La Huella Digital os desea una Feliz Navidad y un próspero 2012

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Llega la Navidad, una conmemoración en la que se originan reuniones de familias más o menos bien avenidas; en la que se celebran multitud de cenas y comidas corporativas para seguir hablando de la empresa; en la que se acude a festejos en Fin de Año con cotillones caros, muy caros o caros a medias; en la que se acude a la caza y captura de los dichosos regalos de Reyes entre una muchedumbre desenfrenada y al borde de la taquicardia; en la que, al fin y al cabo, se disfruta de unos días de vacaciones con los seres queridos, aunque a más de uno le gustaría aplicar aquello de “cada cual en su casa y Dios en la de todos”.

Feliz Navidad y un próspero 2012

Aunque algunos aseguren que se trata de mitos inventados por ogros paganos, las disputas se reproducen por doquier en los encuentros navideños de índole familiar. Son esos momentos, plenos de candor e inocencia, en los que a uno le gustaría salir corriendo de la casa de la suegra y no volver allí por los restos; instantes de arrebatos irracionales en los que nos encantaría emular a Nerón y dejar Roma reducida a cenizas.

Pero cosas de la vida, somos seres humanos, y disponemos de una materia gris que se empeña en colocarnos una sonrisa impertérrita en la boca y un “Feliz Navidad” en los labios para cualquier viandante que se nos cruce en el camino. De hecho, somos capaces de ver la felicidad en aquellos rincones más insondables de nuestro organismo y acudir a cenas de empresa como si de amigos íntimos se tratase, o de ingresar en unos grandes almacenes para dejar tiritando nuestras escuálidas tarjetas de crédito. Todo sea por el bien de nuestros familiares, incautos receptores de los presentes más inimaginables.

Como seres racionales, sólo nos queda una opción: asumir en qué época nos encontramos e integrarnos en la festividad. Nadie debe llamarse a engaño y salirse del guión, porque estos son los instantes más familiares, felices y entrañables que existen en los 365 días del año. Y hay que celebrarlos de la mejor manera posible, porque las cosas pasan y cada segundo de nuestra existencia es irrepetible. No habrá otro igual.

Dejemos entonces los malos momentos a un lado, olvidémonos de la crisis económica que nos acecha a la vuelta de cualquier esquina y abracemos con inconsciencia la alegría inherente a estas fechas. Disfrutemos del asunto como se merece, que ya vendrán tiempos mejores –o peores, vaya usted a saber-.

Por todo ello, desde el seno del equipo humano que compone esta revista universitaria, os deseamos los mejores momentos de vuestra vida en estas Navidades, y os invitamos a seguir con nosotros en esta nueva etapa que iniciamos al cumplir siete años de existencia.

Desde el más sincero cariño, La Huella Digital quiere desearos una Feliz Navidad y un próspero año 2012, en el que ojalá lleguen buenas nuevas que podamos compartir todos juntos. Sería el mejor regalo que nos pudieran traer los Reyes Magos desde el lejano Oriente.

La Huella Digital

Fotografías: Stavros Kukulis.

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