La Infanta declara durante más de seis horas y asegura ser inocente

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La comparecencia de la hija del Rey supone un hito histórico en España puesto que es la primera vez que un miembro de la Familia Real declara como imputado en un juzgado.

Flickr. Fuente USAID_IMAGES

Sobre las 9:45h del día de ayer llegaba a los Juzgados de Palma de Mallorca la Infanta Cristina, sonriente, para prestar declaración sobre su presunta vinculación al ‘caso Nóos’. El edificio, al cual accedió en coche, estuvo rodeado durante toda la jornada por más de 300 periodistas acreditados pertenecientes a unos 90 medios de comunicación internacionales, así como miembros de la Policía Nacional.

También estuvieron presentes centenares de manifestantes con motivo de una protesta antimonárquica que se desarrolló en las inmediaciones de los Juzgados y cuyos gritos tuvo que escuchar indudablemente la imputada al aproximarse a su destino. El decano del partido judicial de Palma, anticipándose a dicho revuelo, ya autorizó a finales de enero que la Infanta Cristina pudiera acceder y bajar la rampa en coche por “estrictas razones de seguridad”  y no caminando como lo había hecho su marido Iñaki Urdangarin hace dos años.

Asimismo el juez José Casto ya había advertido, añadiendo protección a la acusada, la prohibición de usar teléfonos, tabletas, ordenadores portátiles o cualquier otro dispositivo apto para la captación de imágenes o sonidos durante la declaración de la misma. Sus palabras, que fueron grabadas únicamente en audio, no parecieron convencer a muchos ya que en la mayoría de los casos se limitó a no contestar o negar cualquier conocimiento sobre aquellos documentos que se le mostraban. Virginia López, abogada del sindicato Manos Limpias, mostró su descontento con las evasivas de la imputada asegurando que ésta hizo uso de la “teoría de no me acuerdo, no me consta, todo lo hacía mi marido” para no afrontar su propia implicación.

Su abogado, Miguel Roca, se mostró sin embargo satisfecho por cómo había transcurrido la jornada llegando incluso a afirmar que “la justicia funciona, todos somos iguales ante la ley y la Infanta lo ha demostrado”. Durante su interrogación la acusada permaneció firme al asegurar que desconocía las actividades ilícitas de su marido porque “confiaba en él” y jamás se cuestionó lo que hacía en sus empresas.

Esta es la segunda imputación de la Infanta por presuntos delitos de fraude fiscal y de blanqueo. La noticia se dio a conocer a comienzos de 2014 cuando el juez Castro la citó a declarar en febrero por su presunta implicación en los delitos que cometió su marido Iñaki Urdangarin junto a su socio Diego Torres. Se cree que la hija del Rey era conocedora de las actividades de su esposo en el Instituto Nóos y que además le ayudó a blanquear dinero a través de la empresa Aizoon, de la cual era propietaria al 50%.

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