La lucha de Nadal

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La última derrota de Rafa Nadal ha encendido las señales de alarma en torno al momento que atraviesa el tenista español. Un durísimo comienzo de año, marcado por las malas sensaciones y la falta de confianza, han hecho que el manacorense se muestre preocupado ante su complicada situación.

Rafael Nadal (28), durante una edición precedente del Masters de Madrid./ MMO
Rafael Nadal (28), durante una edición precedente del Masters de Madrid./ MMO

Nadal no ha vuelto a ser el mismo desde que el pasado mes de junio conquistara su noveno Roland Garros ante Novak Djokovic. Su triunfo en el Open de Buenos Aires a comienzos del mes de marzo parecía apagar la senda de derrotas que desde hace nueve meses arrastraba el español, pero tras caer eliminado en tercera ronda, en el Masters 1000 de Miami ante Fernando Verdasco, ha reaparecido la incertidumbre.

Al ser preguntado por la solución tras la derrota Rafa no quiso rehuir su responsabilidad y si bien aseguró que necesitaba la “ayuda de su equipo” reconoció que lo más importante para salir de una mala racha que se ha extendido demasiado resultará de “ayudarse él mismo”. Del mismo modo su entrenador, Toni Nadal, incidía en esa reciente falta de fuerza mental pero se mostraba convencido en que, poco a poco y gracias a la intensidad de los entrenamientos, volverán la agresividad y la confianza que le han hecho conquistar 69 títulos a lo largo de toda su carrera.

Molestias musculares permanentes (la última un esguince en el tobillo izquierdo), resentimiento de lesiones y una falta de seguridad, tan sorprendente como desconocida en un tenista que se ha caracterizado en toda su exitoso periplo profesional por su inquebrantable espíritu competitivo, le han hecho asegurar que “no es una cuestión de tenis, sino de estar lo suficientemente relajado como para jugar bien”.

Uno de los factores que puede resultar clave para comprender el bajón físico y anímico de Nadal obedece a un calendario demasiado exigente y mal planificado. En este sentido, Djokovic apuntaba hace unos días que habría que cambiar la planificación ya que “con el actual sistema, con eliminatorias de la Copa Davis después de los torneos de Grand Slam, no tienen mucho tiempo para adaptarse, lo que supone riesgos de lesiones”. Su carácter perfeccionista le ha llevado a competir en los últimos meses con “nervios y ansiedad” ante la falta de resultados positivos y su lucha reside en lograr vencerlos y así alcanzar el nivel de ambición y la regularidad que han marcado su notable recorrido tenístico.

Pero tampoco en el plano colectivo, en la Copa Davis, encuentra Nadal tranquilidad debido a la designación de Gala León como capitana. Desde su nombramiento se generó mucha polémica por el hecho de ser una mujer (los tenistas del equipo español no han estado afortunados haciendo declaraciones que han sido tratadas de machistas, elitistas y pueriles) y hace tan sólo unos días el propio Rafa aseguraba que “en el deporte tiene que estar gente que sabe de deporte, que entienda. Es como si me pones a mí de director de un hospital. No sé de Medicina, no sé cómo funcionan las cosas”. Aunque acto seguido rectificaba diciendo que se había referido a la gente que toma las decisiones y no a Gala “mis declaraciones se interpretaron totalmente al revés de lo que yo dije… en ningún caso hice mención a la capitana, por lo cual me sentí decepcionado y triste por querer alimentar la polémica con este caso cuando yo no lo busqué” un ambiente enrarecido domina la actualidad del conjunto español.

Sin duda las luchas internas por el poder dentro de la Federación y la falta de un apoyo, claro y conjunto de los tenistas a la capitana, no hacen ningún favor a un equipo que el próximo mes de julio  (del 17 al 19 con el factor como visitante en contra) se enfrentará a Rusia en una eliminatoria que debe acercarle a conseguir su regreso a la primera línea de la Davis.

Pero más allá del alarmismo y los comentarios ventajistas, lo cierto es que el momento clave de la temporada aún está por llegar y Nadal parte con la ventaja de saber al nivel que puede llegar, algo que depende sólo de él y no de factores externos. En los próximos días perderá la tercera posición en el ránking ATP pero no la ambición  y las ganas de luchar ya que como él mismo ha declarado: “He sido capaz de cambiar muchas situaciones negativas durante mi carrera y quiero hacerlo de nuevo y confío en poder hacerlo”.

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