La herida de España cerró a tiempo

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La selección española de balonmano ratificó su buen estado de forma y logró una importante victoria frente a Croacia en el primer partido de la segunda fase del Campeonato de Europa de Serbia. El combinado nacional, que fue por detrás en el marcador durante casi todo el encuentro, tuvo mayor acierto ante la portería rival en los últimos minutos y se llevó un triunfo que deja las semifinales a la vuelta de la esquina.

Iker Romero contribuyó con un 75% de efectividad en el disparo

Empezó España jugando a gusto, encontrado disparos cómodos mientras los balcánicos chocaban una y otra vez con el guardameta José Manuel Sierra, imbatido hasta más allá del minuto cinco. Amparada en tan poderosas razones, la selección no sudó demasiado para conseguir la primera ventaja considerable a su favor (4-1).

La alegría, no obstante, resultó efímera, ya que los hombres entrenados por Slavko Goluza remontaron  en un abrir y cerrar de ojos: las pérdidas de balón españolas se sucedieron unas tras otra y los goles del equipo rival fueron cayendo sin oposición, como fruta madura, casi siempre materializados por el resulativo Manuel Strlek. El decorado había cambiado para los de Valero Rivera: lo que antes era un oasis se había transformado en un desagradable purgatorio.

La penitencia, como no podía ser de otra manera, consistió en remar contra el electrónico. En la primera mitad no hubo rastro de las cualidades que el equipo nacional había mostrado durante los partidos anteriores: ni defensa férrea, ni circulación rápida. Si acaso, corazón y fe. Llegar al descanso con un 11-14 en contra fue lo mejor que le pudo pasar a una selección que había estado dormida durante casi todo el primer acto, superada por las aportaciones de Blazenko Lackovic y Marko Kopljar.

La salida de vestuarios no mejoró el juego de España, pero sí hubo un cambio significativo respecto a la disposición general. Los cañoneros croatas ya no disponían de tantos huecos en ataque y Mirko Alilovic comenzó a recoger balones del fondo de su portería. En el minuto 38, el extremo Víctor Tomás, hasta entonces desacertado, anotó tres goles consecutivos y empató de nuevo el encuentro (16-16). A partir de ese momento y casi hasta el final, España acusó cierto vértigo, incapaz de ponerse por delante en el marcador a pesar de las múltiples oportunidades de las que gozó.

Todo se empezó a resolver en el minutos 56, cuando el extremo Cristian Ugalde anotó el 21-22 favorable a España, respondido sin concesiones por la ofensiva croata. Jorge Maqueda deshizo de nuevo el empate, Croacia perdió el balón en el siguiente ataque y finalmente Joan Cañellas, tras un ataque agónico, lanzó duro y colocado para confirmar la victoria del cuadro español.

En un choque poco vistoso, la selección dio otro paso hacia semifinales y demostró que el equipo tiene el cuajo necesario para afrontar con entereza los momentos de adversidad.

Fotografía: Sascha Klahn (EHF)

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