La Huella musical de… Fernando Delgado, co-fundador y director de 2Fer Records

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Fernando Delgado Lízarraga lleva trabajando en el mundo de la música desde 1996 como jefe de producto, jefe de promoción y prensa, y cargos afines en empresas discográficas como Mercury / Polygram, Universal, Virgin, Pias España y ahora en la promotora de conciertos Heart of Gold. Además, en 2006 montó el micro sello 2Fer Records junto con su socio Fer2. Sigue al Athletic de Bilbao y es fan declarado del supermercado de El Corte Inglés.


¡Qué nervios!

Hoy he quedado con Pablo, vamos a la tienda nueva que han abierto, nos han dicho que tienen novedades interesantes y difíciles de encontrar. Quedamos a la salida del metro, hace sol pero fresco, un clásico en esta época del año. Tengo dinero como para comprarme un par de discos, calculo. Tampoco pienso mucho en ello, el encuentro con mi amigo me distrae de ese nervio leve que se te pone cuando esperas algo con ganas. Llegamos a la tienda pero está cerrada, vamos a tomar un cacharro en el bar de al lado. Hablamos de los planes del verano, igual vamos a un festival, no sabemos bien quién toca pero nos han dicho que es divertido y conoces a gente de todas partes.

Vemos al hombre de la tienda, pagamos y entramos casi con él, es amable y habla despacio. Nos enseña una caja de discos que acaba de recibir. Las portadas son exóticas y misteriosas. Nunca habíamos visto algo así, y los nombres son compuestos y raros. Charlamos mientras desprecinta una de las novedades, damos una vuelta por la tienda, entra el sol y el plástico de los discos chirría hasta que empieza la música y durante unos segundos degustamos sonidos nuevos que no habíamos oído nunca. Suena Nevermind de Nirvana, estamos en 1991.

Comprar un disco entonces era una pequeña aventura, te guiabas por una o dos canciones que habías oído por la radio, quizá en un bar. Tardabas unos días, o semanas en recopilar el dinero, unas 1800 pesetas para una novedad. Un buen dinero, que de pronto se convertía en un objeto delicioso que cuidabas como tu madre cuidaba los platos de la comida de los domingos. Y el disco pasaba a ser una propiedad que había que cuidar, conservar, enseñar y sobre todo, releer mientras lo escuchabas, una y otra vez. Hasta que el mes siguiente quizá podías comprar otro.

Hace mucho que no compro un CD, estoy suscrito a Spotify y por mi trabajo en una promotora de conciertos, reviso los perfiles de MySpace de los grupos nuevos, con estas herramientas estoy muy al día, estoy al tanto de lo que se edita, no me pierdo en ninguna conversación. Soy un enterado. Un listillo. Pero no compro discos, desde luego no tan a menudo. Y de pronto veo a mis amigos, antes con muchas estanterías llenas de discos, que hoy tienen las mismas estanterías llenas de los mismos discos. Ya no acumulamos objetos, no los abrimos y releemos, los tenemos en discos duros, teléfonos, ipods e ipads. Lo tenemos todo, no nos falta de nada, en todo caso nos falta querer tenerlo, esperar poder comprarlo, desear encontrarlo.

Mi trabajo me lleva a conciertos cada semana, y muchas veces al ver cómo el público pasa gran parte del show pendiente de sacar una foto o de postear su experiencia on-line, pienso en aquel momento en el que esperaba a que se abriera la tienda para optar al ansiado disco y en lo rápido que ha cambiado todo. Pienso en lo real de una experiencia en directo y que todavía no se pueda colgar o bajar a un disco duro aunque muchas veces parezca que el público lo pretenda. “¿Hay wifi en esta sala?”, se oye en la cola del ropero.

Internet ha cambiado todo y es cierto que para mejor, este texto lo escribo en mi portátil, consulto “La Vida Ligera”, el maravilloso articulo de Jordi Soler en elpais.com que recomiendo desde  aquí, escucho el disco de Alex Turner en streaming, busco la fecha de edición de Nevermind en allmusic.com por si meto la pata al citar su fecha aquí y tengo que revisar mi correo al terminar; uso mucho internet, no puedo usarlo más. No pretendo que las cosas sean de otra manera, me gusta que sean así; sólo quisiera por un día, quizá una semana, volver a tener esa inquietud mirando las cajas llenas de discos desconocidos, nervioso por que apareciera el que el Ruta decía que molaba ese mes.

Firmado: Fer Delgado.

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