La literatura murió con Delibes

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Tenemos que despedir a uno grande. Con él se va el arte literario en su máxima expresión y resulta complicado esperar, suponer y pensar en un buen sucesor. El escritor vallisoletano nos dejaba a sus 89 años. Culto y gran conocedor de los entornos rurales y urbanos, en estos últimos años era la letra “e” de la Real Academia de la Lengua Española desde 1973. Comenzó su carrera como periodista y nos regalo un total de 63 obras de distintas temáticas y naturalezas. Las más conocidas La sombra del ciprés es alargada, Mi idolatrado hijo Sisí, Cinco horas con Mario, El principe destronado, El hereje, etc. Delibes vivió en España, viajó mucho (Alemania, Estados Unidos, etc) , se caso joven con esa mujer que sería su musa y cuya pérdida le hizo sufrir en exceso. Desgraciadamente las enfermedades no le dieron tregua, sufrió tuberculosis y en sus últimos años de vida un cáncer de colon que le tenía en gran medida impedido. Han sido múltiples los homenajes al escritor y los premios recibidos por sus fantásticas obras. Tenía una capacidad descriptiva impresionante la cual produce que cualquier texto suyo que te traslade a la historia que cuenta, casi te conviertes en sus personajes. No lees una novela, lo que ves es una obra de teatro en directo. Muchos son los adjetivos que pueden elogiar a este gran artista, muchos y de todos modos serían pocos. Podríamos hacer un texto extensísimo alabando al maestro pero consideramos que la mejor manera de elogiarle es mostrándoles una pizquita de su genialidad. Y mirando al cielo decir: gracias maestro.

“La cabeza de Vicente asoma por la puerta del despacho:

—¡Chist! —sisea—. Por favor, que sacan el cadáver.

Se hace el silencio. Los muchachos de Carón con el féretro en hombros se abren calle entre los asistentes y detrás, enmarcada por el dintel, se ve un momento a Carmen. No llora. Se estira el suéter de los sobacos y mansamente deja que Valentina la pase un brazo por los hombros y la atraiga hacia sí.”

Fuente de la Imagen
www.abc.es

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