La letra pequeña del contrato

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Miguel Gil Moreno con la cámara en la mano huyendo de un tiroteo durante la cobertura del conflicto de Kosovo en 1998Ochenta y un periodistas asesinados en el ejercicio de su profesión. 32 colaboradores de medios de comunicación que han sufrido el mismo destino. 871 periodistas detenidos. 1.472 agredidos o amenazados. 56 secuestrados y 912 medios censurados.

Son los datos del balance anual de 2006 que ha publicado Periodistas Sin Fronteras.

Ha sido el año más catastrófico para la profesión desde 1994. Este año que acaba de terminar ha enterrado más periodistas que la guerra Vietnam.

Pero no hacen falta comparaciones para reflexionar sobre los resultados del informe. Con estos números en la mano es hora de preguntarnos qué está ocurriendo. ¿Periodistas temerarios? ¿Periodistas mercenarios con vocación de soldados? ¿Aventureros?

Propongo el caso de Miguel Gil Moreno y Kurt Schork para barajar otra posibilidad que nada tiene que ver con las tendencias suicidas que se atribuyen a los periodistas que trabajan en la guerra.

Kurt había cubierto para Reuters un gran número de conflictos pasando por Afganistán, Chechenia, Irak, Bosnia o Timor Oriental. Se trataba de un profesional con experiencia.

Gil Moreno trabajaba para la APTN (Associated Press Televisión News) como cámara, y era también un respetado veterano en la cobertura de conflictos armados.

Miguel Gil Moreno, periodista español asesinado en una emboscada de los rebeldes en Sierra Leona en el año 2000.Ambos murieron tiroteados en Sierra Leona en el año 2000.

Los compañeros de Gil Moreno dicen que lo sabía. Él creía que el conflicto se hallaba en una fase fuera de control; que la situación era cada vez más caótica y por tanto más peligrosa. Pero se sentía obligado a correr el riesgo, a pesar de no ser una decisión inteligente. Semanas antes había recibido una llamada de su agencia: la competencia lo estaba haciendo mejor. La empresa para la que trabajaba negó haberla realizado.

Muchos de sus compañeros de trabajo aseguraron que la presión laboral le obligó a tomar el camino en el que fue víctima de una emboscada, a pesar de ser consciente de lo que podía suponer tal decisión.

Este caso plantea muchas cuestiones. Preguntas dirigidas no sólo a los que estamos detrás, sino también al ciudadano.

La sociedad demanda la imagen más impactante. El empresario informativo busca el beneficio económico y para ello necesita periodistas con más valor que los de la competencia para lograr la imagen exclusiva. Ya no queremos informar, queremos vencer en la batalla. Los daños colaterales: 81 muertos.

Politkóvskaya fue encontrada muerta con varios balazos en su cuerpo el sábado 7 de octubre de 2006 en el ascensor del edificio donde vivía en el centro de MoscúAlgunos de los más sonados han sido el asesinato de la célebre reportera rusa Anna Politkovskaya, especialista en Chechenia. O la muerte de la corresponsal de Radio Free Europe, Ogoulsapar Mouradova, en una cárcel de Turkmenistán, donde llevaba encerrada tres meses.

Irak es por cuarto año consecutivo el país más peligroso, seguido de Méjico. Los momentos de mayor tensión se viven durante las campañas presidenciales de países subdesarrollados. Las agresiones y amenazas también se han multiplicado respecto a otros años.

En el mundo libre y democrático, el secreto profesional no impide que desde los tribunales mismos se exija la revelación de las fuentes. En España numerosas voces proponen proyectos cubiertos de libertad y progreso, que emanan corporativismo e intervención estatal.

El único dato alentador es el descenso de los casos de censura. Pero no debemos olvidar la dificultad de calibrar esta cifra en países que imponen una blindada censura global.

El secretario general de la Federación Internacional de Periodistas describía así la situación actual: “Los medios se han hecho más poderosos y el periodismo se ha hecho más peligroso”.

En los últimos treinta años 14 periodistas españoles han sido asesinados por causas relacionadas con su profesión. De ellos, 11 en conflictos fuera del territorio español.

Rara vez se investigan los casos en los que un periodista es la víctima y, si se hace, pocas veces se encuentran responsables. En una minoría de casos hay suerte y se encuentra al sicario que apretó el gatillo.

Nadie se acuerda de la inmunidad de los periodistas. Nadie se acuerda de la lucha por la libertad de expresión. Nadie se acuerda de que esos derechos no pertenecen al periodista, sino al ciudadano.

La información es hoy un arma más, que ataca, y de la que hay que defenderse. Legitimidad y prestigio se han desvinculado del universo del periodismo. Cada vez se aleja más de los ciudadanos y se arrodilla ante el poder bajo el olor del dinero o bajo el yugo de la amenaza.

Más de un centenar de periodistas iraquíes asesinados en el Iraq ocupado. Las tropas estadounidenses han dado muerte a 17 periodistas iraquíesEl hombre de a pie se ha olvidado de más de cien años de historia y escupe contra micrófonos, pantallas y periódicos. Por su parte, las empresas mediáticas se esfuerzan porque esa percepción se mantenga. La rentabilidad social se mide en dólares o euros. Y el público no comprende que nuestra lucha es la suya propia. Que nuestra credibilidad es su escudo.

La información se diluye en los vahos de la economía, alentado por la política. Y la sociedad lo respira.

Las reglas del juego se han roto y todo vale.

Periodistas corrompidos, que venden lo que sea al mejor postor. Posiblemente no lo harían si pudieran llegar con dignidad a fin de mes.

Si alguna vez quedó definida la ética periodística se ancló en sus orígenes. A su vez, el periodista se ha extinguido. Ahora es un soldado, un espía o un mentiroso.

Y eso nadie nos lo enseña antes de pisar el suelo. Nadie nos avisa. Se aprende una vez firmado el contrato.

Fuentes:
Libertad de prensa: el año 2006 en cifras. RSF. 31 de diciembre de 2006
Sobre Miguel Gil Moreno: Los ojos de la guerra. Capítulo de Peter Maass, Competencia mortal; págs. 113-123.

1 Comentario

  1. Me paraece que llevas toda la razon cuando dices que el periodista es hoy soldado, espía o mentiroso.

    Lo difícil de este trabajo es ganar dinero sin olvidar que lo mas importante es dar la información la menos desgastada por vuestros propios intereses …

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