La maldición de Bojan Krkic

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Hace seis años, Bojan Krkic tenía la etiqueta de promesa encaminada a leyenda. Sin embargo, el delantero nunca llegó a ese destino dorado. Tras seis años bajo la disciplina azulgrana, aunque tres de ellas en otros clubes en calidad de cedido, Bojan decidía abandonar el Barça rumbo al Stoke City. En Reino Unido, el de Linyola espera romper con la mala suerte que le ha perseguido allá donde ha ido.

Bojan Krkic sufre una maldición desde prácticamente el comienzo de su carrera profesional. El último episodio de su mala suerte sucedió en la eliminatoria de la FA Cup contra el Rochdale. Bojan Krkic, tras anotar un tanto de bella factura, era sustituido debido a la rotura del ligamento cruzado de su rodilla izquierda.  Los seis meses de baja suponían que Bojan se perdiese el resto de la temporada en el peor momento posible para él. Por fin, tras varias temporadas de decepciones, el de Linyola se volvía a sentir importante en un equipo. Y aún más importante, tanto el resto de sus compañeros como el entrenador del Stoke, Mark Hughes, pensaban exactamente igual.

La maldición de Bojan comienza con la llegada de Pep Guardiola a la primer equipo del F.C. Barcelona en la temporada 2008/2009. La temporada anterior el Barcelona había naufragado en todas las competiciones que había disputado, especialmente en la Liga, en donde sólo pudo ser tercero. Fue la temporada en donde Ronaldinho se pasó más tiempo en el gimnasio que en los campos de entrenamiento, en la cual el fichaje estrella de la temporada, T. Henry, no hizo más que decepcionar, en la que Leo Messi todavía no estaba preparado para asumir el liderazgo del club blaugrana y en donde Frank Rijkaard entendió que su ciclo con el Barcelona se había acabado.

Bojan Krkic (24), futbolista del Stoke City./ Andrzej (Wikimedia)

Sin embargo, no todo fue negativo en Can Barça aquella temporada. De lo poco positivo que vivió el barcelonismo en aquella temporada fue la irrupción del joven Bojan Krkic, un pequeño jugador, muy hábil con la pelota en los pies y desequilibrante que llegaba con la aureola del máximo goleador del filial. El mundo del fútbol se mueve muy rápido, tan veloz es que un día eres el nuevo Raúl González Blanco y al día siguiente eres un descarte al que buscan una rápida salida. Bojan, a pesar de su juventud, sabe perfectamente cómo funciona el mundo del fútbol. En su primera temporada, aquella en donde consiguió 10 goles, Bojan Krkic era tratado como the next big thing del balompié español. Tan espectacular resultó su debut en el Barcelona que el joven Krkic fue llamado a jugar con la absoluta la Eurocopa del 2008. Sin embargo, prefirió quedarse en casa para descansar de todo lo que había vivido aquella temporada.

La llegada de Guardiola al primer equipo se valoraba como una noticia positiva para Bojan. Guardiola, nada más llegar reconoció que no quería ni a Ronaldinho, ni a Deco, ni a Eto’o, aunque a este último tuvo que aguantarlo una temporada más. Además, también hizo pública su intención de confiar en la cantera. En este sentido, nadie estaba mejor situado que Bojan Krkic. Parecía que el de Linyola iba a tener un futuro dorado en el FC Barcelona. Sin embargo, ese futuro dorado nunca llegó y la situación de Bojan en el Barça comenzó a ser cada vez más insostenible para el jugador. Guardiola fue cada vez dándole menos confianza, y el joven jugador comenzó a disfrutar de menos minutos y cuando los tenía, no los sabía aprovechar por falta de confianza. El propio Bojan reconoce abiertamente que Pep Guardiola le hizo mucho daño, que no lo trató bien y que eso le dolió.

¿Quién sabe si las cosas habrían sido diferentes si aquel gol en las semifinales contra el Inter no hubiese sido anulado? La pregunta no deja de ser intrascendente, pero resume muy bien la falta de suerte del joven hispano-serbio. Una temporada más tarde tomaba la decisión de hacer las maletas y salir del Barça. Tres temporadas bajo las órdenes de Guardiola ya habían sido suficientes. Cansado de no tener oportunidades y de no tener la confianza del míster, Bojan puso rumbo al extranjero, más concretamente a la capital de Italia.

