La Liga: bipolaridad de poder… y estilos

0
227

Un nuevo duelo en la cabeza de la tabla ha tenido lugar, como siempre, entre Barça y Real Madrid. Varios equipos han intentado que no fuese así, pero la bipolaridad de la Liga ha vuelto. Uno de estos conjuntos es el Villarreal, que puso en aprietos a los blaugranas en un partidazo. A parte de la lamentable actuación del colegiado, vimos cómo ambos púgiles intercambiaban golpes en unos noventa minutos de un nivel sublime. A pesar del gran encuentro, tanto en juego como en ocasiones, el submarino amarillo no pudo con los de Pep. Y es que este Barça, el del campeonato liguero, ya está fino. Sobre el césped del Camp Nou se pudo ver cómo ha vuelto el Pep Team en su esencia pura. El juego de presión y toque es casi indefendible, propio de los más grandes arquitectos. Eso sí, también sufre cuando el talento rival supera la primera línea de presión; entonces gente como Rossi o Nilmar hacen estragos con sus desmarques eléctricos. Parecían balas. En fin: espectáculo, goles y fútbol. Mucho fútbol.

Otra cosa es hablar del Madrid. La semana ha venido cargadita por el pique entre entrenadores que se ha calentado sobremanera y ha convertido un partido como otro cualquiera en una manifestación nacional de odio. La batalla la ganaron los blancos con un solitario gol de Higuaín; a parte de eso, solo choques. Antes de que Mourinho llegase a la capital, la gente de fútbol ya sabíamos de qué iba, pero a todos, al igual que a Preciado, nos ha alarmado tenerlo tan cerca. Está bien que todo el mundo diga lo que piensa, pero si las formas no son las correctas al final te paran los pies. Cuatro meses lleva en nuestro país y, con suerte para el portugués, hasta ahora nadie había querido entrar al trapo, pero ya ha llegado el día y se ha liado.

Preciado, un tío normal, como cualquiera de nosotros, mandó callar a quien intentó intimidarle y darle lecciones de cómo entrenar por segunda vez. Las formas no son las correctas ni de uno ni de otro, obvio, pero se veía venir. Las declaraciones tenían aires de superioridad y desprecio, algo ya habitual en José Mourinho, y esto ha desembocado en un rechazo común por parte de todos los aficionados no madridistas. Ya les pasó con la primera era galáctica y, por lo visto, no aprendieron. Es verdad que en aquella situación fue más generada por la prensa que por declaraciones de los Beckham o Zidane, pero actualmente se lo están ganado a pulso. No hay más que ver los gestos del señor Mourinho o de Cristiano, tal para cual.

Cuando se sale a la calle y debates de fútbol, la sensación que te queda es que el sentimiento general es de que ambos son chulos, provocadores, maleducados y no saben ni perder ni ganar. Una pena, sin duda, ya que el Madrid nunca ha representado estas actitudes. Sin ir más lejos, Rivera, jugador del Sporting que salió de la cantera blanca, aseguró que estaba decepcionado porque cuando él formaba parte de las categorías inferiores no eran esos valores lo que le enseñaron. A la orden del día están los amagos al público con darle un balonazo, mandar callar o retar a rivales como si fueran las calles del Bronx. Estos galácticos son odiados por su forma de ser y no por su forma de jugar. Con Del Bosque eran envidiados por la belleza de su fútbol, por ser invencibles, todo ello con el balón en los pies. Hoy, tanto CR9 como Mou o Pepe, por dar algún ejemplo, hacen del Madrid algo odiable cuando el fútbol no se trata de eso. Es una palabra fuerte, sí, pero lo ponen demasiado fácil. Lo peor es que esto no ha hecho más que empezar… Esperemos que nadie se olvide de que es un juego y no pasen cosas de las que nos podamos arrepentir. Es lo que hay.

Fuente del texto:
Elaboración propia.

Fuentes de las imágenes:
www.publico.es
www.guardian.co.uk

Dejar respuesta