“La mano del Diablo”, el alegato antibélico de Brais Rodríguez

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El carácter absurdo de las guerras queda retratado en La mano del Diablo (Astiberri Ediciones), ópera prima del dibujante Brais Rodríguez, que en las viñetas plantea un alegato antibélico y profundiza en el impacto que esta clase de conflictos tienen sobre el comportamiento de los seres humanos.

“Los espacios, la naturaleza y los ambientes determinaron en primer lugar el tipo de historia que quería contar. Otra idea que tomó mucha fuerza fue la del carácter perverso de los personajes. El escenario bélico me permitía desarrollar estas ideas”, explica Rodríguez (Brión, La Coruña, 1980).

La historia transcurre en un país indeterminado donde tres soldados, cada uno con una personalidad muy marcada, traspasan las líneas enemigas para exterminar a todos bicho viviente que se cruce en su camino. “Su superioridad es manifiesta, pero encuentran cierta resistencia que les hace replantearse la misión y su consideración sobre lo sucedido”, detalla el autor.

“No quería abordar un acontecimiento concreto, determinado por condicionantes históricos. Por eso hice a los soldados sin indicativos, que no fuesen juzgados por sus insignias o sus colores, sino por sus actos. También me gustó la posibilidad de provocar un escenario distópico, quizás levemente onírico”, añade.

Aunque se trata de una obra coral, existe un protagonista, un soldado de nombre desconocido y al que sus compañeros apodan “el psicópata”. “Su evolución es el ritmo que me ayudó a pautar la historia. Parece ser que este personaje actúa sin empatía, como un profesional del asesinato. Cuando lo creé pude cuestionar si existe salvación ante una personalidad así”, afirma Rodríguez.

El dibujante reflexiona en estas páginas sobre el miedo más antiguo de la Humanidad: el miedo al diferente, al extranjero, al que no piensa o actúa como nosotros, todo ello representado con la elegancia del blanco y negro.

La dureza de las imágenes contrasta con la inexpresividad de los personajes, personas que matan y mueren sin esbozar el más mínimo gesto en sus caras. “Este contraste me motivó muchísimo. Como decía en el caso del soldado psicópata, el asesinato bien podría tratarse de un oficio cotidiano”, plantea el artista.

“La temática bélica acarrea de por sí un enorme dramatismo, así que no potencié más esa sensación. En cierta manera es como percibimos la guerra y la violencia a través de los medios de comunicación: llega un punto en que parece que podemos volvernos insensibles ante imágenes terribles”, lamenta.

Los diálogos y reflexiones de los personajes no están vetados en el cómic, pero Rodríguez ha desarrollado una obra que destaca sobre todo por su narración visual. “Quería que predominara el mensaje pictórico o gráfico: el encuadre, el paisaje o la relación entre viñetas. Este recurso ayuda a completar el mensaje”, analiza.

“La opción de dar un mínimo protagonismo a las palabras me ayuda a manejar los personajes desde sus acciones, a veces en contraposición a sus palabras. Traté de usar los textos sólo cuando fuese necesario, sin que la historia descansase sobre ellos”, expone.

La mano del Diablo ha sido el primer cómic largo de Rodríguez, que hasta la fecha solo había realizado historias cortas en diversos fanzines y revistas, entre las que destacan sus numerosas colaboraciones para el colectivo Polaqia, que recientemente anunció su disolución para finales de año. 

“Lo más importante es que hemos crecido como dibujantes. La sensación es positiva, puesto que hemos cumplido nuestros objetivos. Abandonamos el proyecto, pero lo más importante es que mantenemos el vínculo más importante que es el de la amistad y el deseo de seguir realizando nuevas propuestas”, confirma el autor.

+ Info Brais Rodríguez:
Blog del autor.

+ Info Astiberri Ediciones:
Página web oficial.

+ Info Polaqia:
Página web oficial.

Imágenes cedidas por Astiberri Ediciones.

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