La Haya prohíbe a Japón cazar ballenas con fines científicos

0
126

El 31 de marzo La Haya prohibió a Japón la caza de ballenas con fines científicos en la Antártida. El fallo de la Corte Internacional de Justicia es una excelente noticia para nuestro planeta ya que el país nipón no podrá seguir cazando este cetáceo.

Cetáceo junto a su cría
Cetáceo junto a su cría

Esta sangrienta práctica, en Japón se eleva a la categoría de tradición, donde hace siglos se cazaban ballenas a pequeña escala. La caza no comenzó a ser industrial en este país hasta pasada II Guerra Mundial, cuando por razones obvias, el suministro de alimentos proteicos descendió obligando a la población nipona a intensificar la caza de este mamífero.

Si bien es cierto que la acción del hombre no ha extinguido ninguna especie de ballena, hay que apuntar que el número de individuos de muchas especies se ha visto reducido por la depredación humana hasta quedar colgando en el precipicio que lleva a la extinción.

El único avance que se había registrado hasta la fecha, data de 1986, cuando la Comisión Ballenera Internacional estableció la moratoria en la caza de ballenas en todos los océanos de los dos hemisferios. A pesar de ser una veda transitoria y no respetada por todos los países, este cambio en la legislación supuso un grato respiro para la disminución registrada de ejemplares de esta especie.

No obstante, Japón, La URSS y Noruega no tardaron en objetar legalmente la moratoria y quedaron eximidos de los efectos de dicha prohibición. Hasta 1988 cuando el país nipón se vio obligado por presiones externas a acatar la normativa y capturó 5.500 ballenas para fin comercial.

La normativa del año 86, sin embargo si permitía darle caza a estos animales con fines científicos (actualmente bajo el denominado programa Jarpa II), claúsula que fue revocada el lunes pasado por el Tribunal de la Haya para Japón, que en la mayoría de los casos se acogía a este vacío legal para seguir comercializando con la carne de ballena.  Así el presidente de las Cortes Internacionales de justicia, Peter Tomka, anunciaba: “Por 12 votos a 4, la Corte decide que Japón tendrá que revocar cualquier permiso o licencia relacionado con Jarpa II y evitar pedir otros permisos en el contexto de ese programa“. Este dictamen vinculante ha venido propiciado por la denuncia de Australia ya que Japón transgredía la moratoria del 86.

Parece que los esfuerzos del ejecutivo japonés por mantener viva la depredación de la ballena (en medio de la crisis nuclear del desastre de Fukushima, invirtió 26 millones de dólares en el sector) han perdido la batalla legal y popular, ya que la población nipona se ha ido despojando de la tradición y sumándose a la repudia global de esta práctica.

En los datos queda reflejado: frente a las 230.000 toneladas de carne de ballena que se comercializaban para el consumo en el año 1962, en el 2009 esta cifra no alcanzaba los 4 millones de toneladas.

Y así, con estas sentencias que fortalecen la toma de conciencia, la calidad de vida de estos enormes habitantes del océano, mejorará un poco. No hemos de obviar el consenso científico alcanzado en la conferencia anual de la “Asociación Americana Para el Avance de la Ciencia” en 2012 que establecía otorgarle a los cetáceos la categoría de “personas no humanas” teniendo en cuenta sus capacidades cognitivas, sociales y su sensibilidad.

whaletail1Es de esperar que se tome ejemplo en los casos de Noruega, Islandia y Dinamarca, grandes depredadores de ballenas que en el caso de islandés, utilizan este animal como ingrediente especial en la cerveza.

La ignorancia nos ha llevado a la falsa creencia de que los océanos son infinitos y un servicio puesto a disposición de la humanidad para absorber y purificar nuestros deshechos. Olvidamos que en ellos hay vida. ¿Qué pensarían aquellos que defienden la caza de este animal si supieran que una ballena sufre de la misma manera que un humano cuando pierde un pariente?

Fotografías: International Whaling Commission

Dejar respuesta