Nuevo equipo y nuevo proyecto. Se apostó por jugadores jóvenes como Bojan, Lamela, Pjanic u Osvaldo, todo ello combinado con la experiencia de Totti o Rossi, y un entrenador también joven y que llegaba tras destacar en el banquillo del filial del FC Barcelona. La revolución que la Roma quería poner en marcha tenía únicamente dos salidas. O triunfaba o fracasaba. Sucedió lo segundo y lo que fue aún peor, Bojan no reencontró sensaciones y fue muy discutido por los propios aficionados. Al término de esa temporada, Bojan volvió a cambiar de equipo, aunque no de país. Su nuevo destino era el AC Milan. Sí, ese equipo que hace 15 años siempre estaba en la quinielas para alzarse con la UEFA Champions League y que ahora busca renacer. Cuando Bojan llegó al club milanés, en la temporada 2012/2013 el ambiente era desolador. Ibrahimovic había abandonado el club rumbo al PSG, mientras que el jugador que debía liderar el cambio, Mario Balotelli mostraba que su faceta de díscolo y provocador era mucho mayor que su faceta como futbolista y líder. Tras una temporada aún más irregular que aquella de la Roma, Bojan llegó que jugar en equipos en plena reconstrucción no era lo mejor para recuperar la confianza y decidió abandonar Italia.

La carrera de Bojan parecía aproximarse al precipicio y no parecía que nada pudiese evitar el fatal desenlace. Quizás por ello Bojan decidió dar un paso atrás. Abandonaría, aunque fuese momentáneamente su idea de triunfar en algún club importante de las grandes ligas europeas. En lugar de eso, Bojan decidió irse a una ligar menor, pero que le ofrecería las condiciones para volver a ser ese jugador que deslumbró con tan sólo 18 años. En este sentido, el Ajax de Amsterdam parecía el destino ideal. Uno de los mejores clubes de una liga de segunda fila, pero que disputa la UEFA Champions League y que tiene buena fama de cuidar a los talentos jóvenes. No se puede decir que Bojan desentonase en el Ajax. Jugó con regularidad y apoyó al equipo a lograr la Eredivise. Sin embargo, su rendimiento nunca pasó de aceptable y tampoco reencontró aquellas sensaciones de jugador importante. Además, tampoco el Ajax estaba interesado en adquirir sus servicios, así que Bojan debió regresar a la que fue durante muchos años su casa en términos futbolísticos. Sin embargo, la situación era muy diferente a aquella del 2008. El club no deseaba a Bojan, ni Bojan deseaba estar en el club. El club le buscó varias salidas. Se habló mucho del Deportivo de la Coruña, pero finalmente Bojan se marchó al Stoke City, equipo de mitad de tabla de la Premier League.

La marcha de Bojan al Stoke supuso una confirmación para muchos aficionados de que Bojan no era más que un engaño. Posiblemente muchos de esos fans eran los que seis años atrás encumbraban a Bojan al olimpo del fútbol. Allí, en el Britannia Stadium, se encontró con Mark Hughes, que le brindó algo que nadie le había dado desde Frank Rijkaard: confianza. Sin embargo, Hughes no estaba dispuesto a quemar a Bojan, poniéndolo de titular desde el principio, sino que decidió dosificarlo. Eso no le sentó muy bien al de Linyola que se sentía frustrado por no poder tener un rol más participativo en el equipo. Pero Hughes supo manejar a la perfección la situación, haciendo entender a Bojan que él mejor que nadie debería saber que lo importante no es un debut espectacular, sino el progreso sostenido. Bojan recapacitó y se adaptó al plan de Hughes. Iría entrando en el juego del equipo paulatinamente, para conseguir una adaptación total. Y así ocurrió. Hughes lo situó en la mediapunta, allí donde Krkic sabe jugar mejor porque puede moverse por libertad. Bojan no es un delantero, y tampoco un extremo. Es un jugador que necesita libertad, poder caer a las bandas o al centro si así fuese necesario, para desplegar todo su talento.

Su lesión en la FA Cup vino en el peor momento. Siendo el jugador más desequilibrante del Stoke y uno de los líderes de la delantera. Aún con todo, parece ser que Bojan ha vuelto a recuperar sensaciones en el Stoke, un equipo que le brinda las condiciones para ello debido al perfil medio que tiene en la Premier y especialmente gracias a un entrenador que tiene una gran confianza en un jugador al que ya muchos daban por “acabado”. Habrá que esperar a la vuelta de Bojan para saber si sigue siendo pieza clave en los planes de Hughes. Lo que por ahora está claro es que el entrenador inglés sigue confiando en el joven delantero español y que, tras varios años de búsqueda, Bojan ha encontrado un club en el que volver a sentirse importante.

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