La importancia del vestir: ¿Seguir estrictamente las pautas?

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“Los españoles no sabemos vestir bien”, no es mía la frase, sino del diseñador español, Juanjo Oliva, en una conferencia en el Museo del traje. Yo aún no me considero con la suficiente autoridad para decir algo así. Aunque sí que no estoy en completo  desacuerdo.
La explicación de esta afirmación trata de acomodar el atuendo justo al momento oportuno, dentro, por supuesto, de un estilo personal. No se trata de seguir una moda a pies juntillas, ni las pautas que alguien imponga por dogma. Si nos fijamos en los celebrities españoles en sus asistencias a eventos, estrenos, cenas… vemos que pretenden separarse al máximo de un dress-code, para mostrar su gusto personal y extremadamente diferente para con los demás.
Se trata de aplicar una lógica. Todos sabemos que si llueve, calzar unas chanclas playeras no es lo adecuado. Pero los hay que no aplican esta lógica;
 siguiendo con el mismo ejemplo, calzarlas para cenar en un restaurante.

No es poco frecuente ver a invitadas a una boda de día con un vestido largo. No pretendo frivolizar, pero lo que sí es verdad es que en el andar y el vestir serás conocido entre mil.  Me explico: ¿Nos dirigiríamos con la misma autoridad a un profesor que impartiese sus clases con la camiseta de su equipo de fútbol que al que viste con camisa o con traje? Algo influirá, pues, el atuendo. No creo que recibiésemos igual a un banquero con el pelo teñido de azul, que con un color natural, la confianza cambia. “¡Cuándo dejará Ana Obregón de vestir como quinceañera!”. No creo que sea la primera vez que se escuche esto.

Se han establecido polémicas con los uniformes. Recuerdo una en concreto: “El Hospital San Rafael de Cádiz paga menos a las enfermeras que se niegan a vestir falda” (25 de marzo de 2008). ¿Tiene que prevalecer una estética tradicional y discriminatoria, en lugar de un desempeño adecuado laboral? Insisto, aplicar la lógica y el sentido común.

Como decía la jefe de protocolo de la Comunidad de Madrid: “Con la sencillez siempre se acierta”. Pilar Olivencia aconseja el negro y el gris para no equivocarse nunca, aunque como los españoles somos muy personales, decidimos que el código del vestir lo hacemos cada uno de nosotros. No pretendo decir que ha de haber rigidez absoluta, pero si nos ponemos de acuerdo en un horario habitual de almuerzo, que sería alrededor de las 14:00 horas, ¿por qué no seguir algo parecido con la vestimenta? Al fin y al cabo una sociedad vive en armonía siguiendo unas normas no escritas. No se trata de uniformizar, sólo de guiarse por una lógica y por el sentido común.

Es una reflexión que planteo. No pretendo una sociedad clonada, me gusta la mía.

Fuentes:
http://www.soveni.com/index.php?option=com_content&task=view&id=39&Itemid=1
Jornadas comunicación (abril, 2008), Museo del Traje

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