La misión KEPLER de la NASA salió hacia el espacio en busca de otras Tierras…

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Desde la zona 17-B de la estación de lanzamiento de la Fuerza Aérea de Estados Unidos en Cabo Cañaveral, Florida, partió la misión Kepler el pasado día 6 de Marzo a las 22:49 horas a bordo de un cohete Delta II, tras una cuenta atrás sin sobresaltos y con buen tiempo en el lanzamiento.
En esta misión se va a escudriñar minuciosamente una parte del espacio durante al menos tres años y medio en busca de planetas similares al nuestro. La parte del espacio marcada como objetivo a analizar es un área rica en estrellas como nuestro sol. El trabajo de la nave será estar a la “caza” de las variaciones del brillo de las estrellas con planetas que se mueven en su alrededor.

El Director de la división de Astrofísica de la NASA, Mr. Jon Morse, desde su sede central en Washington ha dicho: “Kepler es un componente crítico dentro del mas amplio esfuerzo para finalmente encontrar y estudiar planetas en los que puedan estar presentes las condiciones que hay en la Tierra”. Según Mr. Jon Morse, el censo planetario que hará Kepler será muy importante para conocer la cantidad de planetas como el nuestro que puede haber en nuestra galaxia, y planear futuras misiones que directamente detecten y caractericen tales mundos alrededor de sus estrellas cercanas.

Ahora tenemos ya la evidencia de un número sustancial de tres tipos de exoplanetas: Gigantes gaseosos, Super-Tierras calientes orbitando en periodos cortos, y Gigantes de hielo. El reto ahora es encontrar planetas “terrestiales”, es decir, aquellos con un tamaño desde la mitad hasta dos veces el tamaño de la Tierra, especialmente situados en zona habitable de sus estrellas donde podía existir agua líquida en su superficie. La misión Kepler está especialmente diseñada para “vigilar” nuestra región de la Vía Láctea y descubrir cientos de estos planetas.

El método de detección será el llamado “Método del Tránsito”: Cuando un planeta pasa delante de una estrella, la imagen que se observa es la de un pequeño punto negro que se va moviendo, tal como podríamos ver ocasionalmente desde la Tierra con el paso de Mercurio o Venus delante del Sol. Kepler va a encontrar los planetas buscando las pequeñas variaciones del brillo de su estrella cuando este pasa por delante de ella. Se dice que el planeta “transita” la estrella.

Una vez detectado, el tamaño de su órbita puede calcularse usando la Tercera Ley del Movimiento Planetario de Kepler partiendo del periodo, es decir, el tiempo que tarda el planeta en orbitar alrededor de su estrella, y de la masa de dicha estrella. El tamaño del planeta se halla a partir de la “profundidad” del tránsito, es decir, cuanto desciende el brillo de la estrella, y del tamaño de la misma estrella. Una vez calculado el tamaño de la órbita, y analizando la temperatura de la estrella, pueden calcularse las características y la temperatura del planeta. Con esta información, ya puede establecerse una primera opinión de su grado de habitabilidad.

El instrumento utilizado por la sonda Kepler es un telescopio de 0,95 metros de diámetro, llamado fotómetro o medidor de luz, con un diseño especial. Tiene un campo visual muy grande para un telescopio astronómico, necesario para poder observar tan gran número de estrellas. Permanecerá dirigido hacia el mismo campo de estrellas a lo largo de toda su misión, monitorizando y observando continua y simultáneamente el brillo de más de 100.000 estrellas durante 3,5 o más años. Apuntando a un solo grupo de estrellas durante toda la misión incrementará la estabilidad fotométrica y simplifica el diseño da la nave. Como partes móviles, solo tendrá unas pequeñas ruedas para mantener el campo visual, y una cubierta para proteger al telescopio del polvo.

El fotómetro está compuesto por un solo “instrumento”: un juego de 42 CCDs (Charge Couple Devices, un tipo especial de circuitos integrados sensibles a la luz, muy utilizado en los telescopios). Cada CCD, con un tamaño de 50×25 milímetros, tiene 2200×1024 pixels, y se lee cada tres segundos para evitar la saturación. Los datos de los pixels individuales que componen cada una de las 100.000 estrellas de la secuencia principal se registran continua y simultáneamente, transmitiendo los datos almacenados en la nave a la tierra una vez al mes.

El telescopio es tan potente, que desde su situación en el espacio podría detectar si en un pequeño pueblo de la tierra alguien apaga la luz del porche de su casa en la noche.

Los ingenieros han comenzado a chequear a Kepler para asegurar que trabaja adecuadamente, en un proceso que durará unos 60 días. Más o menos en el plazo de un mes, NASA enviará a la nave los comandos para quitar la cubierta de protección del polvo y comenzar sus primeras medidas. Después de otro mes para calibrar la cámara de CCDs, el telescopio comenzará a buscar planetas. Los telescopios espaciales Hubble y Spitzer, y los situados fijos en la Tierra, colaborarán con la misión en la medida que vayan verificando algunos de los hallazgos.

Al final de los 3,5 años, la misión Kepler nos dará una buena idea de si son comunes o raras otras “Tierras” en nuestra galaxia. Será un paso importante a la vieja pregunta de ¿estamos solos?

Referencias:
http://www.nasa.gov/mission_pages/kepler/main/index.html

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