La mina de oro del canon digital

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El canon por copia privada o canon digital es el gran pretexto legal que argumentan las sociedades de autores españolas desde hace unos años para enriquecerse aún más a costa de los consumidores, más sangrante aún desde que a partir de 2003 se impusiera a los CD´s y DVD´s vírgenes.
El embustero discurso que proponen esas sociedades de autores, que la ley califica “sin ánimo de lucro”, se argumenta en defender la recaudación de derechos de autor, incluido el canon digital, para así amparar la cultura. Pero la realidad es testaruda y nos indica que esas mismas sociedades se lucran económicamente de estos impuestos antojosos, además de enriquecer aún más a unos pocos autores que gozan de mayor éxito en el mercado nacional.

Los datos no mienten: las ocho entidades de gestión que operan en España repartieron el setenta y cinco por ciento de sus fondos entre apenas el seis por ciento de los autores beneficiarios de derechos en 2007. Es decir, algo más de 310 millones de euros para apenas unos seis mil artistas. Pero quizá el ejemplo de la SGAE es el más falsario, ya que es la entidad que más derechos de autor recauda en España -más del 70% del total-. La sociedad que dirige Teddy Bautista repartió en 2007 unos 223 millones de euros entre apenas 600 autores beneficiarios de derechos, según datos oficiales.

No hay lugar a dudas, el sistema es corrupto de raíz, ya que se enriquecen esas sociedades de autores y unos pocos artistas, el resto seguirán en la miseria para los restos. Y mientras, los consumidores pagan este desaguisado legal en impuestos indirectos absurdos como los cargados sobre los CD´s y DVD´s vírgenes. ¿Qué sentido tiene cobrar un canon por copia privada sobre un soporte virgen?: engordar a unos pocos. Si un consumidor adquiere un soporte virgen en un comercio para grabar en él un trabajo o una obra propia, ¿por qué está obligado a pagar además un canon por copia a una sociedad de autores?, ¿no se supone que ese trabajo es propio y que esos derechos deberían revertir sobre él mismo?, ¡qué gran farsa!

Quizá la verdadera razón del canon digital se encuentra en otro punto, en concreto en Internet. Un sistema de comunicación que se creo como un medio democrático en libertad aunque carente de seguridad, esa misma que ahora tratan de imponer, por otros canales y a su antojo y beneficio, esas sociedades de autores, discográficas, productoras, etc. Los usuarios de Internet tienen tal libertad que pueden intercambiar cualquier archivo, incluidos los que contienen música o películas. Ahora se trata de poner muros al viento.

En realidad, estas instituciones deberían entender de una vez el verdadero motivo de sus males. Tanto el cine como la música está viviendo sus momentos más oscuros ante la acometida de las nuevas tecnologías y de la introducción de Internet. No han sabido adaptarse por el momento a esos cambios vertiginosos que se están produciendo en nuestra sociedad actual, y ello les ha provocado la pérdida de poder adquisitivo, algo que les aterroriza. Pero, ¿no sería mejor la adaptación al status quo?, ¿por qué esa negación de la realidad? Deberían adecuarse a los tiempos, descender los precios de la cultura musical y audiovisual, crear potentes plataformas de descarga bajo demanda, o quizá otros soportes novedosos que atrajeran la atención de los consumidores por su facilidad y bajo coste económico. El futuro dictará sentencia.

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Óliver Yuste es licenciado en Periodismo por la Facultad de Ciencias de la Información de la Universidad Complutense de Madrid.

Su experiencia profesional como periodista se ha desarrollado en diversas publicaciones periódicas como las revistas culturales Experpento o Paisajes Eléctricos Magazine, las revistas universitarias La Huella Digital, Punto de Encuentro Complutense y mÁs UNED, o la colaboración como escritor en la revista literaria chilena Cinosargo, además de mantener sus propios blogs, como la bitácora personal donde se ahogan los gritos de mi mitad. En estas publicaciones en soporte papel y digital se divulgan algunos de sus artículos periodísticos de opinión, críticas y entrevistas musicales, además de artículos literarios como relatos cortos, cuentos y poesías.

También está dedicado a la creación literaria como escritor de novelas y poesía, una faceta en la que cuenta con el libro de cuentos Azoteas, en proceso de edición, y la publicación del cuento “La Libertad de Ser Feliz” en el libro Cuentos Selectos III, publicado en 2002 por la Editorial Jamais. Además de ser galardonado en algunos certámenes literarios: Primer Premio de Poesía Ramiro de Maeztu 1997, Premio Accésit del IV Concurso de Redacción “El Teatro Clásico en Escena 1997” o Finalista en el Concurso de Relatos Cortos “Premios Jamais 1999”.

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