La máquina blanca se ralentiza

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Tras 22 victorias consecutivas el Real Madrid cayó derrotado en Mestalla por 2-1 ante un Valencia serio y ambicioso. Los merengues realizaron una buena primera parte aunque se confiaron y, en la reanudación, el conjunto ché dio la vuelta al marcador para llevarse los tres puntos.

El estadio de Mestalla empujó a los suyos hasta la victoria./ Tot-futbol (CC)

Al final del encuentro Ancelotti aseguraba, cargado de razón, que tras encadenar tantos éxitos, la derrota tenía que llegar en algún momento. Y ocurrió además tras uno de esos momentos que tan poco gustan a los entrenadores. El Valencia recibía haciendo el pasillo de homenaje al reciente campeón del Mundial de Clubes y provocaba que el ambiente se caldeara más de lo normal con la tremenda pitada de una afición que no compartió el comportamiento deportivo de su equipo.

Pero arrancó el juego. Dos sistemas: los blancos con Casillas, Carvajal, Sergio Ramos, Pepe, Marcelo, Kroos, Isco, James, Bale, Cristiano y Benzema y su habitual 4-3-3. El Valencia, con Diego Alves, Orban, Otamendi, Mustafi, Barragán, Parejo, Enzo Pérez, Piatti, André Gomes, Negredo y Alcácer con un osado 3-4-1-2.

Fueron los locales los que pegaron primero ya que presionaban muy arriba y los blancos perdían el balón. Una ocasión para Benzema, otra para Piatti y una tercera para Bale precedieron el claro penalti que cometió Negredo al tocar con la mano el balón en el área. Fue en el 16 cuando Ronaldo anotaba el 0-1 tras tirar la pena máxima y batir a Alves. Después del gol las oportunidades se sucedían en ambos lados protagonizadas por Negredo, Ramos y CR7.

En el 26 cayó lesionado Piatti y le sustituyó Gayá. Ronaldo lo intentaba una y otra vez sin fortuna y los merengues veían cómo sus jugadas se detenían por las continuas faltas ché. En los últimos minutos de la primera mitad llegaron las mejores ocasiones para los de Nuno con los intentos de Alcácer, Barragán y André Gomes, que de no ser por la parada de Casillas podría haber logrado el empate. Sólo un disparo de Benzema que atrapó Alves llevó peligro.

Los valencianos, lejos de darse por vencidos, salieron a por el partido y en el 51 tras una fantástica carrera de Gayá que cedió a Barragán, cuyo disparo rozó en Pepe, el balón se coló en la portería de Iker para anotar el empate. Reaccionó el Madrid con una clara opción de Ramos de cabeza pero fue Bale en el 58 quien pudo cambiar el signo del duelo. Benzema aprovechó un mal saque de los locales y cedió a Bale que desaprovechó el mano a mano y vio cómo Otamendi le robaba el balón con una entrada por detrás por su indecisión.

Lo intentaban los merengues y Ronaldo disparaba desde lejos pero los de Nuno echaban el resto y conseguían la remontada con un corner que sacaba Parejo para que Otamendi, con un cabezazo preciso batiera a Casillas en el 64. Dos minutos después pudo aumentar la cuenta Barragán pero Isco le daba la réplica aunque también sin fortuna.

Carletto movía el banquillo con una doble apuesta en el 71: Jesé por Bale y Khedira por James. Dos minutos más tarde Nuno hacía lo propio y daba entrada a Feghouli por Barragán. Pepe y Ramos lo intentaban sin fortuna y llegaba el último cambio valencianista con la entrada de Rodrigo por Negredo en el 80 e, instantes después, Chicharito entraba por Benzema.

Jesé, CR7, Isco, Chicharito, Pepe o Marcelo pudieron, al menos, lograr un empate que hubiera resultado lo más justo pero, un convencido y fuerte Valencia, no dio opciones y consiguió una victoria merecida. Los madridistas lucharon hasta el final por obtener el empate pero los locales supieron aguantar el resultado y poner freno a la victoriosa racha de victorias de un conjunto que afronta un enero cargado de enfrentamientos complicados.

La falta de rotaciones, la ausencia de Modric o asumir el riesgo de alinear a Ramos y Marcelo pueden ser los culpables de una derrota que debe servir para quedarse con los aspectos positivos (seriedad en defensa y lucha hasta el final) y aprender de lo negativo (agotamiento de algunos futbolistas, dificultades para tocar y controlar el balón y falta de puntería), que se produjo en la segunda mitad. Ramos, tras felicitar al rival, quitó hierro a la derrota y se mostró confiado en continuar luchando: “Ni antes cantábamos victoria, ni ahora vamos a tirar la Liga”.

El próximo miércoles, a las 21.00 horas, en el Calderón los de Ancelotti se enfrentarán al Atlético de Madrid en los octavos de final de la Copa del Rey, y el sábado, a las 16.00 horas, recibirá en el Bernabéu al Espanyol en la jornada 18 de Liga.

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