La leyenda urbana de Atari y E.T. confirmada

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Hace ya más de 30 años que salió a la luz el que aún hoy es considerado por muchos expertos el peor videojuego de la historia, E.T. el Extraterrestre. Su desarrollo, planificación y ventas fueron tan desastrosos que llevaron a su creadora, Atari, a una quiebra irremediable. Se extendió entonces el rumor de que los cartuchos que no habían sido vendidos se enterraron en el desierto Nuevo México, bajo una gruesa capa de cemento. Y la leyenda ha resultado ser realidad.

etHan tenido que pasar 30 años para que se confirmase definitivamente lo que muchas personas consideraban a medias mito, a medias realidad. De la mano de Microsoft, Lightbox y Fuel Entertainment, con la expedición conocida como Atari Landfil, el 26 de abril se iniciaron las excavaciones en el desierto de Alamogordo, en Nuevo México. Armado con perforadoras, excavadoras y curiosos, el equipo no tardó en encontrar los cartuchos de E.T. El objetivo principal no era solamente encontrar los juegos perdidos, si no el desarrollo del primero de una serie de documentales que Microsoft está realizando.

Pero ¿por qué se enterraron? ¿Cuál fue el motivo del fracaso de E.T.? Queriendo aprovechar el filón de oro que suponía la película de Steven Spielberg con el mismo nombre, Atari se apresuró a adquirir los derechos necesarios para utilizar al extraterrestre, que no fueron precisamente baratos. Sin embargo, convencidos de que sería un éxito rotundo, no repararon en gastos.

La premura acuciaba y encargaron a un joven programador, Howard Scott, que lo diseñara en tan sólo cuatro semanas. Por si fuera poco, se realizaron un número ridículamente alto de copias, sin tener en cuenta la demanda real ni cuantas consolas tenían las familias. El resultado, como era de esperar, fue desastroso.

James Heller, empleado de Atari en aquel momento y encargado de deshacerse de los cartuchos, explicó que le habían ordenado “deshacerme de ellos de la forma más económica y rápida posible”. Los ejecutivos de Atari estaban tan ofuscados por el fracaso que no querían saber nada más del problema.

La propiedad de los cartuchos pertenecería, en principio, al Ayuntamiento de Alamogordo, por haber estado enterrados bajo su terreno. No obstante, lo que antes eran juegos malos y sin valor, hoy en día son piezas de coleccionista altamente valiosas, y el tiempo dirá cuál es su futuro.

Fotografía: Taylorhatmarket 

 

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