Más SOS que nunca (II)

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La segunda jornada del Festival Estrella Levante SOS 4.8 de este año amaneció con resaca y un curso intensivo de reposición corporal. Caras con muchas ojeras, muchas gafas de sol y de pasta también recibieron un cielo abierto que presagiaba un buen día de temperaturas cálidas para disfrutar del mejor momento del festival con un lleno total.

La tarde del sábado fue más tranquila que la anterior en los accesos al recinto de la FICA. Esta vez no se repitieron aglomeraciones y la entrada fue fluida, quizá por la mayor tranquilidad del personal o quizá por los alrededores atiborrados de botellones improvisados y salteados. Y todo ello a pesar de que la segunda jornada del SOS retuvo un llenazo total que no acumuló el viernes, con gente de un abanico muy amplio de edades que iban desde los 18 a los 35 años, con una media de 25 años más que destacable.

Los anfitriones Varry Brava se encargaron de enchufar a los festivaleros más madrugadores que ya estaban presentes en el Escenario Jagermeister con una propuesta fresca de buen indie pop, con temas como “Radioactivo” o “No gires” funcionaron a las mil maravillas. Les siguieron Hola a Todo el Mundo, que calentó el ambiente con su folk exquisito, cada vez más maduro en directo y con un aplomo que hasta ahora no estaba presente en sus conciertos. Pero su actuación coincidió en poco más de un cuarto de hora con los británicos White Lies, y el personal emprendió la huída hacia el escenario principal donde los londinenses descargaron todo un recital de electro-rock con melodías oscuras y poderosas en el que presentaron Ritual, su segundo álbum más luminoso quizá que su álbum debut. Cuando llegó el momento del hit “Death” reventaron la actuación a mitad de concierto con la muchedumbre a sus pies, engalanando un directo escaso aunque repleto de calidad.

Fue un digno preliminar a la prodigiosa propuesta que lanzaron Editors, con un mecanismo sonoro engrasado a la perfección que hizo estallar de júbilo a un recinto lleno hasta la bandera. Hipnóticas armonías indie-rock de elegantísima y potente factura que hacen de esta banda británica una de las promesas reales y presentes del panorama musical internacional. Arrasan allá donde van con un directo preciso y milimétrico en el que no faltan sus mayores éxitos, como “The racing rats”, “An end has a start” o su trallazo “Smokers outside the hospital doors”.

Tom Smith y los suyos ofrecieron un espectáculo digno de las mejores estrellas del momento, un evento único y lleno de magia que nadie debe perderse en su vida y con el que muchos de los asistentes consideraron que deberían haber sido los verdaderos cabezas de cartel de la jornada del sábado en lugar de Suede, aquellos que sin miramientos comenzaron un show con mucho retraso y un sonido escaso.

SOS 4.8 2011 – White Lies / Editors

A mucha distancia del cuarteto de Birmingham, Suede es un grupo que atesora veteranía, vigor sonoro y una clase única de aquellas míticas bandas que ya son historia en el mundo de la música; pero ya no es su momento, ya no son quienes eran en la década de los 90 porque su parón durante siete años les ha relegado a un escaso calibre con la pólvora mojada. Sin desmerecer, completaron un set digno de la banda londinense donde lo dieron todo encima del escenario principal, en especial Brett Anderson, que le puso muchas ganas al tema con su característico magnetismo, manejando a su antojo una montaña rusa de canciones donde se entrelazaban ritmos descendentes y sucios plasmados en temas como “Animal nitrate”, junto a melodías ascendentes llenas de brillantes riff de guitarras como en “Trash” o “The beautiful ones”, con el que el público vibró, saltó y coreo sin parar hasta producirse una comunión final.

Pero Brett decidió retornar al escenario para sacarse algunas canciones más de la manga, acercarse al público del SOS para palparle y tocarle en un éxtasis generalizado. Todo fue personalidad propia, elegancia y garra que retienen aún con el paso del tiempo para conseguir revolucionar al personal, aunque sea a medio gas, aunque sea con la distancia.

Rozando las dos de la madrugada subieron a la platea Lori Meyers para hacerse mayores ante más de cuarenta mil personas en un momento del festival que les fue favorable ante el pinchazo de Suede. Con todo un carrusel de buenas canciones pop bien fabricadas y letras muy cuidadas, los granadinos hicieron las delicias del personal al elevar el ambiente hasta temperaturas ardientes, entre incondicionales y pululantes festivaleros sabedores del potencial que atesoran estos chicos, los cuales provocaron el tercer pleno de la noche en el Escenario Estrella Levante y la segunda mejor actuación de la jornada.

Con canciones de amor sin más, adornadas de cadencias beatlemaniacas y rematadas por un toque indie inconfundible en sus armonías, hicieron que el gentío coreara, cantara y botara al unísono de principio a fin en aquella fiesta comunal frenética en que se convirtió el directo de los andaluces a aquellas horas de la madrugada. Por su furiosa interpretación pasaron himnos como “¿A-ha han vuelto?”, “Luces de neón”, “Mi realidad” y “Alta fidelidad”, con el que cerraron su concierto en plena orgía musical, Noni descamisado y el gentío pidiendo más y más. Después no quedaron ni las farolas para iluminar aquel final de festejo en el que el mundo se entregó al dance de Tiga y de Crookers, dejando el último ápice de fuerzas hasta el alba.

De esta forma llegó el final, las despedidas y hasta el próximo año. De esta forma, la cuarta edición del Festival Estrella Levante SOS 4.8 ya es historia con el recuerdo de las actuaciones estelares de MGMT, Lori Meyers y Editors, con el recuerdo de instantes mágicos y musicales que permanecerán en la retina de cuarenta mil privilegiados y con el recuerdo de una organización impecable que supo convertir el SOS 4.8 en uno de los mejores eventos culturales de España a base de música, pasión y buen hacer.

Crónica: Óliver Yuste.
Fotografías: Óliver Yuste / Laboratorio Clandestino.

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