"La niña de los tres nombres": La conmovedora historia de una niña judía

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Una niña dulce, inteligente y soñadora es la protagonista de esta historia real que nos traslada a los años del Holocausto. Se trata de Lieneke, una pequeña judía que vivía en la ciudad holandesa de Utrecht, hasta la segunda guerra mundial, cuando su familia tuvo que esconderse de los nazis. Las circunstancias y las decisiones de su padre la llevarán hasta la casa de un médico de pueblo, alejada de sus padres y hermanos, de sus amigas de la infancia y de todo lo que hasta entonces había sido su mundo. Allí aprenderá a ser mayor.
La niña de los tres nombres es una de esas novelas que te enseñan que la vida es hermosa a pesar de todo y que son los pequeños detalles los que pueden hacerte realmente feliz. El libro está dedicado a Vonnet y al doctor Henry Kohly, a Alice y al doctor Harry Cooymans, a los que la protagonista real de esta historia considera los verdaderos héroes de la guerra, aquellos que salvaron su vida y la de su hermana y la de otros judíos que debieron esconderse en sus hogares. Lieneke es el nombre que recibe la pequeña durante la guerra y como si de una obra de teatro se tratara, empieza a vivir una nueva vida, en una familia nueva, con amigos nuevos. Sin embargo, algo especial la unirá a su familia real, más allá del recuerdo: las cartas que su padre le envía desde donde se encuentra escondido, a las que ella responde con relatos y dibujos. Esas cartas reales que hoy se encuentran en el Museo en Memoria de los Niños, de la Casa de los Combatientes de los Guetos, son testimonio del verdadero amor entre padre e hija y nos muestran a un padre sensible y divertido que añora a su hija y que desea la paz.

Lieneke y su hermana empiezan a notar la situación de guerra en las restricciones de comida, en los comentarios de sus padres y en su preocupación, pero no se sentirán indignadas hasta que ven un cartel que prohíbe la entrada de judíos al parque que solían ir siempre. Tiempo después, ayudando al doctor Kohly en la rebotica de la farmacia, Lieneke recuerda que tampoco les permitían entrar en los museos y que se les cosió un parche amarillo que indicaba que eran judías. Gracias a su inocencia, la pequeña hará que las circunstancias vividas en su nuevo hogar, en Den Hoom, sean más agradables; con pequeñas cosas aportará alegría y cariño a la familia que la acoge.

La niña de los tres nombres es una historia cargada de optimismo y de amor, de recuerdos de la pequeña Lieneke, que hoy se llama Nili Goren, y que sin escatimar en los detalles crueles, nos ofrece un relato dulce y tierno de aquella guerra que transformó al mundo. Nili Goren tiene ahora setenta y cinco años y vive en Israel.

Su autora, Tami Shem Tov, ha trabajado como periodista y editora y, en la actualidad, se dedica exclusivamente a la escritura. Es autora de dos novelas juveniles. Una de ellas, Just por Milli, ganó en 1999 el prestigioso premio de literatura Ze´ev. Escribió La niña de los tres nombres (Emecé) junto a la protagonista de esta historia real, Nili Goren, recorriendo los rincones de Holanda que cobijaron a la niña en aquellos años.

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