Se dispara la obesidad, el gran mal del siglo XXI

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Un estudio hecho público por el Instituto de Obesidad el pasado 6 de febrero estima que, en el año 2025, más del noventa por ciento de los españoles estarán por encima de su peso ideal. Además, el trabajo llevado a cabo por investigadores españoles asegura que este incremento del sobrepeso será fruto de las elevadas tasas de obesidad diagnosticadas en los niños.

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), el sobrepeso afecta a más de mil millones de adultos en todo el mundo y es considerado como uno de los principales problemas para la población infantil. La obesidad es causada por múltiples factores, pero se trata de una patología que puede prevenirse si se diagnostica a tiempo. 

La OMS define sobrepeso y obesidad como “una acumulación anormal o excesiva de grasa que puede ser perjudicial para la salud”. Asimismo, se considera que existe sobrepeso cuando el Indice de Masa Corporal (IMC) es igual o superior a veinticinco, y que se padece obesidad cuando dicho índice es  igual o superior a treinta.

En la actualidad, 1.500 millones de adultos de todo el mundo padecen obesidad, una enfermedad que cada año causa el fallecimiento de 2, 6 millones de personas. Asimismo, la OMS registra que 42 millones de niños menores de cinco años padecen sobrepeso. La presencia de la enfermedad acarreará en estos jóvenes una mayor probabilidad de sufrir afecciones cardiovasculares y otras patologías como la diabetes, que podrían derivar en casos de muerte prematura. En España se calcula que uno de cada cinco niños, un 19 por ciento del total, padece sobrepeso; esta cifra supera a la de Estados Unidos, cuya tasa de obesidad infantil se sitúa en el 16 por ciento.

A pesar de que la obesidad es considerada como el gran mal de la salud pública en este siglo, esta enfermedad, que aumenta con el paso de las generaciones, es uno de los factores de riesgo más prevenibles si se cumplen las recomendaciones oportunas.

Los expertos aseguran que un factor importante es la herencia genética, pero también se barajan aspectos como el aporte excesivo de calorías en la dieta y la falta de ejercicio físico, que propiciarían la aparición de esta afección en el hombre. Asimismo, es importante prestar atención a los trastornos endocrinos, a los problemas emocionales, al uso de ciertos medicamentos, a factores sociológicos y económicos y, al mismo tiempo,  al factor familiar en el origen y desarrollo de la enfermedad en el caso de los niños.

El sobrepeso puede generar hipertensión arterial, enfermedades cardiovasculares -arritmias o muerte súbita- y esteatosis hepática por acumulación de grasa en el hígado. Las mujeres son más propensas a contraer cáncer de endometrio, de mama o de vesícula, mientras que los hombres pueden sufrir cáncer de colon, recto y próstata.

Las sociedades modernas, según la OMS, han registrado en los últimos años un treinta por ciento de muertes por cánceres vinculados al padecimiento de sobrepeso. Sin embargo, y a pesar de los estudios pesimistas que afirman un aumento de pacientes afectados por la enfermedad, los expertos reivindican que la obesidad o el sobrepeso son afecciones a las que se puede hacer frente con un correcto habito alimenticio, disminuyendo la ingesta de energía procedente de grasa o azúcares y practicando ejercicio físico para alcanzar un adecuado equilibrio energético y de peso. 

No obstante, los investigadores sostienen que, en muchos casos, una buena práctica alimenticia y la realización de ejercicio no son suficientes para combatir esta dolencia, por lo que nutricionistas y expertos recomiendan tratamientos como el dietético-individualizado, en el que un médico especialista en nutrición debe supervisar todo el proceso. En caso de que el tratamiento no resultara efectivo, el enfermo podría someterse a una operación quirúrgica que constaría de tres etapas diferentes: restrictivas -aquellas que limitan la ingesta de alimentos-, malabsortivas -que reducen la absorción de alimentos- y las mixtas.

Los resultados y perspectivas no son nada alentadores. Para llevar a caso estos propósitos se requiere una sociedad involucrada, capaz de instaurar una cultura alimenticia y de actividad física económicamente asequibles, así como una industria alimentaria que sea consciente de su responsabilidad a la hora de reducir el nivel de azúcar, grasa y sal en sus productos, a fin de garantizar la venta de alimentos sanos y nutritivos. 

Imágenes: Rincon Herculano/ Silvia and  Juan/Trabajo Propio.

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