugar extraño. En la acera colindante a la Nunciatura Apostólica de la calle Pío XII. Permaneció allí mostrando la desnudez de la muerte a los viandantes durante cuatro días y nadie vino a darle sepultura en un cementerio de animales o incinerarla en su debido lugar. La escena era sobrecogedora y conseguía erizar los pelos hasta al más insensible de los mortales e inducía a pensar que esta paloma había muerto en unas circunstancias misteriosas ha decir por su postura rígida y su mirada abierta.
Estuve atónita observando el cuadro día tras día. El primero, consiguió impactarme sobremanera el cadáver del animal pero pasé de largo y no me detuve como en los días sucesivos. Llegó el segundo día y la paloma yacía en el mismo escenario que la noche anterior, me asaltaron preguntas acerca de la muerte de esta ave. Me acerqué a ella y pude observar para mi asombro que esta paloma, como inicialmente había pensado, no había muerto producto de un golpe contra un árbol o un coche. Sus amplios ojos reflejaban la muerte por sorpresa y mucho dolor, una especie de lenta agonía hasta fenecer. Qué extraña percepción me transmitió la mirada de la paloma. Continué escudriñando su cuerpo y empecé a descubrir huellas que vislumbraban una muerte extraña, lo que venía a corroborar mi argumento inicial: no muerte por golpe.

Las alas extendidas presentaban sus venas hinchadas a punto de estallar, y no sólo sus alas, todo el cuerpo en sí era pura vena en esencia. Parecía que este ser vivo antes de su muerte se había agitado extremadamente por algún motivo o se había alterado por alguna causa. Un escalofrío recorrió mi cuerpo y tuve que abandonar el lugar presa de una rara sensación. Esa noche no pegué ojo pensando en el origen del fallecimiento del animal. Tomé una decisión, ir en persona al médico forense veterinario para realizar una autopsia de la paloma, no me podía quedar de brazos cruzados. A la mañana siguiente regresé a la escena y el animal presentaba una tonalidad anaranjada, su lengua estaba azul y la tráquea le sobresalía del cuello.

¿Cómo podía haber mudado el color de su piel de la noche a la mañana y por qué su tráquea se encontraba desplazada?. Cada vez entendía menos. Rápidamente llamé al registro municipal de animales para realizar su traslado al laboratorio del Doctor Melquíades, experto en disecciones de animales y con treinta años de aval a sus espaldas. Al doctor, gran amigo mío, le había puesto en antecedentes explicándole las extraordinarias circunstancias del estado del animal y los cambios con los que me había encontrado en el devenir de los días. Melquíades cuando vio a la paloma quedó mudo y palideció. Apresuradamente y sin explicaciones me conminó a marcharme del laboratorio y me dijo que en cuanto tuviera el estudio terminado me llamaría para comunicarme la muerte del animal, pero que tal y como veía las cosas, este tema se presentaba más complejo y escabroso de lo que yo imaginaba. Quedé alucinada e inquieta con sus palabras. Marché y esperé en la desesperación las cuatro semanas posteriores. Se me hicieron eternas y por momentos me rebanaba la cabeza pensando el por qué de esta muerte. Una madrugada de luna menguante, a eso de las 3:40, recibí la tan ansiada llamada de Melquíades: “ Acércate por el laboratorio. Ahora puedo atenderte que no hay nadie”. En media hora llegué allí, la paloma estaba abierta en canal y presentaba un aspecto deplorable, todos los órganos internos y vitales habían estallado. No pude mirarla mucho porque causaba estrago verla de aquella manera.

El doctor me invitó a un café y nos sentamos para hablar sobre las causas del atentado de este animal, así lo denominó él mismo, y de otros mucho animales, que habían corrido la misma suerte, ( desgracia).

Empezó diciéndome, ‘mira Isabel esta paloma es una de las denominadas palomas de la guerra. No sé si recuerdas aquella arma química creada por el hombre en la Alemania de 1938, cuyo nombre es el sarín, también conocido como el GB, el cual, originalmente fue desarrollado como pesticida y con capacidad para convertirse en vapor-gas cuya propagación es a través del medioambiente. Un veneno clasificado como agente nervioso. Pues bien, se dice que es posible que el sarín fuera utilizado junto a otros agentes nerviosos en la confrontación química durante la guerra de Irán-Iraq en la década de los 80. Y que en el año 94 y 95 la secta religiosa Aum Shinrikyo lo utilizó en Japón en dos atentados terroristas. ¿ Por qué te cuento todo esto, te preguntarás?. Porque previo al intento de destruir vidas humanas a través de la guerra química, había que probar con animales. En estos países se utilizaron ratones, lo típico. Pero en nuestro país de un tiempo acá están apareciendo misteriosas muertes de palomas como la que has traído tú, consecuencia de inhalación de sarín. Lo que viene a dilucidar que en España se está trabajando a la sombra con armas químicas para prepararnos para la guerra y el sector animal más dañado hasta la fecha, es el de las palomas debido a la superpoblación que representa el mismo’.

Terminó aquí su primera exposición del principio del exterminio de las palomas, de la muerte de la paloma protagonista de esta historia. La paloma de la guerra.

Continuamos charlando hasta que comenzaron a entrar los rayos del sol por la ventana del laboratorio y nos recogimos cada uno en su casa correspondiente.

Realmente había quedado abrumada con la historia y más cuando el sentimiento hacia este animal, que tanta aversión me producía hasta el momento, se había transformado por completo al final de esta crónica. Resultaba paradójico que la paloma símbolo de la paz ahora se convirtiera en símbolo de guerra. Se habrían olvidado los de arriba del capítulo de la Biblia que habla del diluvio, que duró cuarenta días inundando la tierra durante ciento cincuenta días. Del momento en que por fin, cesaron las aguas y ya posada el arca de Noé sobre los montes de Ararat, el mismo Noé envió una paloma varias veces para ver si se podía pisar tierra y no agua. Y cuando la paloma regresó con la rama de olivo en el pico, como alegoría de que Dios estaba en paz con los hombres, la paz había vuelto a la tierra. ¿ Recordarían este pasaje y el origen del símbolo que representa la paloma?.

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