La nueva “Revolución Francesa”

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A lo largo del pasado mes octubre, se produjeron en todo el territorio francés numerosas manifestaciones por parte de los estudiantes en contra de las nuevas medidas adoptadas por el gobierno de Sarkozy, entre otras, la reforma del sistema de pensiones y la edad de jubilación. Estas protestas se alargaron durante varias jornadas y tuvieron un gran seguimiento y participación.

En primer lugar, una obviedad: he de dejar claro mi total rechazo a la violencia en cualquiera de sus expresiones. En todo momento, hago referencia a las protestas sin incluir bajo ningún concepto los habituales altercados que enturbian este tipo de actos.

Bajo mi punto de vista, es digno de admiración el grado de implicación de los jóvenes franceses en la vida política. Son un ejemplo de espíritu y compromiso; no se conforman, salen a la calle y plantan cara al Gobierno transmitiendo un mensaje muy claro: “No acataremos vuestros antojos políticos”.

A pesar de intentar sobrellevar la situación, esto ha supuesto un gran varapalo para Sarkozy y compañía, ya que la juventud cumple un papel muy poderoso en la sociedad. El sociólogo francés Olivier Galland afirma: “Está claro que los políticos tienen miedo de los jóvenes, y no sin razón. Los jóvenes son uno de las pocas categorías sociales que lograron hacer que el poder político renuncie a las reformas que intentó llevar a cabo en los últimos años”.

Realmente les envidio: esto en España es del todo improbable. El nuestro es un país “de lamentos”. La gente protesta, se queja y está en desacuerdo con la política del momento, sin embargo, sobran palabras y faltan hechos. No se llevan a cabo movilizaciones masivas, y así no hay forma de hacer ver a la clase gobernante que los ciudadanos no se dejan ningunear, y que cuando se superan los límites, estamos donde hay que estar para decir “basta”.

Con estas duras palabras me dirijo concretamente a los jóvenes. Es una lástima, pero desde luego la imagen que reflejamos es de falta de inquietudes, de principios e intereses. Parece que preferimos estar tirados en el sofá o con los colegas, y que de los problemas del país se encarguen “otros”. A todos aquellos que piensen de esta manera, les diré una cosa: somos el futuro y aunque ahora no te veas afectado de forma explícita por las decisiones tomadas hoy, mañana te salpicarán de lleno.

Si vuelvo la mirada atrás en el tiempo (a pesar de mi corta edad e inexperiencia), recuerdo ocasiones muy puntuales en las que la gente salió a las calles y unió sus voces al unísono. Es más, los motivos fueron generalmente solidarios (por ejemplo atentados terroristas) e incluso deportivos (la victoria del Mundial).

Además, existe una tendencia a pensar que los cuatro “motivados” que se mueven, se reivindican y luchan por sus derechos, son una panda de radicales/delincuentes. En efecto, los hay de este tipo, suelen aparecer y aprovechar las concentraciones masivas para hacer su propia “celebración” en manifestaciones, huelgas, campos de fútbol… pero no representan en absoluto a la juventud española.

Sin embargo, y a modo de crítica con afán constructivo, me atrevo a definirnos como un colectivo con demasiada resignación e insuficiente visión de futuro, atributos inversos a los jóvenes franceses.

Por eso, desde aquí, animo a todos a intentar seguir los pasos de Francia en ese aspecto, porque, al fin y al cabo, no es poco lo que está en juego, y consigan o no la rectificación del gobierno, al menos sus conciencias estarán tranquilas al saber que han hecho todo lo que han podido por su país y su propia vida.

Fuentes del texto:
http://noticias.terra.com.ar/internacionales/sociologo-frances-politicos-temen-a-jovenes-y-no-sin-razon,256366b7065cb210VgnVCM10000098f154d0RCRD.html

Fuentes de las imágenes:
http://www.noticias365.com.ve
http://i.esmas.com/image/0/000/005/865/protestas-estudiantes-francia-370×270.jpg
www.elpais.com

5 Comentarios

  1. A esos que llamarías radicales/delincuentes en España son los que lideran la huelga y las manifestaciones en Francia. Radical significa ir a la raíz del problema, solo con una actitud radical se pueden cambiar verdaderamente las cosas. Si radical es la actitud de los empresarios al imponer a Gobiernos y ciudadanos sus intereses con respecto a la legislación laboral, radical también debe ser la respuesta de los colectivos agraviados. Ojo, ser radical y ser violento son cosas muy diferentes. Se puede ejercer una crítica a la base del sistema sin utilizar tácticas violentas. Y es que la violencia no es más que eso, una táctica, una estrategia para conseguir unos fines. Igual que el Estado utiliza la violencia para hacer cumplir su legislación (si has estado alguna vez en una manifestación conflictiva habrás visto a los antidisturbios “echar espuma por la boca” esperando la orden para cargar contra la gente), los ciudadanos pueden recurrir a la violencia para tratar de hacer que su voz también se escuche. También se pueden recurrir a otros métodos, por supuesto.

    Por otra parte, estoy de acuerdo contigo en lo de la apatía generalizada en la juventud española. El pasotismo está a la orden del día. Ya nos daremos cuenta de lo imbéciles que hemos sido cuando dentro de unos años nos puteen con el despido fácil, con los salarios más bajos y el precio de la vida más alto o con la jubilación dos años más tarde. Pero claro, hoy en día nadie se para a pensar en el mañana, como mucho en el fin de semana y en el tipo de alcohol que se va a beber. Los jóvenes españoles damos pena.

  2. Yo no les llamo radicales/delincuentes, si te fijas digo que lamentablemente les suelen tachar de ello..Pero lo de la violencia no puedo apoyarlo jamás. Los que lo hacen (incluida la policía) en su conciencia pesará, en la mia desde luego no.

  3. El concepto de violencia es muy relativo. ¿qué es violencia? ¿romper un cajero? ¿quemar un coche? Es posible, es una violencia directa, o vistosa, por asi decirla. Pero la violencia que ejercen los bancos hacia nosotros es mucho mas perjudicial que lo que supone romper un cajero. la diferencia es que es na violencia legitimada, porque nos hemos tragado su pildora. Quemar un coche es barbarie, despedir a los 300 trabajadores que han construido ese coche para montar un centro de produccion en Taiwan es solo una decision empresarial.

    En todo lo demas, de acuerdo contigo.

  4. Estoy absolutamente de acuerdo contigo, es una pena ver como están las cosas y que nadie se movilice ni haga nada……….. Que luego nadie se lamente por favor.

  5. Pues yo no estoy tan de acuerdo. Yo creo que los jóvenes sí nos movilizamos. Lo que pasa es que si no se monta no sale en la tele, no se le da el mismo bombo, o no interesa a nuestros políticos… ¿Y las manifestaciones en favor de las víctimas del terrorismo? ¿Y las del derecho a la vida? ¿y las que pretendían acabar con los pactos ETA- gobierno?
    ¿O es que estas de las que hablo no están de moda? Es más “guay” ser antisistema

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