La Nueva Democracia

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El siglo XX se ha caracterizado por sus grandes guerras y sus ruines dictaduras. Lejos quedan ya los viejos pensadores que filosofaban sobre los orígenes atenienses de la democracia; y no debieran. Platón, Aristóteles, Rousseau o Montesquieu deberían ser rescatados del desafuero del olvido con la única intención de desempolvar sus voluntades.

Se atropellan las informaciones de corrupción entre las páginas de los periódicos. Ciempozuelos, Marbella, Seseña y los que están por venir. Directivos de fútbol, tenientes de alcalde, famosillas de prensa amarilla, políticos de diversa ideología pero idéntica dignidad. Es la nueva forma de la esclavitud; la del nuevo siglo. Mientras, España recibe entre vítores a uno de los grandes dictadores de nuestro tiempo: Teodoro Obiang. Y mientras, quienes deberían encargarse de garantizar la justicia se empeñan en jugar a ser encantadores de serpientes. Parece que la paz perpetua de la que habló kant allá por 1795 aún queda un poco lejos.

Para quienes hemos nacido en tiempos de libertad nos resulta obvio entender la Democracia como el mejor sistema de entre todos los posibles. Pero la Democracia hoy se vive de otro modo. No han sido pocos los autores que han criticado la escasa participación ciudadana del sistema vigente. Dirigirse cada cuatro años hacia el colegio electoral, y esperar hasta dentro de otros tantos, no parece la mejor forma de expresarse y participar en la vida pública.

Precisamente, no hace mucho tiempo conocíamos un dato revelador. Cada día, cien mil blogs, de los más diversos temas, surgen de entre las inquietudes de la sociedad. En total, ya contamos con cincuenta y siete millones de bitácoras en todo el mundo, en los que se escriben, matizan, anotan o puntualizan 1,3 millones de post (anotaciones) al día. Motivo por el cual, algunos- de una forma un tanto desproporcionada- han calificado la blogosfera como el quinto poder.

Las nuevas tecnologías y los avances del mundo de las telecomunicaciones han transformado la percepción y las formas de participación de la sociedad, sobre todo de los más jóvenes. Este fenómeno –relativamente reciente- ha penetrado en diversos ámbitos de la vida pública (empresas, instituciones, medios de comunicación) facilitando nuevas formas de interacción y abriendo un mundo de posibilidades.

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