La lírica de la Segunda Guerra Mundial

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La Segunda Guerra Mundial es el conflicto bélico más documentado, estudiado y analizado de la historia. Sin embargo, quedan en un segundo plano canciones, poemas y poesías cuya historia se entrelaza con la del campo de batalla.

stalingrado61bhFueron muchos los poetas llamados a luchar. Uno de los mejores ejemplos es Gavin Ewart, quien luchó en África e Italia mientras prestaba servicio en la Real Artillería Británica. Su obra refleja la crudeza de la muerte: Con un brazo gris doblado sobre un rostro verde, / el polvo de los carros que pasan lo cubren, / yaciendo a la vera del camino en el lugar apropiado, / porque ha cruzado la última visión lejana / que nos oculta el valle de los muertos.

No fue el único. El también británico John Pudney escribió el más famoso de sus poemas, For Johnny, durante un bombardeo mientras luchaba en la Real Fuerza Aérea. Asimismo, el recientemente fallecido Louis Simpson, galardonado con el Pulitzer de poesía en 1964, habló crudamente de la batalla. Formó parte de la mítica 101ª División Aerotransportada estadounidense, la misma a la que pertenecía la Compañía Easy. En los poemas de Simpson existe la crueldad, el dolor, el cansancio y la muerte. Y una descripción exhaustiva del combate donde prima el pesimismo por encima de la heroicidad: Octubre, y el cielo se volvió gris. / La línea de la batalla se estableció. Todas las noches / los bombarderos volaron rumbo a Alemania / a gran altura. Y, desde el otro lado, / las V-1 llegaron. Los soldados en sus agujeros / escucharon su zumbido y vieron las llamas rítmicas / que transportaban la aflicción desde Amberes hasta Inglaterra. / Ellos dormitaban o vigilaban. Entonces comenzó a llover, / y siempre llovía. Parecía que nunca fueran a secarse…

Otros como Alan Ross usaron posteriormente la poesía para contar sus experiencias más traumáticas de la guerra. Un ejemplo es su poema J.W.51B a convoy cuando casi pierde la vida en la batalla del Mar de Barents. Fue afortunado: muchos no sobrevivieron a la guerra, como el el caso del galés Alun Lewis, considerado como uno de los mejores poetas del período, y cuya obra fue escrita íntegramente durante la Segunda Guerra Mundial. Murió en 1944 en Birmania, de un disparo de la cabeza, al lado de las letrinas de los oficiales. Siempre se barajó la hipótesis de un suicidio o un accidente. Quizás, su poema más característico sea The Sentry: He comenzado a morir. / Ahora, por fin sé / que no puedo escapar / de la noche. No hay ningún sueño / ni impresionantes imágenes al dormir…

Las obras de muchos de ellos han quedado perdidas para siempre por el fuego o la venganza, como es el caso de los escritos del general japonés Masaharu Homma, al que llegaron a apodar “el General Poeta” por su afición a escribir versos durante las batallas. Es posible que una de las poesías más estremecedoras sea la del general y primer ministro japonés Hideki Tojo, responsable de la invasión de Manchuria y el ataque a la base estadounidense de Pearl Harbor. En 1948, tras ser condenado a la horca por crímenes de guerra, escribió en su celda diversos poemas dedicados a su esposa. El último fue este jisei, un poema haiku que se crea con el único motivo de despedirse de la vida: Te esperaré, / flor de loto, / en la otra orilla.

Imagen: Londres, tras los bombardeos de la II GM. Fotografía: Batalla de Stalingrado

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